Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

El lunes 6 de junio vence el plazo para que los ciudadanos españoles en el extranjero puedan “rogar” el voto, es decir, reclamar su derecho a participar en las elecciones generales de las que surgirá el eventual sucesor del presidente Mariano Rajoy. Desperdigados en el mundo hay casi 2 millones de residentes habilitados para sufragar en los comicios que España celebrará el 26 de junio. Pero no les alcanza con tener el pasaporte: deben además superar el arduo trámite que les exige el sistema electoral de su país.

La llamada “Ley de voto rogado” fue instalada en 2011 por acuerdo de los dos partidos tradicionales del país ibérico, el PSOE y el hoy gobernante PP, en medio de una España en crisis que comenzaba a ver cómo muchos habitantes, la mayoría de ellos jóvenes, salían de sus fronteras para buscar un puesto de trabajo y mejores condiciones de vida en general.

El camino para rogar el voto es complejo y puede resultar desalentador. Luego de chequear en el consulado la correcta presencia en los padrones, el elector debe esperar en su casa un sobre enviado desde España por el Ministerio del Interior, con un código que le permitirá solicitar las boletas a través de Internet. Si la carta ministerial no llega, entonces hay que descargar un formulario del sitio http://tinyurl.com/For-Ruego, completarlo y mandarlo por fax, junto a una fotocopia del pasaporte o DNI, a la provincia en la cual el votante está inscripto. El 6 de junio es la fecha límite para realizar esta diligencia por la web o vía fax.

Si se logra sortear esta fase con éxito, lo que sigue es aguardar a que lleguen las “papeletas” por correo, lo que no está garantizado ni habiendo cumplido todos los pasos. Hasta el 21 se puede enviar el voto por carta al consulado y del 22 al 24 se lo puede llevar en persona.

Desde su implementación, el efecto de este periplo fue una merma notable en los sufragios llegados a España del exterior: del 31,7 % en las generales de 2008 –última elección previa a su aplicación– se cayó al 4,7 % registrado en los comicios del 20 de diciembre pasado.

La Argentina, con casi 400.000 electores habilitados, es el país con mayor volumen de residentes españoles con derecho a ir a las urnas. Por eso, en el capítulo local de Podemos, el frente de izquierda que lidera Pablo Iglesias, vienen convocando a iniciar el trámite con tiempo, más allá de que reclaman su inmediata derogación. “Quienes lo instalaron piensan que tenemos que rogar para votar, mientras que para nosotros es un derecho que debe ser garantizado a todos los ciudadanos”, señalaron en Podemos Buenos Aires.

En este partido consideran que el voto rogado es un obstáculo que los perjudica de forma particular. Sostienen que los españoles en el extranjero tienen razones para apoyar una propuesta política nueva, que busque romper con la hegemonía en el poder del PP y el PSOE, cuyos gobiernos llevaron a la crisis económica que años atrás disparó la emigración.

*Periodista argentino (@soycarlosromero)