Miles de indígenas tzotziles de los municipios de Simojovel, El Bosque, Huitiupán, Amatán y Pueblo Nuevo Solistahuacán realizaron una procesión en esta capital para manifestar su apoyo al movimiento magisterial en la entidad.

Encabezados por el párroco de la iglesia de Simojovel, Marcelo Pérez Pérez, hombres, mujeres y niños dejaron esta madrugada sus comunidades en los Altos de Chiapas e iniciaron una peregrinación hasta la plaza central de esta ciudad, donde los maestros y maestras de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tienen sus campamentos.

Con música de tambor y pito, el estandarte de la Virgen de Guadalupe y la bandera mexicana, los indígenas realizaron la procesión en medio de una valla humana de docentes que les dieron la bienvenida con aplausos y mensajes de agradecimiento plasmados en cartulinas.

A lo largo de su recorrido, los profesores y vecinos de las casas ubicadas en el centro de la ciudad dieron tortas y aguas frescas a los marchistas. Y hubo quien lloró al paso de los indígenas.

Al llegar a la plaza central, el Pueblo Creyente fue recibido por los líderes de la CNTE Alberto Mirón y Pedro Gómez Bámaca, quienes agradecieron el gesto de los más de cuatro mil indígenas de Los Bosques.

Junto al padre Marcelo Pérez Pérez, que portaba el estandarte de la Virgen de Guadalupe, iba el sacerdote Blas Alvarado, de la parroquia de Pueblo Nuevo Solistahuacán.

En el mensaje leído a los maestros, Pérez Pérez pidió al gobierno federal, en concreto al presidente Enrique Peña Nieto y al titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño, “no más represión, porque eso genera revolución”.

Añadió: “Si usted (Peña Nieto) sigue mandando policías para reprimir al pueblo, vendremos nuevamente a peregrinar no solo representantes de las comunidades eclesiales, sino que animaremos y levantaremos a todo el pueblo de Dios”.

Demandó, asimismo, que se establezca un dialogo verdadero y con dignidad entre magisterio y gobierno federal, con la mediación de algunas agrupaciones de la sociedad que gozan de una autoridad moral.

Como iglesia, dijo, llegaron hasta Tuxtla no para generar violencia, llegaron en son de paz y a exigir paz, pero una paz fundamentada en la verdad, justicia, libertad y amor.

“Exigimos un no al despido masivo de los maestros y maestras, porque esto es violentar sus derechos laborales que por tantos años han venido luchando. Exigimos que los diputados y diputadas no aprueben leyes que generan violencia institucionalizada. Hoy los diputados tienen una crisis de credibilidad porque no están aprobando leyes bajo los verdaderos principios y necesidades del pueblo, sino bajo el estímulo del dinero que el Presidente de la República les da para que aprueben como él quiere, y las iniciativas de leyes que él manda en el Congreso es bajo los intereses de empresarios extranjeros, por tanto es traición a la Patria”, indicó.

El religioso también envió un mensaje a las fuerzas policiacas: “Ustedes vienen de familias sencillas, ustedes también son pobres, son humanos. En cada maestro que vienen a golpear con sus macanas, con balas de gomas, a lastimar con gases lacrimógenos, están lastimando a sus hermanos, porque todos somos hijos de Dios. Una orden que reciben de sus mayores de reprimir no están obligados a obedecerla”, subrayó.

Los maestros, dijo, no son delincuentes, ni secuestradores, ni narcotraficantes, ni asesinos, ni traidores de la patria. El gobierno manda a reprimir a los inocentes, pero a los verdaderos delincuentes, traficantes de armas, narcotraficantes, apuntó, no les dice nada. “Aunque los encuentren con drogas y armas, el gobierno les responde con desistimiento de acción penal”. Y puso como caso concreto la Familia Gómez, de Simojovel, “que tanto han robado al pueblo”, sostuvo.

Remató: “Hermanos policías, ustedes tienen familiares en el magisterio, recibieron clases gracias a los maestros, tienen ese trabajo por los estudios que obtuvieron de los maestros. Hermanos policías, ustedes son protectores no represores”.

Proceso