Golpe de Estado en Honduras: siete años de rebeldía sin oposición

Este 28 de junio se cumplen siete años desde que la élite dio el golpe de Estado político, militar y empresarial a la democracia e institucionalidad y los resultados del zarpazo son visibles, explican defensores de derechos humanos, líderes sociales y analistas económicos que han conversado con este periódico.

Desde el derrocamiento de Manuel Zelaya, se profundizó el neoliberalismo, se revirtieron las reformas que emprendió el gobierno que dirigió, como el financiamiento a la producción y vivienda y se profundizó la devaluación de la moneda, acrecentando el empobrecimiento de la población.

JULIO ESCOTO EXPLICA LO QUE EL GOLPE SE LLEVÓ Y LO QUE EL GOLPE DEJÓ

San Pedro Sula. Nos entrevistamos con el escritor nacional Julio Escoto (1944), sobre qué ha sucedido hasta hoy en Honduras desde el golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

– ¿Cuál fue el mayor logro del pueblo aglutinado en la resistencia en estos siete años desde el golpe?

– Indudable que cierto despertar de conciencia histórica y política, experiencia que ha conducido a que la gente vea relación entre sus vivencias diarias y el funcionamiento de la máquina del poder, pensamiento que antes pertenecía casi exclusivamente a intelectuales y gente de izquierda, así como a intelectuales de izquierda, que son pocos.

Esto ocurre particularmente en los planos políticos y económicos, no así en el ideológico y el cultural. La gente ha aprendido a medianamente encontrar rutas de causa y efecto entre su pobreza y la corrupción externa, ambos en auge, o en la especie de sucesión dinástica que se da en ciertas familias políticas, que se transfieren por décadas el poder y los beneficios del poder, pero muy difícilmente entiende sus propios procesos de alienación y enajenación y le es por tanto difícil desprenderse de ellos. Una alienación que niega la realidad o se resiste a comprenderla y que más bien prosigue esperando soluciones del cielo (de manera conveniente inducidas por pastores y sacerdotes) en vez de asumir que el mundo es real y que sólo lo construye el músculo del hombre.

La ganancia de los siete años posteriores al golpe ha sido, pues, algún ascenso en la inteligencia de la gente, que ya es capaz de distinguir entre propuestas tradicionales y propuestas de reforma o contestatarias (pues hasta el presente no hay ninguna revolucionaria); que ya identifica personas y mecanismos dedicados a la dominación, así como los estilos de mentira y manipulación que estilan los medios masivos.

Lo triste de este pequeño avance en la visión política de la gente es que no ha sido aprovechado. Tanto el FNRP como LIBRE han sido lentos para intensificar esa percepción y esa inquietud y han descuidado fundar escuelas, grupos, células de estudio de la realidad nacional, por lo que el impulso o empuje inicial de cambio ha disminuido e incluso se está perdiendo.

– ¿De qué manera se despertó el patriotismo positivo con el golpe a través de la resistencia?

– La realidad misma fue más poderosa que cualquier discurso o proclama para hacer ver lo que vivíamos. El golpe evidenció que las clases de poder no estaban dispuestas a permitir siquiera un referéndum y menos una transformación política desde el Estado. Exhibió con toda claridad a la clase dominante y se observó que era la misma, o en alianzas, con la clase poderosa económica. Vino a develarse qué grupos o personas pertenecían a la oligarquía hondureña, incluso su exiguo número, y de cómo administran el Estado sin dar directamente la cara y menos formar parte de él sino utilizando a otros (ningún ministro o militar, por ejemplo, ni el presidente, pertenecen a la oligarquía). Y particularmente, probó que si el pueblo se une tiene la potencia para causar sismos sociales.

– ¿Cree Ud. que el golpe nos ayudó a profundizar en la construcción de la identidad nacional? ¿Cómo y por qué?

– En algún grado sí, en el de ayudar a conocernos a nosotros mismos, nuestras debilidades y fortalezas. Cuando la gente reaccionó airada al ocurrir el golpe de Estado ella misma se dio cuenta de que tenía lazos de pertenencia con el poder pero que el pequeño poder disponible le había sido quitado y por lo tanto buscó a los actores de ese expolio. Se encontró con que gran parte de los golpistas, o como grupo de apoyo y auxilio, era la población adinerada árabe-descendiente, y esa visión robusteció su sentido de pertenencia nacional. Buscando modelos o roles patrióticos acudió a los próceres históricos: cientos de veces las marchas mostraban alusiones a Lempira, Morazán y Cabañas, por ejemplo. Y adicionalmente hubo un reacomodo de las clases sociales ya que pobres, obreros y clase media, en términos globales, se posicionó contra el golpe, mientras que clase alta y adinerada más oligarquía se sumaron a la ilegalidad. Este conocimiento permitió entender a la gente, entonces, que la lucha de clases es inevitable, lo que es además otro aporte a la formación de la identidad colectiva.

