Por varias décadas hubo estructuras en directa relación con los aparatos de inteligencia de la Policía y FF.AA. Hasta el financiamiento de programas de seguridad pasaban por la aprobación de la agencia de espionaje. El periodista Christian Zurita publicó en 2008 una investigación de la cual ahora dice que contiene algunos errores.

Unidad de Investigación El 1 de marzo de 2008 se convirtió en un punto de inflexión que permitió al Ecuador descubrir que la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos (EE.UU.), había infiltrado los sistemas de seguridad de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y la Policía Nacional.

Ese día las Fuerzas Armadas de Colombia atacaron la zona de Angostura (Sucumbíos), causando, además de la muerte del segundo comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ‘Raúl Reyes’ y más de 20 personas, una crisis diplomática al haberse violado la soberanía territorial ecuatoriana por parte del vecino país y con ayuda de los EE.UU., información que fue corroborada por el diario estadounidense The Washington Post, en 2013.

Con ese incidente el gobierno del presidente Rafael Correa inició un complicado proceso de recuperación de este sector de la defensa nacional. Uno de los primeros efectos fue la salida del entonces director de Inteligencia del Ejército, el coronel Mario Pazmiño, a quien se le señaló de no haber proporcionado información “oportuna” a Correa. La actitud del Primer Mandatario habría sorprendido a la CIA. Por ello se plantearon al menos unas 11 acciones inmediatas.

Una de ellas: “evitar la reestructuración total de la Brigada de Inteligencia y la Unidad de Investigaciones Especiales (UIES)”, según un informe de índole secreta de la agencia norteamericana al que tuvo acceso EL TELÉGRAFO. En esta última, Leila Hadad Pérez, una de sus agentes, logró tener influencia directa sobre el nombramiento de los oficiales. Por ello, “después de la eliminación de ‘Reyes’ y ante la inesperada reacción del Gobierno Nacional”, se buscó fortalecer las relaciones con la Policía, tomando en cuenta que en ese tiempo, la red de Hadad, “llamada ‘Swat’, CI: 171049749-4”, ya había sido desmembrada, lo que produjo su salida del país.

Se desmanteló su negocio de alfombras que le servía como fachada y se dejó sin actividades a sus supuestas fuentes: Simón Bermúdez, Augusto Tandazo y Patricio Oña. Ayer, en una entrevista con Ecuador TV, Tandazo arremetió contra este diario aunque en reiteradas ocasiones se lo llamó a su celular para pedirle su versión al respecto. El abogado negó cualquier relación con la CIA y señaló que el documento al que calificó de “pasquín”, se trata de una táctica para dañar su reputación y es parte del “circo” que el Gobierno montó para desviar la atención de los problemas económicos que enfrenta el país.

Impasses diplomáticos Posteriormente al bombardeo de Angostura, la CIA -de acuerdo con el documento secreto- habría tratado de evitar cualquier reacción diplomática, política y de prensa en torno a los comentarios del presidente Correa, quien hizo un reclamo formal al entonces Jefe de Estado colombiano, Álvaro Uribe. Así como “accionar la prensa vinculada para provocar cambios en los mandos del Ejército y la FAE solamente. Así también neutralizar a través de estos medios los criterios públicos vertidos por el general Gallardo contra las acciones realizadas por Colombia el pasado 1 de marzo”.

En el ámbito militar se aconsejó mantener los programas de ayuda social y económica diseñados para ese año, así también “continuar con normalidad la planificación de ayuda e intercambio de capacitación con el grupo militar y el Comando Conjunto”. Y aunque se intentó evitar cualquier tipo de injerencia, que vaya más allá de la cooperación, los agregados de la embajada EE.UU. seguían teniendo influencia porque según una fuente policial consultada “continuaban financiando directamente a las unidades policiales como la de antinarcóticos y de inteligencia, ya que gastos de tecnología y recursos logísticos no estaban contemplados en el presupuesto de la institución.

Esto era aprovechado para seguir con su influencia”. Por esta razón en 2009 se comentaba la desaparición de la UIES, lo que se hizo efectivo el 28 de marzo de ese año cuando el primer mandatario ordenó su cierre y creó la Unidad de Lucha Contra el Crimen Organizado (ULCO). Antes de este episodio se evidenció por completo la presencia de la CIA y la manera como la embajada norteamericana quería imponer sus órdenes dentro de las instituciones de seguridad.

