Desde la mañana de ayer indígenas del cabildo de Chinchelejo (Sucre), permanecen encadenados frente a la sede de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla), en Bogotá, exigiendo la suspensión de las obras de la doble calzada Sincelejo-Toluviejo, realizada por la asociación Autopistas de la Sabana.

De acuerdo con los indigenas, los trabajos de la doble calzada cruzan por el cerro de la Sierra de la Flor, territorio ancestral para la comunidad, donde se han producido daños ambientales, como taludes, pequeños derrumbes, caida de piedras y un gran impacto sobre el paisaje, que, como aseguró Luis Martínez Martínez, capitán del cabildo Flores de Chinchelejo en una anterior entrevista con El Espectador, “acabaron con un bosque natural que era del servicio de la salud indígena. Destruyeron plantas en vía de extinción como el árbol arará; antes había nueve de estos y ahora solo queda uno”.

Amparados en que el cerro de la Sierra de la Flor es una zona de protección ambiental y asentamiento indígena, el cabildo interpuso una tutela ante la Corte Constitucional pidiendo una consulta previa en la comunidad para suspender las obras de excavación que autorizó la Anla a Autopistas de la Sabana para la construcción de la carretera. Además piden al Anla cancelar la licencia, ante los daños ambientales y vulneración de los derechos del cabildo, que considera la zona territorio sagrado.

Juan Manuel Mariño, gerente general de Autopistas de la Sabana, le dijo a este diario que la licencia ambiental, otorgada por la Anla, contempla los impactos ambientales e impone unas compensaciones a cargo de la empresa. “Si talas un árbol, lo compensas y todo lo que estamos haciendo ha sido dentro del marco de la licencia ambiental. No voy a decir que no se genera impacto, pero la autoridad ambiental los evaluó”.

Esta es una disputa, que lleva más de dos años, entre la comunidad indígena y la asociación constructora. A inicios de este año, la Corporación Autónoma Regional de Sucre (Carsucre), a través de la resolución 051 del 5 de febrero de 2016, les dio la razón a los nativos y ordenó la suspensión de las obras, pero Autopistas de la Sabana continuó la construcción de la carretera.

En estos momentos los indígenas se reunen con directivas de la Anla, en busca de una solución.

El Espectador