– ¿Se podría decir que hubo un renacimiento en el arte y la cultura? Sí o no. ¿Por qué?

No exactamente sino un aprovechamiento coyuntural del arte para utilizarlo a favor de la lucha anti golpista. Si hubiera habido un renacimiento este continuaría hasta ahora pero tras la crisis se apagó o redujo significativamente.

– ¿Cuál fue el papel de las mujeres en Resistencia durante el Golpe?

Extraordinario, pues, además de participar en la protesta colectiva alentaron al varón en la misma demanda. A pesar de que su carga de trabajo es prácticamente el doble que la del varón, la mujer hondureña estuvo presente en las movilizaciones, la crítica, el análisis y la búsqueda de respuestas políticas. Lástima que el sistema ya consiguió volver a adormecer a la población, hombres y mujeres, y que aquella resistencia no haya sido idealmente conducida.

– ¿Han cambiado las estrategias de lucha de los diferentes grupos sociales a raíz del golpe?

– Son ahora más directas, efectivamente, pero también las del enemigo son más sutiles. En vez de reprimir tanto o directamente compran conciencias, a lo que la Resistencia y LIBRE ha sido incapaz de responder adecuadamente.

– ¿De qué manera?

– Llueve mucha pasividad en el movimiento de resistencia, los líderes están concentrados en el detalle coyuntural (politiquero) y no en la perspectiva histórica; mucha gente desvió la inquietud revolucionaria o siquiera contestataria hacia el sueño electoral o electorero; no hay formación política masiva a largo plazo, que es lo único que puede derrotar a los conservadores.

Ya son siete años de impunidad por el golpe de Estado del 28 de junio de 2009. El presidente Juan Hernández se prepara para un segundo mandato sin oposición de los partidos Libertad y Refundación (Libre) y partido Anticorrupción (Pac), sin ofrecer promesas más que combatir la inseguridad y violencia en una convulsa Honduras que marca fraccionamientos en torno a un eventual continuismo de Hernández.

GRAVES RETROCESOS

El gobernante no ha propuesto una verdadera reconciliación nacional y ha enfilado baterías contra movimientos sociales, partidos políticos y líderes que se opusieron al crimen constitucional. Explica la defensora de derechos humanos, Bertha Oliva, que Honduras aún no se repone del colapso que implicó el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya. Sobre el tema, analiza que “el quiebre institucional provocado en 2009 sólo beneficia a la actual cúpula del poder y a los que dirigen el país porque, si lo vemos desde los DDHH, nos damos cuenta que hemos tenido graves retrocesos y los crímenes contra opositores se cometen con saña”.

REFLEXIÓN DE DDHH

La reflexión de Bertha trae a la mente los asesinatos cometidos contra más de 200 personas durante la dictadura neofascista de Roberto Micheletti; unas 30 personas fueron asesinadas durante las movilizaciones del Frente Nacional, eran enterrados por la tarde y los dolientes volvían a las calles a exigir el retorno del Estado de derecho y la creación de una nueva Constitución que defienda y promocione el bienestar de más del 90 por ciento de la población empobrecida, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

TIEMPO EQUIVOCADO

El ataque del poder con el golpe militar ocurrió en el lugar adecuado, pero en el tiempo incorrecto porque el mundo ha evolucionado y, esta vez, los urdidores de la violencia contra la sociedad autodestruyeron el sistema ideológico que habían creado para someter a la sociedad y en el que enmascaraban el desprecio contra los hondureños. El director del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh), Wilfredo Méndez, explica que crimen constitucional profundizó la impunidad, consolidó la corrupción y el crimen es la norma en el Estado.

UN BALANCE 

“Otro elemento negativo que nos dejó el golpe fueron las violaciones a los derechos humanos y en ese contexto tampoco tenemos en la medida que pasa el tiempo una repuesta jurídica del caso, lo que tenemos en este caso es un altísimo nivel de impunidad del 94 por ciento, y un sistema de justicia proclive a los violadores de los derechos humanos y en contra de las víctimas”, advierte. En lo positivo -prosigue- el golpe de Estado hace un remezón de la conciencia colectiva y “tenemos en primer lugar una movilización de la conciencia social y una población hondureña que uno no esperaba. Vemos que ha habido un despertar abrupto de la conciencia colectiva que es extraordinario para la vida hondureña y la gente empieza a ver de otra forma la composición política del país”.

