Cuba denunció ayer en la ONU el bloqueo económico, comercial y financiero que le impone Estados Unidos como el principal obstáculo para su desarrollo.

En la jornada de clausura del foro anual de alto nivel del Consejo Económico y Social (Ecosoc), el diplomático Emilio González advirtió además que el cerco aplicado por Washington durante más de medio siglo posee efectos intimidatorios de alcance extraterritorial.

El bloqueo continua vigente y provoca privaciones al pueblo cubano, afirmó en la sesión final del evento, el cual abordó aquí entre el 11 y el 20 julio los avances en la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, plataforma adoptada en septiembre pasado por combatir la pobreza y las desigualdades en el planeta.

De acuerdo con González, la imposición de medidas unilaterales económicas, comerciales y financieras coercitivas por países desarrollados a países en desarrollo constituye una seria amenaza para la materialización efectiva de la Agenda 2030, “tal y como fuera reconocido en el preámbulo de este documento”.

A pesar de tales circunstancias, Cuba ha compartido los pocos recursos con que cuenta para contribuir con el desarrollo social y económico de muchas naciones del Sur, precisó.

El diplomático aseguró que la mayor de las Antillas se encuentra inmersa en un proceso democrático y participativo de discusión para la elaboración de un modelo económico y social dirigido a alcanzar un socialismo próspero y sostenible.

González ratifico en su intervención el compromiso de la isla caribeña con la implementación de la Agenda 2030 y alertó sobre los desafíos que enfrenta.

En ese sentido, cuestionó los gastos militares en el planeta, ascendentes a 1,7 billones de dólares y el injusto orden financiero internacional imperante.

El representante cubano en el foro de alto nivel del Ecosoc llamó a dedicar esos cuantiosos recursos al desarrollo y el bienestar humanos, a reformar la arquitectura de las instituciones monetario-financieras y a garantizar la transferencia de tecnologías amigables con el medio ambiente hacia los países del Sur.

Prensa Latina


Valora Josefina Vidal retos y oportunidades de vínculos Cuba-EE.UU.

El proceso bilateral actual entre Cuba y Estados Unidos representa oportunidades para avanzar por primera vez en la solución de problemas pendientes y obtener beneficios para el país y su desarrollo, afirmó en esta capital Josefina Vidal Ferreiro, directora general de Estados Unidos de la Cancillería.

Al sopesar lo avanzado desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas hace justamente un año, Vidal señaló, en entrevista que publica el periódico Granma en su edición de miércoles, que las dos naciones pueden beneficiarse de la cooperación en temas de interés mutuo.

Se trata de aprovechar las oportunidades, a la vez que se tiene claridad y se manejan los retos, señaló al referirse a la erosión paulatina y el eventual levantamiento definitivo del bloqueo, que permitiría comerciar y colocar en ese mercado productos y servicios cubanos.

Cuba tiene muchas fortalezas, dijo al esbozar el camino hacia la normalización de relaciones y destacó el sentimiento patriótico de los cubanos, el apego a la independencia y soberanía, la unidad nacional, la fuerte cultura nacional, la solidaridad, entre muchos otros valores que se han cultivado a lo largo de la historia y consolidado en los casi 60 años de Revolución socialista bajo la conducción del Partido.

“No nos podemos descuidar en defender nuestros valores y símbolos, y seguirlos traspasando de generación en generación”, subrayó.

Josefina Vidal, el rostro diplomático cubano en las negociaciones con Estados Unidos resaltó el trabajo realizado durante años para lograr un cambio en la política de ese país hacia la mayor de las Antillas y los resultados para Cuba en temas priorizados y de interés en la esfera político-diplomática, la cooperación y los diálogos en asuntos de interés bilateral y multilateral.

Entre los aspectos de prioridad para Cuba, destacó el regreso de tres de nuestros Cinco Héroes que guardaban prisión en EE.UU., la exclusión de Cuba de la lista de Estados terroristas y la renovación del registro de la marca Havana Club en ese país.