El agregado político de la embajada de los EE.UU., Armando Astorga, envió un comunicado a la Comandancia de la Policía, en el que informaba que el gobierno norteamericano dejaría de entregar $240.000 para la institución, debido, entre otros argumentos, a la desaparición de la UIES. Ante ello, Correa le dio 48 horas al diplomático para salir del país y añadió, “quédese con su sucio dinero, majadero, insolente, no lo necesitamos, aquí hay soberanía y dignidad”.

A los pocos días de la salida del funcionario estadounidense, el Primer Mandatario también calificó de persona “non grata” a Max Sullivan, quien fungía como Primer Secretario de la Embajada de los EE.UU. en el Ecuador, quien en cambio era director de la Estación de la CIA en Quito. Sullivan se habría referido a la designación del Comandante de la Policía y habría mostrado su desacuerdo ante dicho cambio. Fuentes militares comentan que la inteligencia informaba a Sullivan o sus agentes antes de informar a sus superiores jerárquicos. Financiamiento condicionado Las agencias de cooperación de los países desarrollados están buscando intereses políticos, lo que algunos autores llaman una cooperación condicionada. Así lo explica el especialista de la Flacso en temas de seguridad, Gabriel Orozco.

El experto explicó a este diario que, por ejemplo, se critica a la Usaid porque su cooperación al desarrollo ha sido dirigida por el Gobierno de EE.UU. como con el plan Colombia que “en realidad es militar, muy orientado, a los intereses estratégicos de EE.UU. en la región”. La Usaid salió hace 2 años del Ecuador por no estar de acuerdo con las condiciones del Gobierno de firmar un nuevo convenio bilateral apegado al Plan Nacional del Buen Vivir. En un comunicado antes de salir esta entidad manifestó que desde 1961 había invertido más de $ 800 millones en proyectos.

Por su lado la NED invirtió en Ecuador $ 1’052.818 en 2015 y “para incentivar a la sociedad civil en la participación de procesos electorales en Ecuador”, $ 250.000. En términos regionales se destinaron $4’770. 016 (ver gráfico). Reacciones El lunes en la noche, el coautor del libro “El Gran Hermano”, Christian Zurita, acusó a este diario de haber plagiado sus reportajes sobre la agente ‘Swat’ mientras fue periodista de diario Expreso. En algunos de sus tuits admite haber cometido errores en su investigación e ironizó que este diario los copió: “Sania Zaitoum no es la Suat”, escribió en su cuenta personal en la red social de Twitter. Este Diario no ha plagiado los reportajes titulados “Swat, el rostro invisible de una red secreta sale a la luz” y “Policías y jueces no investigaron los casos”, al contrario, los ha citado como corresponde. (

 

El reportaje “Policías y jueces no investigaron los casos” de diario Expreso que se publicó el 27 de abril de 2008.  Exdirector de la CIA, el general Michael Hayden, envió memorandos secretos La Agencia de Inteligencia presionó a Gran Bretaña a favor de Brexit La Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés) se instituyó en asuntos internos de Gran Bretaña y presionó al Gobierno británico para que abandone la Unión Europea (el referéndum será el próximo 23 de junio en el país sobre ese tema), y de esa forma refuerce aún más sus vínculos con los servicios de espionaje de Estados Unidos.

En una medida sin precedentes, el exdirector de la CIA, el general Michael Hayden, quien también fue jefe de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) en el período de las revelaciones hechas por Edward Snowden, decidió inmiscuirse en asuntos internos del Reino Unido, al enviar memorandos secretos al Gobierno británico, “recomendando” que la seguridad nacional de Gran Bretaña “no se verá comprometida” si el país abandona definitivamente la UE y se acerca más a las políticas de seguridad de Washington. Hayden escribió que las agencias de inteligencias europeas “no siempre contribuyen mucho […] a las actividades de espionaje”. “Europa ha dividido sus actividades de gobernabilidad entre tareas hechas en Bruselas, a nivel de la Unión, y otras en las capitales nacionales”, continuó el militar estadounidense y portavoz no oficial de la CIA.

“Y ahora mismo, debido a las posiciones que algunas instituciones europeas han tomado en materia de vigilancia y privacidad, las capitales están encontrando más difícil proveer seguridad para sus ciudadanos. Así que en algún punto, Bruselas, como institución europea, sigue presionando por esta posición a expensas de la seguridad ciudadana”, agregó Hayden. El exdirector de la CIA también se quejó de que algunas agencias de inteligencia europeas -entre ellas las de Alemania y Francia- “son dispares” a la hora de conducir operaciones de espionaje, y “se niegan a cooperar con Estados Unidos” para compartir información de inteligencia.