MUCHO POR HACER

Aunque la toma de conciencia ha sido paulatina, todavía sigue la indiferencia desde la sociedad a los movimientos populares. Cuando han reaccionado, ha sido multitudinario el poder de convocatoria. En mayo de 2015, surgió de pronto el movimiento indignado, como respuesta al megafraude contra el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) que asciende a siete mil millones de lempiras, pero ha decaído con el correr de los meses: pasaron de multitudinarias movilizaciones a marcha con poca afluencia. El reto queda para las organizaciones sociales de reaglutinar a grupos populares, sostiene Méndez.

NO APRENDIERON 

En cambio, el director de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), Carlos Hernández, dice que la clase política no aprendió las lecciones del golpe de Estado. Señala que “algunos sectores no aprendieron la lección y cada vez que nos acercamos a un proceso electoral comienza a aflorar la polarización, parece ser que no se aprendió”. No se aprendió del crimen contra la democracia, reitera, porque no se ha fortalecido la institucionalidad “y seguimos viendo las mismas condiciones previo al Golpe de Estado, tenemos partidos políticos casi con las mismas estructuras y los mismos mecanismos del golpe de Estado y nos demuestra que son pocos los aprendizajes que ha habido”.

CONCIENCIA DESPIERTA

Destaca aspectos positivos en el plano social, entre ellos, que “hubo una reacción de la ciudadanía y que la conciencia social se fue despertando”. No obstante, advierte que en el escenario de reelección que plantea el Partido Nacional, ha reavivado la polarización “de los grupos sociales y creo me parece que es una tragedia y demuestra que, aun en el otro sector, tampoco fuimos capaces de coaccionar un discurso orientado a rescatar la democracia en el país”.

VOTO ÚTIL

El escenario previo al golpe de 2009 se ha “calentado”: los que se oponían a Zelaya, hoy apuestan a la reelección, los grupos que apoyaron el derrocamiento de “Mel”, como la Unión Cívica Democrática (UCD) se han llamado al silencio y varios de sus miembros consideran ahora como “derecho” que se abra la reelección para el actual titular del Poder Ejecutivo. “Si la oposición sigue dividida, el gobierno actual tiene posibilidades de quedarse en Casa Presidencial; si la oposición logra identificar con un voto útil, que independientemente de que haya alianza entre los tres, ese voto permita un cambio de gobierno en las elecciones de 2017”, prevé Méndez.

ASPECTOS NEGATIVOS

-Mayor concentración de la riqueza en pocas manos.

-Profundización del neoliberalismo.

-Violaciones masivas a derechos humanos.

-Calificación de ser la nación más violenta del mundo.

ASPECTOS POSITIVOS

-Despertar de la conciencia ciudadana.

-Surgimiento de movimientos sociales como el Frente Nacional de Resistencia Popular y los partidos Libertad y Refundación

(Libre) y Anticorrupción (Pac).

-Conformación de un Parlamento, en teoría, opositor, pero es controlado por el Partido Nacional.

-Declive del bipartidismo.

GOLPE PROFUNDIZÓ POBREZA Y NEOLIBERALISMO

El economista y exgerente del Banco Central de Honduras (BCH), Claudio Salgado, lamenta que el golpe de Estado se haya llevado las reformas emprendidas en materia económica. “Lo que provocó el golpe fueron las reformas que se estaban implementando en el área económica, por ejemplo, el haber tocado las compañías petroleras, el haber reducido la tasa de interés que se le paga a los bancos por mantener el exceso de liquidez del Banco Central, fue el origen del derrocamiento del gobierno”, dice. Recuerda que en el gobierno de Zelaya, cuando se creó una línea de crédito de diez mil millones para que el Banco Hondureño para la Producción y la vivienda (Banhprovi) lo manejara y financiara sectores como la agricultura y vivienda y si uno revisa todas estas medidas que estaban tomando a partir del 2008 iba a ver que iban en contra de la élite económica”. “Lo justificaron con la ‘Cuarta Urna’, prosigue, pero el elemento central eran las reformas que iban encaminadas a dividir el poder económico de la élite y lo que ocurrió después del Golpe es que todo se revirtió”.

Afirman hondureños encuestados por EL LIBERTADOR.

“NO SUPERAMOS EL GOLPE DE ESTADO” 

Una porción significativa de la población capitalina consultada por este rotativo declara y explica que el golpe de Estado del 28 de junio de 2009, “no ha sido superado”. Dicen, que a seis años de la quiebra del orden constitucional en Honduras, “la situación sigue igual o ha empeorado”, porque el país “está gobernado por los mismos que perpetraron el asalto a Casa Presidencial”.

