Por Carlos E. Cué

Es difícil imaginar a Mauricio Macri sin Marcos Peña (nacido en Buenos Aires hace 39 años). Empezó con él en 2002, con 25 años, y casi desde entonces es su mano derecha. Lo fue cuando era alcalde y lo sigue siendo ahora que es presidente. Peña lleva el peso del Gobierno, de la comunicación, analiza encuestas sin parar y es el artífice, con el ecuatoriano Jaime Durán Barba, de una campaña novedosa que llevó a Macri al poder contra todo pronóstico en diciembre de 2015. Argentina vive una crisis y un ajuste muy duro, la inflación está disparada, se han subido las tarifas hasta un 700%, ha habido contestación social, pero Peña mantiene intacto su optimismo.

¿Pensaron que iba a ser tan duro?

Si me decía hace seis meses que íbamos a estar como hoy firmaba feliz. Han sido seis meses muy buenos, con mucho apoyo de la sociedad, con enorme esperanza. Hemos cambiado la forma de gobernar y hacer política.

Pero está siendo muy duro para la gente, lo dice hasta el Presidente.

Lo económico es duro. Para muchos igual de duro que antes, para otros peor. Pero se transita de otra manera cuando hay esperanza de que las cosas van a ir mejor. Hoy es el momento de mayor optimismo en 15 años en Argentina. Las encuestas nos dicen que la gente piensa que es duro, que están mal las cosas, pero sabe que va a estar mejor. Eso habla de la madurez, los argentinos sabían que la alternativa era terminar como Venezuela hoy. La dureza hay que compararlo con lo que se podía haber tenido.

Nunca un no peronista terminó su mandato en Argentina. ¿Por qué ustedes van a ser diferente?

“Es un desafío mejorar mutuamente los gestos con el Papa”

Es otra época. Es un cambio generacional muy fuerte, y eso se refleja en Cambiemos pero también en el peronismo. Más de la mitad de los argentinos tenemos menos de 40 años, nacimos después de que Perón murió. Las sociedades cambian.

Pero hay movilizaciones masivas contra ustedes.

La movilización es parte de nuestra cultura. Hoy tenemos el nivel de conflictividad social más bajo de los últimos años. Los sindicatos hicieron una manifestación muy importante pero después se continuó trabajando. No somos un gobierno peronista pero no somos un gobierno antiperonista.

Hay mucho apoyo internacional y mucha crítica dentro. ¿Les entienden mejor fuera o es que dentro sufren las decisiones?

El daño que hizo el kirchnerismo a la imagen de Argentina en el exterior hace que el contraste ayude mucho fuera. Pero la sociedad argentina nos da un nivel de apoyo que no tiene casi ningún gobierno en América Latina.

Pero hay críticas fuertes a las subidas de tarifas de hasta el 700%, por ejemplo

A nadie le gusta eso. Ha habido críticas a algunas medidas, pero también se comprende que son inevitables para evitar el riesgo que teníamos.

¿Por qué son el Gobierno que más apoya al brasileño Michel Temer? ¿Es por afinidad ideológica?

Brasil es nuestro principal aliado. Nosotros no miramos la agenda ideológica para la política exterior. El primer viaje de Macri fue a ver a Dilma Rousseff. No nos metemos en el proceso político interno. Si vuelve Dilma tendremos la mejor relación con Dilma. No hay relación ideológica hay apoyo al proceso de un país hermano.

¿Macri está cómodo con el cambio que se está produciendo en la región?

Se está viviendo un agotamiento de los gobiernos bolivarianos como producto del desgaste del poder. Pero eso no implica una agenda ideológica.

¿Por qué tienen tantos problemas para hablar de ideología?

Nosotros nos definimos ideológicamente pero no necesariamente creemos que el mundo se termina en la explicación de derecha e izquierda. El triunfo de Macri tiene más que ver con algo temporal, un gobierno más contemporáneo del siglo XXI en valores y formas. Renzi, Cameron, Obama, Trudeau en Canadá, vienen de ideologías diferentes pero son liderazgos que están expresando una época.

“El presidente ha dado ejemplo al traer su dinero de fuera. Es una decisión personal de los ministros traer el suyo”.

