La defensa del fundador de Wikileaks, el hacker australiano Julian Assange, planteará un juicio de revisión a la orden de entregarse a la justicia que emite Suecia para que pueda salir de la Embajada de Ecuador en Londres, donde está asilado desde hace cuatro años.

El exjuez y abogado defensor de Assange, Baltasar Garzón, estuvo ayer en Quito y adelantó que se acogerán a este procedimiento, luego de que el Reino Unido aprobó, en el 2015, una nueva normativa relacionada con la Ley sobre la Orden de Detención y Entrega, también conocida como Euro-Orden, cuyo objetivo es sustituir la extradición para evitar trámites.

El reciente articulado, según Garzón, establece que se aplicará el Euro-Orden, siempre que no haya una formulación de cargos contra el demandado.

“Ese es el caso de Assange. Suecia no ha formulado cargos en su contra; lo que abrió fue una investigación previa en la que barajan tipos delictivos y piden la detención para ir a responder por los mismos, pero no hay una formulación de cargos, por lo que dice Reino Unido en estos casos, no vamos a detener a esta persona”, explicó.

El problema es que esa nueva normativa incluyó una transitoria que señala que el mecanismo no será retroactivo, y Assange está asilado desde el 2012. “Nosotros, lo que vamos a hacer es plantear un juicio de revisión de la orden de entrega porque ha aparecido esta norma que le favorece. Y a pesar de lo que dice (la transitoria), vamos a cuestionar”, agregó Garzón.

El domingo pasado se cumplieron cuatro años de Assange en la Embajada ecuatoriana, por lo que el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación de América Latina (Ciespal) realizará esta semana el encuentro ‘Julian Assange, 4 años de libertad negada’, al que acudió Garzón.

En su conferencia contó, entre risas, que en el vuelo de Madrid (España) a Quito, se encontró con el precandidato presidencial de CREO, Guillermo Lasso, quien se habría comprometido a mantener el asilo.

En sus plataformas informativas de las redes sociales, Lasso relató que tuvo con el español un encuentro “casual, y una fluida y grata conversación”, y aunque están en “orillas opuestas; hay algo en común: los dos creemos en la democracia y el estado de derecho. Le he dicho sobre el caso Assange, que yo no hubiera metido al Ecuador en semejante problema internacional, pero una vez que estamos allí, la solución deberá enmarcarse en el derecho internacional y respeto a los derechos humanos”.

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