Alejandro Tapia

Ya es casi un mito, un material de estudio inigualable que muchos suelen citar, pero que no tantos aún conservan. En 1993 el periodista peruano Luis Jochamowitz publicó el libro Ciudadano Fujimori, la más completa biografía sobre Alberto Fujimori. Lo hizo al año siguiente del autogolpe, con datos desconocidos sobre la particular historia del hombre que aún marca la política peruana, incluso desde la cárcel. Jochamowitz, actual columnista de la revista Caretas, es uno de los mayores conocedores de la saga del clan Fujimori e incluso él se pregunta “¿Quién es realmente Keiko?”. “La idea de una dinastía familiar parecía descabellada”, plantea este autor. De hecho, el ex Presidente peruano renunció por fax estando en Japón a fines de 2000 en medio de un escándalo de corrupción. Entonces  nadie imaginó que su hija tomaría la posta.

Tras la década fujimorista (1990-2000), Keiko logró consolidar el partido a escala nacional y más allá del resultado de la segunda vuelta de hoy tendrá mayoría absoluta en el Congreso, con 73 de 130 congresistas. “Nos preguntamos si será honesta, tolerante, justa, o por el contrario, será corrupta, autoritaria, tramposa. Los rasgos más profundos de su verdadera personalidad escapan a nuestro escrutinio. Seguro que Keiko supo cuál era su destino como heredera política mucho tiempo antes de lo que imaginamos”, sostiene Jochamowitz.

¿Cómo se puede describir a Keiko Fujimori?

Keiko tiene algunas ventajas comparativas con respecto a su padre. Comenzando por lo más ancestral, el origen japonés. Keiko forma parte de las nuevas generaciones de descendientes de japoneses en Perú, progenies cada vez más integradas y menos distinguibles de sus pares en sus respectivos grupos sociales. Además, al casarse y tener dos hijas con un no japonés, ha roto el principal tabú del clan ancestral.

¿En qué aspecto diferencia de su padre?

En la educación. Ella estudió en el Colegio de la Recoleta y pudo recibir una escolaridad mejor y más democrática que la que le tocó a Alberto, alumno de una Gran Unidad Escolar en la época del General Odría. Keiko se formó en un ambiente más abierto y mixto, aunque también más restringido socialmente. Tuvo contacto frecuente con el humanismo cristiano y progresista de la orden del Sagrado Corazón. Los horizontes de esa clase de formación contrastan notablemente con la tosca instrucción estatal que recibió Alberto, sometido a una educación autoritaria, ideológicamente conservadora, afectivamente desértica.

¿Cuánto influye en Keiko su rol como primera dama con sólo 19 años, en un gobierno acusado de autoritario?

No es que necesariamente estuviera enterada de tal o cual situación, cosa no del todo imposible. Es que, como sucede con los hijos, estos perciben lo que está sucediendo sin necesidad de palabras. Las cosas se aprenden por la vista, el oído y el olfato, todos los días, poco a poco. Keiko se formó políticamente en los peores años del gobierno de su padre.

La Tercera