En el Gobierno hay muchos liberales, Macri viene de ahí. ¿Por qué no admitirlo?

El Gobierno de Cambiemos es parte de la internacional socialista y de la internacional popular. El radicalismo está en la socialista y en el PRO estamos en la popular. Hay gente liberal, otra que viene de la izquierda. En el siglo XX la ideología explicaba la realidad, eso se ha ido deteriorando.

Acaban de recibir a Henrique Capriles, líder de la oposición venezolana. ¿Les ha recriminado que se hayan moderado?

Hemos sido los más claros en la región respecto a la crítica del proceso chavista. Buscamos una solución pacífica y democrática en Venezuela. Estamos con los venezolanos que están pasando un momento muy duro. Somos absolutamente tajantes: tiene que haber referéndum revocatorio este año, como parte del compromiso democrático. Tiene que haber una atención a los presos políticos, condenamos la violencia en la calle.

¿Y si no hay referéndum promoverán la cláusula democrática?

Por supuesto, todos los mecanismos institucionales se van a ir analizando día por día de acuerdo a las acciones concretas que tome el Gobierno de Venezuela.

Se critica mucho la comunicación, y usted es el máximo responsable de esa estrategia. ¿Comunican mal?

Está claro que hacemos una comunicación distinta del kirchnerismo. No nos basamos en el conflicto. No hacemos abuso de cadenas nacionales, de todo un Estado al servicio de la propaganda política. No perseguimos ni criticamos al periodismo libre. Eso genera un efecto vacío. Algunos se preguntan dónde está el Estado que ocupaba esa centralidad ensordecedora. Ya no habla el líder al pueblo, habla una persona con una horizontalidad asimétrica.

Pero han cerrado muchos medios críticos con el Gobierno, la oposición critica que desaparecen muchas voces.

El kirchnerismo dice eso porque cree que solo hay periodismo militante, y que la voz kirchnerista tiene que ser subsidiada por el Estado. Nosotros creemos que ese no es el papel. No hay censura, los canales más afines al kirchnerismo dicen cualquier barbaridad sobre el presidente y no reciben ninguna crítica de nadie. Se terminó la guerra contra el periodismo. Pero que se entienda: se financiaron con miles de millones de pesos medios de empresarios amigos del kirchnerismo que el día que perdieron las elecciones desaparecieron dejando a los trabajadores sin cobrar. Eso lo tiene que resolver la justicia.

“La sociedad argentina nos da un nivel de apoyo que no tiene casi ningún gobierno en América Latina”

Prometieron controlar la inflación. Está en el 43%, la mayor desde 2003. ¿Es el principal fracaso del Gobierno?

Nuestro plan es que en el 2019 haya un 5% de inflación. En el área metropolitana de Buenos Aires es alta por la subida de tarifas. La tendencia va a ir a la baja. Ya está en vías de ser derrotada.

Prometieron pobreza cero, y hay 1,4 millones de pobres más desde que llegaron.

Dijimos que eran metas que llevarán muchísimo tiempo, mucho más que un Gobierno. Argentina no tiene razón para tener la pobreza que tiene. Es verdad que estamos en una situación delicada y por eso hemos reforzado las medidas sociales.

¿No prometieron demasiado en campaña? ¿Cuándo llega la revolución de la alegría de la que hablaron?

Nunca dijimos que lo íbamos a arreglar de un día para otro. La revolución de la alegría llegó a partir del 10 de diciembre. Porque estamos en un país que quiere apostar a sí mismo, creer que puede hacer las cosas mejor. Eso no quiere decir que no haya argentinos que son muy críticos, eso es la democracia.

¿Por qué un inversor extranjero tendría que traer su dinero a Argentina si los ministros y el presidente tienen parte del suyo fuera?

El presidente lo va a traer.

¿Y los ministros?

“La revolución de la alegría llegó a partir del 10 de diciembre”

Argentina tuvo un problema de confianza durante mucho tiempo. Vamos a hacer un sinceramiento fiscal. Algunos dicen que el 30% o 40% de nuestra economía está en negro.

¿No deberían dar ejemplo los ministros?

El presidente lo ha dado, después es una decisión personal de cada uno. No nos vamos a meter en esa decisión. El presidente ha sido muy claro.