“Hay algunas áreas que no están muy fortalecidas. La cantidad de información de inteligencia intercambiada entre estas naciones soberanas no es fuerte y para nada sólida. De hecho, en muchos sentidos y en muchos casos, preferían compartir información con nosotros, Estados unidos, que entre esos países. Una de las formas más rápidas de obtener información de inteligencia en toda Europa es contándonos a nosotros, los estadounidenses”, destacó. Hayden hizo la intervención en respuesta a declaraciones hechas por el exdirector de los servicios de inteligencia británicos MI6, Sir Richard Dearlove, quien consideró que “la verdad acerca del Brexit (salida británica de la UE) desde una perspectiva de seguridad nacional es que los costos para Gran Bretaña serán bajos”.

“El Reino Unido da más de lo que recibe en cuanto a seguridad”, se quejó el exjefe del espionaje británico. En un artículo para la revista especializada Prospect, Dearlove había dicho que el Brexit podría incluso mejorar las tareas de inteligencia en el Reino Unido. “Más allá de que uno sea un entusiasta de Europa o no, la verdad acerca del Brexit en cuanto a la perspectiva de seguridad nacional es que los costos para nuestro país serán bajos. La salida británica de la UE traerá dos beneficios potencialmente importantes para nuestro país: la habilidad de deshacernos de la Convención Europea de Derechos Humanos y más importante aún, un mayor control en materia de inmigración desde la Unión Europea”, escribió Dearlove.

La posición del exjefe del MI6 contradice el argumento oficial del Ministerio del Interior británico. La ministra de esa cartera, la conservadora Theresa May, indicó que las agencias de espionaje como el MI5 y el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno GCHQ “continuarán abrazando la cooperación con la UE, en especial tras los recientes atentados terroristas en Bruselas y París”. “Seguiremos trabajando junto con nuestros socios, no solo en Bélgica y otros países europeos, sino también con aquellos de la llamada alianza ‘Five Eyes’ (Cinco Ojos: Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Estados Unidos) y con otros socios del mundo, para compartir inteligencia, cooperar en seguridad y derrotar a aquellos que quieren utilizar el terrorismo para intimidarnos”, afirmó May durante una conferencia en Londres sobre seguridad internacional.

“Ese espíritu de cooperación, trabajando juntos para mantener a los ciudadanos seguros, es lo que nos mantiene unidos”, continuó la ministra del Interior. La injerencia y presiones de la CIA al Gobierno británico por el llamado Brexit se conocen días después de revelarse que varios políticos del Reino Unido, entre ellos el excanciller Jack Straw, sabían con detalle acerca de los vuelos de tortura y rendición extraordinaria que operó la Agencia Central de Inteligencia estadounidense.

El Gobierno británico siempre negó haber participado, colaborado o saber de vuelos de rendición extraordinaria, procedimientos extralegales mediante los cuales los sospechosos de terrorismo eran y siguen siendo enviados a otros países diferentes de Estados Unidos o el Reino Unido para encarcelamiento e interrogación. El periódico inglés Daily Mail confirmó el pasado 10 de junio que por primera vez se supo oficialmente de políticos británicos que sabían que Gran Bretaña estaba vinculada a los polémicos programas de rendición extraordinaria de la CIA.

El Daily Mail informó que la Fiscalía británica cuenta con evidencia acerca de que el exjefe del MI6 para el área de lucha antiterrorista Sir Mark Allen “estaba en comunicación directa” con el régimen del coronel libio Muammar Gadafi por los vuelos de rendición. Y agregó que Allen buscó “apoyo de autoridades políticas”, entre ellas el por entonces canciller Straw. Las denuncias dan cuenta de la complicidad del Gobierno de Tony Blair (1997-2007) en abusos de la CIA y el MI6 a sospechosos de terrorismo, y la escalada de la participación británica en el encubrimiento de dichas tareas ilegales.

Cori Crider, abogada del grupo defensor de derechos humanos Reprieve, dijo que las denuncias y la evidencia de la Fiscalía británica “dan cuenta de la participación de autoridades británicas en los vuelos de rendición”. “Mark Allen fue responsable de esas operaciones y Jack Straw las autorizó. Esta decisión tiene mucho que ver con el poder político y muy poco con el respeto a la ley”, destacó la jurista. En tanto, el Comité parlamentario de Inteligencia y Seguridad evaluará ahora ese caso como parte de una pesquisa más amplia sobre complicidad del Reino Unido en actos ilegales de espionaje y rendición extraordinaria de la CIA.

ElTelégrafo