El pago de salarios de los empleados públicos es uno de los elementos que más presión genera en las finanzas públicas debido a que, desde 2009, las plazas estatales se incrementaron en más de 42 mil, una de las principales causas de falta de liquidez que tiene el Estado, según destaca la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

La gremial destaca que los Gobiernos del ex mandatario Mauricio Funes y el presidente Salvador Sánchez Cerén han tenido los mayores ingresos por impuestos en la historia nacional.

Sin embargo, esta bonanza en recursos financieros no se ha traducido en mejores servicios o mayor inversión pública, sino en un desmedido incremento en el gasto de salarios, según un análisis que los industriales elaboraron con cifras oficiales.

Para empezar, con base en la recaudación de 2015 y 2016 la ASI estima que en el quinquenio del presidente Sánchez Cerén, el Estado recibirá unos $25,195 millones en impuestos.

Esos ingresos son astronómicos si se les compara con los $5,092 millones de que dispuso el ex presidente Alfredo Cristiani.

El ex presidente Armando Calderón Sol recibió un total de $8,773 en impuestos durante los cinco años de su mandato.

En la presidencia del fallecido Francisco Flores, el Estado recibió $11,354 millones; y durante la gestión de Antonio Saca ingresaron $17,285 millones en total.

El gran cambio se dio durante la presidencia de Mauricio Funes, ya que en su período entraron al fisco cerca de $22,951 millones en impuestos. Ese aumento de $5,666 millones entre el período de Funes y su antecesor se explica por las reformas tributarias que impulsó el FMLN al tomar el mando del Ejecutivo, y mantener una mayoría en la Asamblea Legislativa, en 2009.

En la práctica, Hacienda aumentó sus ingresos creando nuevos impuestos, cerca de 20 nuevos tributos desde entonces, y aumentando la tasa de cobro en otros como la renta. Debido a esos impuestos, la ASI cree que para cuando Cerén entregue el cargo, su administración habrá recaudado casi $25,200 millones.

Con este incremento en recaudación resulta paradójico que Hacienda constantemente solicita préstamos o menciona la posibilidad de crear otros nuevos impuestos.

“Pareciera que el gobierno es insaciable”, ha dicho en reiteradas ocasiones el presidente de la ASI, Javier Simán.

“No pueden seguir drenando recursos de la población para que el gobierno haga uso inefectivo de ese dinero”, dijo Simán recientemente tras la insistencia del Gobierno para que les aprueben nuevos bonos por $1,200 millones.

El industrial recordó que cada vez que se crea un nuevo impuesto es dinero de las familias salvadoreñas el que saca de sus bolsillos para pasarlo al Estado. ¿En que utiliza entonces el Gobierno este dinero si siempre pide más préstamos? Buena parte de los recursos se destina al pago de empleados públicos.

En un reciente informe de situación económica, la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde) destacó que en 2015 Hacienda recibió $4,118 millones y de eso unos $2,324 millones se usaron para pagar salarios. En otras palabras, ese año la mitad del dinero que recaudó el Estado terminó en los bolsillos de funcionarios de pequeño, mediano y alto nivel.

La ASI realizó otro análisis comparativo respecto al pago de salarios: La gremial calcula que de los $22,951 millones que recibió en impuestos la presidencia Funes, unos $5,727 millones se usaron para salarios. Fue el 24 % de los ingresos.

En comparación la gestión Sánchez Cerén usará el 26 % de los $25,195 millones para remuneraciones. Es decir en cinco años pagará salarios por un total de $6,758 millones.

Armando Calderón Sol usó un 44 % de sus ingresos por impuestos para pagar salarios. Sin embargo estas cifras son, relativamente, modestas pues tuvo menos ingresos ($5,092 millones) de los que $2,245 millones se destinaron a remuneraciones.

El ex presidente Flores redujo la presión que ejercían los salarios a un 30 % de todos sus ingresos. Pagó un total de $2,684 millones a los funcionarios públicos.

Durante la gestión Saca se mantuvo un porcentaje similar, 33 %, pagando $3,745 millones en salarios.

