El ex vicecanciller y candidato a la Presidencia del FA, Roberto Conde afirmó que la fuerza política está encerrada, no produce pensamiento y no tiene el dinamismo suficiente para responder a los ataques de la derecha.

“El FA necesita un sacudón”, afirmó. Enfatizó que el FA y el gobierno tienen por desafío la elaboración de un pensamiento y un camino que enfrente la crisis internacional en los próximos cuatro años.

Conde dijo que es necesario evitar un ataque inflacionario, impulsado desde el mundo de los negocios, contra nuestro proyecto.

-¿Qué les piden los frenteamplistas a los candidatos en la actual campaña electoral?

-Reclama más cercanía de la fuerza política con la sociedad, más diálogo, participación de las bases en la toma de decisiones; mejor información de los militantes, mucho más comunicación masiva del FA con la sociedad. Unánimemente, nos dicen que el FA está encerrado, que no llega a la sociedad, que no produce pensamiento, que no tiene la fuerza y el dinamismo suficiente para responder a los ataques de la derecha. Que la fuerza política está demasiado desmovilizada.

-¿Usted coincide con estas afirmaciones a las que hace referencia?

-Sí, yo las comparto totalmente. Creo que el FA necesita de un sacudón. Por eso, me adhiero a la frase de que el FA debe seguir cambiando para cambiar a la sociedad.

-¿Por qué se ha llegado a este estado que usted describe?

-Las causas son muchas. Primero, hay que buscar las causas que se encuentra en un debilitamiento que no es exclusivo de Uruguay sino que es general por parte de la izquierda. El FA en Uruguay también está afectado y no es una excepción. Segundo, el FA no terminó de elaborar una respuesta frente a la crisis del capitalismo mundial. No se trata de una crisis terminal, ni mucho que se le parezca, a la cual la venimos enfrentando con una política de estabilidad, pero no se ve muy claro como es la continuidad y la profundización de nuestro proyecto. En este sentido, hay una falta de definición de pensamiento de corto plazo para los próximos tres o cuatro años. Cómo enfrentar esta crisis y cómo culminar nuestro proceso hacia el año 2020. Nos falta poner el año 2020 en el radar para tener más claro a dónde tenemos que llegar.

No se trata de un problema del gobierno o del FA, sino que la solución involucra tanto al gobierno, la fuerza política y las organizaciones sociales. Todos estos actores debemos de afinar nuestro pensamiento enfocando a los próximos tres o cuatro años. Cómo enfrentar las consecuencias de la crisis internacional en el caso de la integración regional.

-¿Lo que ocurre en Brasil, forma parte de lo que usted dijo del desgaste del progresismo en el continente?

-Lo que ocurre en Brasil forma parte de una fenomenal crisis política propia de este país. Es uno de los aspectos que no tiene porqué trasladarse al resto de los países, ni en Uruguay. Nosotros no tenemos un sistema político en crisis. Ellos tienen el impacto de la crisis económica de los países centrales del capitalismo y además, una fenomenal crisis de un sistema político corrompido por la corrupción y por una institucionalidad totalmente caótica. Eso ha multiplicado los efectos de la crisis económica. Nosotros, en cambio, tenemos un sistema político y una institucionalidad sana y muy fuerte y una situación económica controlada. Pero tenemos que asegurarnos el cumplimiento del programa del FA para no perder el rumbo político.

-¿Se corre riesgo si no se cumple con ese programa, que el progresismo también pierda pie en Uruguay?

-No. Uruguay no tiene porqué seguir el mismo camino de derrotas que puedan sufrir otros países. El FA tiene todas las posibilidades de reafirmar su continuidad. Esto debe basarse en establecer firmemente como haremos a través de esta crisis del capitalismo internacional para cumplir con este programa.

-¿Hubo socialistas que le manifestaron explícitamente que lo votarán en estas elecciones internas?

-Eso queda en la órbita de acción del Partido Socialista. No me cabe comentar lo que se decida allí. Se trata de un partido por la que aún guardo profundo afecto y respecto. Ellos sabrán como manejarse. En el tema de la votación a un candidato, pasa primero por decisiones orgánicas y luego por decisiones personales por el examen individual que haga cada uno en cada situación.

-Dentro del FA hay quienes aseguran que el discurso de Conde es sesentista ¿qué tiene para decir a eso?

