Rute Pina

A pesar de la construcción de frentes de izquierda contra el proceso de impeachment de la presidenta Dilma Rousseff (PT), movimientos populares y partidos brasileños aún no establecieron consensos sobre la propuesta de nuevas elecciones. El miércoles pasado (14), en entrevista a vehículos de comunicación del extranjero, la presidenta apartada manifestó su apoyo a la realización de un plebiscito para consultar a la población sobre posibles comicios.

Valter Pomar, profesor del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal del ABC (UFABC), califica a la propuesta como una “solución mágica” y una “trampa inmensa”. Él argumenta que una posible convocatoria a un plebiscito debilita la narrativa construida por los movimientos populares de que la destitución de la presidenta es un golpe. Desde su perspectiva, la izquierda crearía brechas para la reducción de mandatos al permitir una medida que no está prevista constitucionalmente.

“Nuestro argumento es que sólo puede ocurrir un impeachment si hubiese crimen de responsabilidad. Mismo que se diga que sería un proceso democrático, a través de una elección extraordinaria (…), lo que está siendo propuesto es decidir si el mandato de Dilma va a ser ejercido hasta el final o no. Es el plebiscito del impeachment”, condena.

Joaquim Soriano, de la dirección de la Democracia Socialista (DS), corriente interna dentro del Partido de los Trabajadores (PT), defiende la propuesta de plebiscito. Según afirma, la narrativa del golpe en el país es acatada y aceptada por una “vanguardia social”, pero sectores de la población, aquellos que no representan “las propias fuerzas del PT o los que defienden la continuidad del gobierno de Dilma”, aun asisten al debate político de manera pasiva.

El grito en torno del “Fuera Temer”, dice Soriano, es “absolutamente insuficiente” para incidir en este público que no se identifica con el gobierno interino ni con la presidenta apartada de sus funciones. En su visión, el plebiscito seria “un proceso democrático de devolver la soberanía popular”. “Nuestro gobierno del segundo mandato desgastó sus bases de sustentación (…) Es necesario encontrar una bandera, una palabra de orden, política y general que fundamentalmente de cuenta de la continuidad de ese movimiento importantísimo que está en sucediendo en las calles”, afirmó.

El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) ya afirmó que llamar a nuevas elecciones legitimaría el golpe. Por su parte, el Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) aún no se posicionó públicamente sobre el asunto. Según Guilherme Boulos, coordinador nacional del MTST, el movimiento todavía sigue debatiendo internamente para “afinar con los movimientos populares”.

La propuesta del plebiscito pretende obtener los votos de senadores indecisos en la segunda votación en el Senado y, de esa forma, llegar a la mayoría simple del Legislativo contra el proceso de impeachment. Habría, al menos, 15 senadores tendientes a cambiar su voto, como Romário (PSB-RJ) y Cristovam Buarque (PPS-DF).

Encabezando la propuesta en el Congreso, el senador Roberto Requião (PMDB-PR) afirma que existe una “predisposición” de al menos 30 senadores con quien viene dialogando sobre el plebiscito. A inicio del mes, él promovió una cena con aliados para discutir la estrategia. “Sin plebiscito, vamos a perder los votos que teníamos. No vamos a conseguir mantener ni los 22 senadores que votaron contra [el impeachment] en el primer turno. Vamos a tener 10 o 15 años de tragedia brasileña”, manifestó.

“Ella [Dilma] tiene que asumir un compromiso de cambios, sino, ni yo apoyo. Nadie quiere a Levy [ex ministro de Hacienda] de regreso. Las personas quieren discusión y reforma política”, agregó. El senador sustenta que “nadie quiere a Dilma en el Congreso Nacional” y que la palabra de orden “Vuelve, querida” es “completamente vacía”. Para él, sin una “solución negociada” no hay como “poner fin a este impasse”.

Cuestiones Técnicas

El abogado Ricardo Gebrim, de la dirección nacional de Consulta Popular, condena la solución de nuevas elecciones por considerarla “una conciliación desde encima, tan característica de la historia de Brasil”. Según manifestó, además de ser “desmovilizadora”, la propuesta es inviable política, temporal y jurídicamente. Él explica que la anticipación de las elecciones, caso se tramiten dentro de una prevista normalidad del Congreso Nacional sólo ocurrirá hacia finales del 2017 (vea la infografía abajo).

Gebrim explica que la convocatoria a nuevas elecciones no tendrían amparo constitucional y existen probabilidades de que el Supremo Tribunal Federal (STF) considere inconstitucional la propuesta. “Una de las clausulas pétreas de la Constitución, que son fijas, es la periodicidad electoral. Entonces está implícito que no podemos acortar mandatos. El STF puede acoger mandatos de seguridad para impedir la tramitación de enmiendas que van en ese sentido”, explicó el abogado.

