Mientras en el Senado se votaba sobre la destitución de la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, miles de brasileros y brasileras se manifestaban en las calles. En la Argentina, un acto de apoyo llegaba como un eco latinoamericano.

El acto se realizó a las 17 en el Obelisco, y contó con la presencia de organizaciones sociales que sumaban su apoyo, como en todo el mundo, a la continuidad de la Presidente Rousseff y, por lo tanto, de un gobierno elegido democráticamente.

Ayer el Senado comenzaba la votación por el pedido de inicio de destitución (conocido como impeachment), tras días en los que no se pudieron presentar pruebas concretas para su proceso, y luego de la seguidilla de dichos y retrocesos del presidente interino de la Cámara de Diputados, Valdir Maranhao, que con diferencia de un día frenó el proceso y finalmente decidió apoyar que siguiera el proceso de destitución.

Cuando el 17 de abril pasado fue aprobado con 367 votos a favor y 137 en contra, con legisladores que apelaron a la familia, a Dios e incluso a los golpistas del ´64, la alarma se encendió no sólo en Brasil sino en toda Nuestra América. Además de que la Cámara de Diputados no pudiera presentar pruebas concretas, las grandes corporaciones mediáticas brasileñas –encabezadas por la Red Globo– apoyaron este denominado “Golpe institucional” tanto en sus editoriales como en llamados explícitos a las movilizaciones contra el gobierno.

Con una Latinoamérica que se derechiza a partir de la llegada de nuevos gobierno, como es el caso de Mauricio Macri en la Argentina, y países en los que sus gobiernos se ven amenazados por funcionarios e instituciones reaccionarias, como sucede en Venezuela y en Brasil, la unión en la calle fue la consigna para que se propague el apoyo al gobierno de Dilma.

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