-Lo que he desarrollado como concepto más histórico que político es que la agenda de desarrollo de la década de los sesenta en nuestros países nunca terminó de concretarse. Llevamos 50 años y por alguna razón, como la interrupción de los períodos dictatoriales o el dominio de los períodos neoliberales, toda la agenda desarrollista planteada por la Cepal y algunos intentos de gobiernos progresistas anteriores a las dictaduras, nunca se terminó de construir. Hoy el desarrollo sigue siendo una materia pendiente de toda nuestra región y de cada uno de nuestros países en particular. Es un proceso histórico de 50 años frustrado, que solo puede superarse por el éxito de la integración regional, que en este momento también está en crisis.

.¿Cuando habla de desarrollo, que fuera interrumpido hace 50 años, quiere decir un desarrollo aggiornado al siglo XXI?

-Naturalmente la idea de desarrollo es una idea que va ligada al cambio. En cada época va cambiando su significado. El desarrollo de la década de los 60 era la industrialización y no depender de los términos de intercambio y de los precios internacionales de las materias primas y superar la fase primaria exportadora que dominaba la economía de nuestro país. Hoy, aunque resulte sorprendente, nuestros países siguen teniendo un excesivo peso de su economía primaria en su estructura productiva y en su finanza exportadora. Aquí la prueba más contundente de que seguimos arrastrando una falta de desarrollo de hace 50 años. Esto tiene que ensamblarse con la realidad actual. Hoy desarrollo no es equivalente a industrialización, sino que significa alcanzar alto desarrollo en los servicios, en el acceso a la economía del conocimiento que es mucho más profundo y avanzado que industrialización.

-¿Entonces, en qué se equivocan quienes sostienen que usted tiene un discurso sesentista?

-Mi discurso no es sesentista, mi discurso lo que trata es de no perder el trayecto histórico de las causas de nuestro subdesarrollo y cómo se accede en la época actual a un estado superior de desarrollo.

El fenómeno histórico sigue siendo el mismo, seguimos siendo un país con un desarrollo muy atrasado. Los que dicen que no hay que utilizar un discurso sesentista, en realidad cometen el error de perder el trayecto del proceso histórico. Por lo tanto no saben de porqué somos subdesarrollados ni saben cómo superar esas limitaciones, que no son instantáneas ni cayeron del cielo en el año 2016. Es bastante común que gente ignorante del proceso histórico se revela como si fuera una moda del discurso del secentismo y no tienen noción de lo ocurrido en el país en los últimos 50 años.

-¿No obstante algunos perciben que su discurso es un poco más crítico que la del resto de los candidatos del FA?

-No sé si más crítico. Como tomo el resultado de un largo proceso político, soy más exigente. Comparo el momento actual con una construcción histórica de hace 45 años de Frente Amplio, comparo los resultados con los objetivos trazados y naturalmente que estoy insatisfecho. Pero no soy una persona que marque esto de una manera individual. Estoy representando a miles de personas que todavía no se sienten satisfechos con lo que hemos logrado. Por tanto sostenemos la teoría de tener que profundizar el camino y que la izquierda no se puede detener. Reitero, esto no es una opinión mía sino que representa a muchos dentro del FA.

-¿Esta campaña electoral del FA, no es demasiada unitaria que no permita al electorado percibir las diferencias de propuestas de cada uno de los cuatro candidatos?

-La campaña tiene cuestiones definitorias de lo que es la unidad. En primer lugar, las reglas de la organización y de su estatuto; segundo, nuestra identidad como un frente político único. Si bien somos un frente de partidos, también lo somos de movimiento y por lo tanto somos un partido con una organización única. Tercero, tenemos un programa único. Dentro de ese marco, cada uno marca su visión táctica y orientaciones particulares.

-¿El tema de la carestía y del incremento de la inflación no son las que realmente preocupan a la población?

-Si vamos a un aspecto temático de las mayores preocupaciones de la gente nos encontramos con el empleo, el salario y los precios de los productos de la canasta, y la seguridad ciudadana.

-¿Cómo debe de pararse el gobierno nacional ante lo que fue un menor crecimiento al previsto, con el consecuente efecto en el empleo y el salario?

-Lo que se prevé es crecimiento menor al previsto de un 1% del PBI. Incluso hay otras previsiones que hablan del 0,5%, pero no hay ninguna de caída. Esto lleva a que podamos tener la economía bajo control. El asunto está en evitar un ataque inflacionario, impulsado desde el mundo de los negocios, contra nuestro proyecto.

La República