En cuanto a la cooperación abundó que se han suscrito 10 acuerdos y están en proceso de negociación actualmente otros en materia de enfrentamiento al narcotráfico; aplicación y cumplimiento de la ley; búsqueda y salvamento; respuesta a derrames de petróleo en el mar; meteorología; registros sísmicos; y áreas terrestres protegidas.

Aseguró que en algunos se ha avanzado y puede que se concluyan antes de que termine el presente año.

En el campo económico-comercial apuntó que apenas se han concertado los primeros acuerdos entre empresas cubanas y estadounidenses en áreas como los servicios de telecomunicaciones, la administración hotelera y la operación de cruceros, aprovechando los espacios aún limitados que brindan las medidas adoptadas por el gobierno del presidente Obama para modificar la aplicación de algunos aspectos del bloqueo.

Mucho más pudiera hacerse si se eliminara esta política que continúa en vigor y destacó que hasta ahora no ha sido posible normalizar las relaciones bancarias y esto último pudiera permitirse mediante decisiones ejecutivas del Presidente.

Los componentes disuasivos y punitivos del bloqueo, y de alcance extraterritorial, siguen teniendo consecuencias negativas para Cuba, insistió la funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Se nos continúa bloqueando transferencias financieras, se nos retienen pagos, incluso en monedas distintas al dólar estadounidense, se nos deniegan servicios de todo tipo, incluyendo a nuestras misiones diplomáticas y oficinas en el exterior, y a los bancos y entidades extranjeras que se vinculan con nuestro país se les siguen imponiendo multas, recalcó.

Vidal ponderó que el levantamiento del bloqueo sigue siendo una alta prioridad para Cuba y será esencial que se elimine para avanzar hacia la normalización de las relaciones porque “es una política del pasado y debe cesar”.

Dijo que el bloqueo, la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo, la política migratoria exclusiva para los cubanos, los programas subversivos, las transmisiones de radio y TV ilegales, las compensaciones, la protección de la propiedad industrial son temas permanentes en la agenda de Cuba en sus intercambios oficiales con Estados Unidos.

Al referirse a las relaciones bilaterales apuntó que históricamente han sido asimétricas, por tanto, corresponde a ese país desmontar las políticas hostiles unilaterales que imprimieron un carácter confrontacional a los vínculos, pues la Isla no tiene políticas similares hacia ellos.

Valoró la visita del Presidente Obama, en marzo pasado, como un paso importante en el proceso hacia la mejoría de las relaciones y una oportunidad para trasladarle las posiciones antillanas sobre los temas priorizados para Cuba.

“Obama vino a la Cuba revolucionaria y socialista, soberana e independiente, a reunirse con el liderazgo histórico de la Revolución; y no como el único otro Presidente de EE.UU., Calvin Coolidge, quien 88 años atrás visitó una Isla neocolonial y plattista bajo la dictadura de Gerardo Machado”, insitió.

Al referirse a las próximas elecciones en EE.UU. para elegir al inquilino de la Casa Blanca, dijo que se esperaría que quienquiera que sea el próximo Presidente actúe en correspondencia con el sentir de la inmensa mayoría de la opinión pública norteamericana que por amplísimo margen apoya el curso actual de la política hacia Cuba.

ACN


Cuba-EE.UU, una relación diferente, pero aún con poco de normal

Cuba y Estados Unidos llegan a su primer aniversario de relaciones diplomáticas con avances en los vínculos, diálogo y acuerdos en diferentes áreas, pero con asignaturas pendientes en el camino hacia la normalización, como el bloqueo, Guantánamo, las compensaciones, entre otros.

Tras más de medio siglo de distanciamiento hay resultados palpables en el área político-diplomática; se produjeron tres encuentros entre los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama y este último visitó la Mayor de las Antillas en marzo pasado.

El avance ha sido más lento en lo económico-comercial porque el bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno norteamericano contra Cuba se mantiene y persisten múltiples prohibiciones y restricciones significativas a las exportaciones desde Estados Unidos.

Son pocos los productos cubanos que se permiten importar en ese territorio, no se autorizan inversiones estadounidenses en Cuba, excepto en las telecomunicaciones, no existen relaciones bancarias normales y hay gran temor en el sector financiero de ese país de relacionarse con la Isla.

