Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La idea de pedirle a la Organización de Estados Americanos que emita una resolución pidiendo perdón al país por su participación en la guerra civil de 1965, podrá tener mucho atractivo popular, pero falla el blanco.

La OEA sólo fue un instrumento de quien verdaderamente controlaba la organización que no eran otros que los Estados Unidos, pero con ese país no vamos a pelearnos.

La OEA no obligó al embajador dominicano ante ese organismo a emitir ilegalmente el voto que sancionó la creación de la Fuerza Interamericana de Paz. Fueron los Estados Unidos, y aunque las fuerzas estaban bajo el mando nominal de un general brasileño, el verdadero mando lo tenía el comandante estadounidense. Nunca tropas de ese país han operado bajo comando extranjero, ni aquí en el 1965, ni después.

Por tanto, no nos rasguemos las vestiduras haciendo un show con la OEA. Si queremos un perdón que valga, tengamos la valentía de exigírselo a los Estados Unidos, el verdadero protagonista de lo que pasó. Lo otro, es una película mala.

Diario Libre