Durante la Operación Mesoamérica, realizada en cinco países de Centroamérica, las autoridades capturaron a 35 sindicados de integrar una estructura que transportaba migrantes originarios de África y Asia para llevarlos a Estados Unidos, por lo que cobraban US$25 mil a cada uno.

En Guatemala, la Policía Nacional Civil (PNC) y el Ministerio Público (MP) detuvieron a 10 presuntos integrantes de la estructura durante operativos realizados en la capital, y los departamentos de San Marcos y Jutiapa. A los aprehendidos se les incautaron armas de fuego, pasaportes, boletas de pago, dos vehículos y Q80 mil en efectivo.

Entre los capturados en el país figura el peruano Leonardo Mejía López, alias Pasapera, quien es el presunto líder de la estructura criminal, según las investigaciones de la fiscalía.

La secretaria general del MP, Mayra Véliz, dijo en conferencia de prensa que la Fiscalía Contra la Trata de Personas analizó 25 mil escuchas telefónicas con las que se determinó que la organización tenía la capacidad de transportar de cien a 150 personas al mes.

Véliz agregó que la red obtenía ganancias mensuales de US$150 mil (Q1.7 millones).

A los detenidos en Guatemala se les sindica de tránsito ilegal de personas, tránsito ilícito de migrantes y asociación ilícita. Las demás capturas se produjeron en Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá, explicaron las autoridades del MP del país.

La ruta de los migrantes

Alexander Colop, jefe de la Fiscalía Contra la Trata de Personas, indicó que las investigaciones establecieron que las personas llegaban vía aérea a Brasil procedentes de Europa. Después de eso eran llevadas a Colombia, desde donde emprendían el viaje por Centroamérica, con destino final a Estados Unidos.

“Nos vimos en la necesidad de plantear esta investigación regional, porque pudimos haber desarticulado solo la estructura de Pasapera, pero el flujo de migrantes iba a continuar”, explicó el jefe de la Fiscalía Contra la Trata de Personas.

Colop señaló que la estructura estaba bien organizada, pues en cada país contaban con colaboradores que se encargaban de dar hospedaje a los migrantes, quienes en su mayoría eran originarios de Nepal, Senegal, Ghana, El Congo, Pakistán, Bangladesh, entre otras naciones.

El fiscal agregó que al momento que las víctimas llegaban a Costa Rica, eran trasladadas vía marítima a Honduras o El Salvador, posteriormente llegaban a Guatemala. Generalmente las personas eran encerradas por varias horas para evitar ser descubiertos.

Extorsiones

El MP estableció que muchas veces los familiares de los migrantes en Estados Unidos eran extorsionados por teléfono, a cambio de dejar con vida a las personas en cautiverio en Centroamérica.

La organización contaba con contactos en todos los países donde pasaban los migrantes, a quienes cobraban US$25 mil por llevarlos al país norteamericano.

El Periódico