Los sueldos públicos ocuparon un alto porcentaje durante los tres quinquenios previos al FMLN, pero con la gestión de Mauricio Funes el gasto total en remuneraciones aumentó en $3,013 millones.

Además, como revelan las cifras de 2015, en un año la mitad de impuestos se usaron para pagar a burócratas.

¿Por qué la mitad de la recaudación anual se usa en salarios?

Gremiales y tanques de pensamiento apuntan a la ampliación del sector público en cerca de 40 mil empleos con la administración Funes.

Funde señaló que entre el 2009 y 2016 el empleo formal en la empresa privada creció en 75,484 plazas. Sin embargo, para ser el mayor sector empleador, el crecimiento fue de solo 13 %.

En cambio en ese período el Gobierno añadió 42,732 plazas, precisó Funde, siendo un alza de 36 % en fuerza laboral.

El secretario Técnico de la Presidencia, Roberto Lorenzana, defendió en fecha reciente que el incremento en el gasto de salarios se debe, sobre todo, a una mayor contratación de policías, profesores y médicos. Esas declaraciones son sustentadas, en parte, por cifras de empleo que publicó el Ministerio de Hacienda en su portal de transparencia fiscal. La categoría de docentes es la que más creció entre 2009 y 2015 con 12,662 empleos adicionales.

La categoría de “técnicos”, de la cual el reporte de Hacienda no da mayores detalles, fue la del segundo mayor crecimiento con 8,745 plazas más.

Lo que contradice la justificación de Lorenzana es que la tercera categoría con mayor crecimiento es la de empleados administrativos. Unas 4,546 plazas se crearon entre 2009 y 2015 para llegar a un total de 37,110.

En comparación, las plazas de docentes fueron 47,151 al cierre de 2015 y las de técnicos llegaron a 38,845.

Las plazas en la categoría de seguridad apenas sumaron 691 personas entre 2009 y 2015, aunque son la cuarta con mayor crecimiento.

El reporte de recursos humanos, por otro lado, excluye las contrataciones en las Fuerzas Armadas, a las cuales el Gobierno está añadiendo más personal para apoyar el combate a la criminalidad.

También deja fuera los empleos de la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia, dos entidades criticadas por sus altos salarios y bonificaciones.

Al revisar las cifras por categorías salariales se revela otra realidad. Aumentaron las plazas que reciben salarios onerosos.

El registro indica que entre 2009 y 2015, hay 24,311 funcionarios más cuyos salarios se encuentran entre $601 y $1,000 mensuales para llegar a 71,457 personas.

La segunda categoría con mayor crecimiento fue la que gana entre $1,001 y $1,300 mensuales. Ingresaron 6,091 personas, para sumar un total de 8,067 plazas.

También hay 5,579 empleados más en la categoría de salarios entre $1,301 y $1,600.

Otras 1,710 personas entraron al Gobierno ganando salarios entre $1,601 y $2,000.

La categoría más generosa, con salarios mayores a $2,000 aumentó su personal en 2,082 funcionarios.

Resumiendo, entre 2009 y 2015, los gobiernos del FMLN contrataron a 15,462 personas cuyos salarios están por arriba de $1,000 mensuales.

Es decir, hay más personas con altos salarios. Según la ASI, solo Casa Presidencial ha sumado 1,805 plazas desde el 2010, aumentando su gasto en salarios en $150 millones anuales.

Un último dato, según estas cifras, la única categoría salarial en la que se refleja una reducción en el período es la que gana entre $301 a $600 mensuales. Ahí la planilla se redujo en 13,757 personas.

La situación crea gran presión sobre el dinero que el Estado debe utilizar, incluso afectando los programas sociales que el Gobierno utiliza como insignia. El 66% del presupuesto que recibió Ciudad Mujer en 2015 se utilizó en salarios, por ejemplo, según la ASI.

Con las apremiantes necesidades que tiene el país es relevante recordar que los funcionarios adicionales del Gobierno (incluso los 15,462 que ganan más de $1,000) reciben su salario de nuestros impuestos.

El Salvador