Cuestionado sobre la viabilidad de la propuesta, el senador Requião afirmó que no tiene la “bola de cristal” para saber si hay o no condiciones técnicas de anticipar las elecciones. Pero remarca que habiendo voluntad popular y política “lo plazos pueden ser eliminados legalmente”.

La estrategia sería una forma de iniciar un “debate nacional” en torno del proyecto que la sociedad brasileña quiere, pero no tiene condiciones de hacer hoy. “Primero, lo que estoy proponiendo es la reforma política, constituyente y elección. Esas cosas van a ser discutidas en el camino. No hay como gobernar con 35 partidos y presidencialismo de coalición”, opinó el senador.

Para Joaquim Soriano, la discusión sobre “los detalles, tecnicidades y temporalidades” debe ocurrir, pero son “trampas de argumentos que llevan al inmovilismo”. “La cuestión central es sacar a Temer y, para eso, tenemos que armar una bandera política más amplia”, dijo.

Siguiendo esta misma línea, Requião se pregunta: “¿Sino, que vamos a hacer? ¿Eludirnos y creer que lo que estamos haciendo es agitar a las masas? Yo tengo 75 años de edad y 60 de política. Y puedo decir que no hay una conmoción popular a favor de Dilma”, declaró el peemedebista.

Desgaste del gobierno interino

Gebrim afirma que no existe un agotamiento de la lucha contra el presidente interino Michel Temer. El abogado argumenta que la convocatoria a un plebiscito está siendo usada para “dispersar fuerzas”. “Creo que las denuncias ofrecidas por [el ex presidente de Traspetro y delator de la Operación Lava Jato] Sérgio Machado y las potenciales declaraciones que podrán surgir de la criminalización de Eduardo Cunha, abren nuevas perspectivas que van fortaleciendo el #ForaTemer – que está creciendo y no vaciándose”, apostó el abogado.

De acuerdo a una encuesta de Vox Populi, solicitada por la Central Única de los Trabajadores (CUT) y divulgada la semana pasada, el 67% de los brasileños evalúan al gobierno de Temer como negativo. Todas las evaluaciones relativas a los trabajadores y derechos sociales empeoraron en relación al último levantamiento, realizado antes del apartamiento de la presidenta petista.

Valter Pomar, también apuesta en el desgaste del gobierno interino para revertir el resultado contra Dilma en el Senado. Cree que los retrocesos políticos representado por Temer sumado a las declaraciones premiadas que involucran a la cúpula del PMDB en la Operación Lava Jato [que investiga casos de corrupción en la empresa Petrobras] intensificaran las reacciones populares.

Para Pomar, el posible acuerdo es endosado, por un lado, por “desespero” de la izquierda frente a una posible pérdida de las movilizaciones y, por otro, por conveniencia de parlamentarios que pueden ser investigados en el curso de la Operación Lava Jato.

“No estamos consiguiendo construir una movilización social suficiente para derrotar al golpismo en el Senado y entonces llega el desespero. Vamos, entonces, hacer un acuerdo con una parte del lado de allá – sectores que están preocupados con la supervivencia del Gobierno de Temer pero no quieren el retorno de Dilma. Entonces, para ellos, también es un buen acuerdo”, explica el profesor de la UFABC. Desde su evaluación, es difícil que las elecciones anticipadas favorezcan a los sectores pro golpistas después de “una campaña violentísima de desmoralización de la izquierda”.

De acuerdo Pomar, la señalizaciones de Dilma para la adopción de una plataforma política por la cual ella fue electa sería el camino para reconquistar la gobernabilidad. “Nosotros perdimos la gobernabilidad institucional porque perdimos el apoyo de la clase trabajadora. No hay solución a corto plazo para el problema y, por eso, es un error defender el plebiscito para nuevas elecciones. El tiempo para recuperar ese apoyo es más largo que el tiempo de realizar nuevas elecciones, si eso fuese aprobado”, finalizó.

Según la evaluación de Joaquim Soriano, estos son los “riesgos de la disputa política”. “Tenemos que tener fuerza política popular para imponer. Sino, no hacemos nada. Un gran problema en quedar limitado a la bandera del ‘Fuera Temer’ es eso: tú no dices cuál es el futuro… y después, ¿qué es lo que viene? ¿Y viene para qué?”, cuestionó.

El Frente Brasil Popular, que reúne más de 60 entidades entre ellas la CUT, MST y la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), tampoco tiene consenso sobre el posible llamado a elecciones, pero fue definido que, frente al actual panorama, será mantenida la bandera unitaria de “Fuera Temer”, y una comisión de trabajo quedó en estudiar y discutir la viabilidad política y jurídica de la propuesta.

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