El ciudadano Gabino Rivera, opina que el golpe no “se ha superado” ya que “son los mismos que nos gobiernan e imponen sus leyes”. De igual forma responde casi la totalidad personas que fueron abordadas en este sondeo; exponen que hechos como la reciente represión, persecución y asesinato de estudiantes, repiten el escenario vivido durante la dictadura de Roberto Micheletti, al igual se ha convertido en política la “imposición del gobierno”.

“El tiempo cura, pero Honduras estará rota por siempre”, así piensan muchos hondureños abordados, y sostienen que desde 2009 son “víctimas de la represión en reclamo de nuestros derechos”.

“No, la realidad es que nosotros necesitamos  que haya más oportunidades de trabajo, y no que se sigan tomando decisiones en contra del pueblo y a favor de grupos de personas que patrocinaron el golpe de Estado y ahora quieren apoderarse del pueblo, aquí lo que hay es una dictadura. Gabino Rivera

“No, de ninguna manera, el golpe de Estado no está superado, porque hay una constante violación a derechos humanos; esto se ha convertido en una dictadura, prácticamente, los hondureños hemos vivido dos golpes de Estado históricos, en este panorama todo el mundo está alineado para violar la institucionalidad del país”. Sabas García

“Esto es una clara extensión del golpe de Estado de 2009, considero que es necesario que la población recupere sus derechos y el poder en las calles, que han sido violados por la Corte Suprema de Justicia, debemos hacer todo lo posible por recuperar la soberanía nacional”. José Vásquez

“Estamos viviendo en una dictadura con estos gobernantes que ahora desean continuar violando la constitución, y buscando el continuismo, cómo es posible que lo que era malo en 2009, es aceptado hoy”. Jorge Zepeda

“Definitivamente no se puede superar algo que nos cayó como balde de agua fría, y ahora resulta que ellos mismos imponen la reelección para legalizar el continuismo ¡por favor! dejen que el pueblo decida”. Lourdes Carranza

“Es imposible que superemos una crisis producida por un golpe de Estado en tampoco tiempo, la situación del país sigue muy mal”. Vilma Martínez

“No se ha superado, porque sigue vigente las secuelas provocadas por el golpe de Estado que dividió a la población, ahora se necesita unificar a todos los sectores para lograr defender nuestros derechos y recuperar la institucionalidad”. Alba Ochoa

“Todavía no hemos superado la crisis de 2009, ahora estamos peor porque se sigue violando la constitución, y lo que es más importante se violan los derechos humanos de todos los hondureños”. Edmundo Sánchez

“No se supera, porque la crisis sigue vigente, cada día vamos peor en economía y en los demás sectores como el empleo que son de mucha importancia para el desarrollo de un país como Honduras”. Héctor Meza

“No podemos olvidar el golpe de un día para otro, y menos cuando la represión continua viéndose en las calles de nuestro país, esta dictadura ha durado diez años, y ellos desean continuar por mucho tiempo más”. Eduardo Burgos

“No, porque aún falta demasiado por mejorar, y las secuelas se deben tratar poco a poco, lo que necesitamos en Honduras es que toda la población se una y busque solucionar este abuso constante de los políticos mafiosos de nuestro país”. Lenin Castellón

“Por supuesto que no, así como está la situación actual es imposible pensar que hemos superado algo como el golpe de Estado, es increíble que los mismos quieran seguir en el poder para continuar robando lo que le pertenece al pueblo, todos estos políticos son unos corruptos”. Ángel Vásquez

“Esto no se supera de la noche a la mañana, además, los golpes de Estado en Honduras son todos los golpes que nos dan a diario a toda la población hondureña, con cada ley que aprueban en contra de los derechos de la sociedad”. Martha Mazier

“Sería un milagro decir que a estas alturas se ha superado el golpe de Estado, cuando seguimos viendo fricciones constantes entre el pueblo y la clase gobernante, que no hace más que justificar sus actos sabiendo que ellos mismos provocaron el golpe de Estado de 2009”. Fernando Martínez

“No, porque después del golpe ha surgido más delincuencia y pobreza en todo el país. Por estas razones es imposible pensar que hayamos superado el golpe de Estado”. Edgardo Orellana

“La crisis continúa y eso es indicio que todavía no hemos superado el golpe de 2009, lo que ha hecho la clase política en estos gobiernos es generar más problemas para la sociedad hondureña”. Juan Flores

“En Honduras lo que hay es una polarización de pensamientos, y constantemente los políticos tratan de esconder la realidad para que los países vecinos nos vean con buenos ojos y conseguir dinero para seguir robando”. Juan Morales

“El golpe no se va a superar hasta que saquen a los que lo ocasionaron, si realmente hubiéramos superado el golpe, el pueblo no seguiría en las calles”. Óscar Pineda

El Libertador