Usted no tiene dinero fuera. ¿Le gustaría que el resto de los ministros tampoco?

El presidente dio su ejemplo, es una decisión personal.

¿No es una decisión política? Le están pidiendo al mundo que traiga su dinero y los ministros lo tienen fuera.

De verdad creo que es una decisión personal.

¿Es lógico que el ministro de Industria, clave para fijar el precio del combustible, tenga un millón de dólares en acciones de la petrolera Shell?

El ministro tiene 0,0001% de Shell internacional. Ninguna de sus acciones influye en la cotización. Desde lo legal está claro. Desde lo estético cada uno puede tener una opinión, respetamos su decisión personal. Es un ministro con un enorme valor.

¿Está calando la idea de que este es un Gobierno de ricos que no entiende a los pobres?

El kirchnerismo hace 12 años que dice que Macri es un rico que gobierna para los ricos. Yo cambiaría de argumento, les ganó todas las elecciones en los barrios más humildes. Macri fue rico antes de entrar en la política y seguramente termine con menos recursos cuando salga. Muchos políticos argentinos llegaron pobres y salieron ricos. La transparencia y honestidad del presidente no tiene mancha. Ha sido el político más mirado.

¿Los Panama Papers hicieron daño al presidente?

“No somos un gobierno peronista pero no somos un gobierno antiperonista”

En realidad al presidente no se le descubrió nada en Panama Papers, eran viejas sociedades. La expresidenta Kirchner trató de presentarlo como algo equivalente a los casos de corrupción y no lo es.

¿Qué les pasa con el Papa? Ahora rechaza incluso una donación suya. ¿Por qué tantos gestos hostiles?

Vamos a cada caso. La Fundación Scholas en marzo nos plantea por carta la necesidad de apoyo económico. Le dijimos que sí. Por una diferencia de criterio entre ellos han planteado que es mejor que lo hagan fundaciones privadas. Hay sobreinterpretación. Nosotros no vemos el conflicto.

¿No hay tensión? El Papa recibió 22 minutos a Macri y dos horas a Hebe de Bonafini, ultracrítica con Macri.

Esos 22 minutos fueron porque se agotó la conversación, porque se conocen hace 12 años. Fue corta, sí. Se llevan bien, las conversaciones siempre han sido así. La verdad es que el Papa está en otra dimensión, es la más importante de nuestra historia como país. Nosotros vimos como lo perseguía en su momento el kirchnerismo. Tenemos la misma agenda. Es verdad que ha habido gestualidades que no dieron esa sensación. Es un desafío mejorar mutuamente y evitar gestos que se puedan interpretar como eso. Han sido seis meses de mucho trabajo, vamos a encontrar ese espacio. Hoy [el lunes] estuvo la canciller Malcorra con él. No veo que haya un problema estructural.

El Papa es peronista?

El Papa es papa. Interpretarlo con categorías políticas argentinas reduce el personaje histórico.

Quién es el jefe de la oposición. Algunos dicen que el Papa.

Eso seguro que no. La expresidenta Kirchner representa un sector importante, Sergio Massa, [Juan Manuel] Urtubey también representan sectores importantes. No sé si hay un jefe porque está fragmentada. Pero es parte del cambio de época. La fragmentación es la norma. El votante cambió en Occidente.

La calle es kirchnerista?

No, para nada. Parece que uno es más poderoso por juntar 4.000 personas. La realidad es que el presidente hoy puede caminar por todo el país, tocar timbres.

Pero este edificio [la Casa Rosada] está rodeado de vallas, la Plaza de Mayo está llena de ellas. El 25 de mayo, día de la independencia, tuvieron que blindarla…

El 25 de mayo había 300 personas dispuestas a arruinar un festejo patrio, no 50.000. Si uno quiere buscar elementos para confirmar que estamos en un país con una gran crisis social, una Argentina enojada, va a encontrar algunos pequeños. Pero no es la realidad. Hay minorías violentas, sí. Es fácil mandar 30 personas a gritar a un evento. Argentina vive un momento de madurez y optimismo. Estamos viviendo una época de enorme libertad después de 12 años dominados por una forma más opresiva de ejercer el poder. Terminamos los meses más duros, ahora viene una Argentina que va a crecer.

El País (de España)