Tras el anuncio realizado por la presidenta Michelle Bachelet el lunes donde precisó que 60% de la energía que mueva este medio de transporte provendrá de producción renovable no convencional (48% solar y 18% eólica), investigadores de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) estudian la posibilidad de generar electricidad a través de la instalación de paneles solares que cubran las vías del Metro.

La propuesta recae en aprovechar la luz solar e implementar paneles solares con el fin de asumir anualmente el 20% de la demanda energética de este transporte público y dejar de emitir varias toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Cifras del Centro de Energía (CE) de esta facultad indican que para mover los trenes que circulan en las 108 estaciones que actualmente posee la red, se utiliza el 2,5% de la energía eléctrica que usa la capital, de la cual el 70% está destinada a hacer andar los trenes, mientras que el 30% se concentra en ventilación, aire acondicionado e iluminación, entre otras funciones.

Jorge Amaya, académico del Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Universidad de Chile, señaló por medio de un comunicado que el uso de esta energía eléctrica es totalmente viable para Santiago dado los niveles de radiación solar en comparación con otras experiencias como el Stillwell Avenue Station de Nueva York que está a la altura de Osorno, el Support Services Center, de Los Ángeles que está a la altura de Rancagua y el Beijing South Railway Station que se ubica a la altura de Valdivia, además del caso del tren de Amberes que se encuentra al nivel de las Torres del Paine.

Asimismo, agregó que otro beneficio de insertar la energía solar para mover el transporte público es que produce energía al mismo tiempo que un aislamiento del tren respecto al sol, lo que es bastante importante en el verano.

Roberto Román, investigador del Centro de Investigación en Energía Solar, precisó que la energía solar es un recurso que está a mano y los equipos que se necesitan son de larga vida y de baja inversión.

“A esto se suma que la red de Metro posee cerca de 50 kilómetros de vías sobre tierra, entre trincheras y viaductos, las que anualmente podrían producir el 20% de la energía necesaria para mover este transporte público”, precisó.

Según proyectaron los académicos, la inversión inicial para la iniciativa sería recuperada en un plazo aproximado de siete años.

Los académicos desarrollan esta línea de investigación desde hace ocho años a partir de programas de investigación que el CMM y el CE realizan con el apoyo del Programa Marco de la Unión Europea y de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética.

Uno de los trabajos más recientes en la materia fue la creación de Osiris, un software destinado a estudiar los balances energéticos a partir de la simulación, proyecto que fue desarrollado en conjunto al Metro de Paris, de Estambul, de Roma y empresas como Alstom, CAF y Siemens.

El programa simula los sistemas de Metro para alcanzar mayor eficiencia energética y mejorar el confort de los pasajeros a través del control de temperaturas y humedad, por medio de medidas operacionales.

Asimismo, señalaron que esta propuesta de investigación podría contribuir para realizar estudios previos durante la construcción de las nuevas líneas del Metro.

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