Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Seguramente cuando usted esté leyendo esta columna, Pedro Pablo Kuczynski ya será el virtual presidente electo, pues, con el conteo al 100% de las actas en la ONPE, que se anunciará temprano esta mañana, el proceso ya habrá quedado decidido.

Aún faltarán menos de 600 actas por contabilizar pues serán enviadas al JEE, pero esto ya no va a modificar el orden de la llegada, con PPK adelante y Keiko Fujimori detrás.

Porque el número total de votos de las actas observadas pendientes de contabilización es inferior a la distancia que PPK le ha sacado a Fujimori. Y porque la distribución del voto de esas actas entre ambos candidatos será semejante al 100% contabilizado.

No debiera pasar desapercibido el buen comportamiento postelectoral, desde el lunes hasta ahora, de los dos candidatos, el ganador y la perdedora, quienes no obstante lo apretadísimo del resultado, y a pesar de la evidencia del corolario que se asomaba con cada hora que pasaba, mantuvieron una actitud de silencio prudente que siempre conviene a todos en un momento de crispación entre las dos fuerzas en contienda.

Así, ya es posible afirmar que Pedro Pablo Kuczynski será el próximo presidente del Perú durante el lustro que empezará el 28 de julio de 2016.

¿Puede PPK ser un gran jefe de Estado del Perú? Es probable que sí, aunque los obstáculos para lograrlo no serán pocos ni ligeros.

Para empezar –y para terminar–, el cargo de presidente de la república que Kuczynski asumirá dentro de 50 días será, como él mismo lo anunció durante la campaña electoral, el último empleo de su vida, lo cual le ofrece una perspectiva distinta a la de los presidentes preocupados por la carrera política posterior a su mandato.

Tiene, además, ideas suficientemente claras sobre lo que quiere hacer y un conocimiento de las restricciones que plantea el sector público –por el que ha pasado muchas veces en su vida en distintas posiciones– para convertir los sueños en realidad.

Y PPK también debe ser consciente de que la limitante principal de su mandato será su debilidad política frente a una oposición que tendrá una mayoría aplastante en el Congreso.

Pero hay pocos peruanos mejor equipados que PPK para enfrentar un escenario así, por su edad, experiencia, bonhomía, y audacia para conversar y negociar, con quien sea necesario, para sacar adelante las decisiones para hacer un buen gobierno.

Kuczynski es alguien que, si juega con inteligencia, puede convertir su debilidad básica en su fortaleza principal, para ser un gran presidente.

La República