Desde noviembre, a causa de los efectos extraterritoriales del bloqueo, fueron multadas, por ejemplo, una compañía francesa y dos estadounidenses; instituciones de ese país realizaron 14 acciones de carácter financiero contra Cuba y 13 bancos internacionales aplicaron medidas de cese de operaciones, cancelación de servicios y cierre de cuentas bancarias de la mayor de las Antillas en terceros países.

Aún cuando EE.UU. aprobó que Cuba utilice el dólar en sus transacciones financieras internacionales, no se ha concretado ninguna, pues el gobierno deberá dar mayores garantías, entre ellas un documento legal que le asegure a las entidades bancarias que no serán sancionadas por tramitar transacciones con la Isla.

La normalización de las relaciones bancarias pasa en la actualidad por la decisión de Washington de autorizar que bancos cubanos tengan cuentas de corresponsalía en bancos de ese país, lo que permitirá un intercambio fluido, pues hoy todas las transacciones tienen que pasar por entidades de terceros países.

A nivel técnico ha aumentado la cooperación con el gobierno norteamericano, se han celebrado más de 30 encuentros entre expertos de ambos países, en temas como la seguridad aérea, la lucha contra el narcotráfico y el fraude migratorio y se abrieron nuevos horizontes en lo referido al medio ambiente, la aplicación y cumplimiento de la Ley y la agricultura.

Como parte de esa nueva etapa fue creada la Comisión Bilateral que centra el trabajo y que ha permitido firmar 10 acuerdos de cooperación y en áreas de interés mutuo en temas como el medio ambiente, el servicio del correo postal, los vuelos regulares directos, la seguridad en la navegación marítima, la agricultura, salud, y la seguridad de los viajeros, el comercio y las telecomunicaciones.

En la actualidad están en proceso de negociación otros acuerdos en materia de enfrentamiento al narcotráfico, aplicación y cumplimiento de la ley, búsqueda y salvamento, respuesta a derrames de petróleo en el mar, meteorología, registros sísmicos, y áreas terrestres protegidas.

Según fuentes de la Cancillería en algunos se ha avanzado lo suficiente como para que sean rubricados antes de que termine el presente año y se concreten otros como los vuelos regulares directos.

Sin embargo, se pudiera avanzar mucho más si se eliminara el bloqueo que tanto perjudica el desarrollo del pueblo cubano y que afecta también a los estadounidenses y a empresas y ciudadanos del mundo.

En las prerrogativas ejecutivas del Presidente están algunas de las opciones para desmantelar la injusta medida de bloqueo, pero quedándole tan solo seis meses de gobierno a Obama y al entrar la compaña presidencial en su recta final con un Donald Trump confirmado ya como candidato republicano, frente a una Hillary Clinton que se perfila como la contendiente demócrata, parecieran poco probables nuevos paquetes que flexibilicen aspectos del bloqueo.

Relación diferente entre La Habana y Washington, entendimiento en lo diplomático, pero con temas álgidos que hacen ver la normalización como una meta a largo plazo.

Aunque la mayor de las Antillas ha demandado públicamente el cese de la ocupación ilegal de una porción de territorio guantanamero donde está enclavada una base militar norteamericana, ese continúa siendo un tema espinoso en las relaciones bilaterales, pues el gobierno estadounidense ha reiterado que no está –por ahora– en la agenda de diálogos.

Otro tema complicado son las negociaciones para acordar compensaciones económicas por las nacionalizaciones hechas por el gobierno revolucionario luego de 1959 y las dos demandas de la Isla al gobierno norteamericano por daños humanos y materiales.

Aspectos muy complejos en la relación entre los dos países pero que la Cancillería cubana ha dicho está dispuesta a conversar, siempre sobre la base del respeto y el reconocimiento a la soberanía y legitimidad del gobierno y el pueblo cubano.

El más grande obstáculo para una relación normal entre Cuba y Estados Unidos lo constituye el bloqueo de esa nación contra la Isla que perdura por más de 50 años.

Calificado como el “elefante” en el proceso hacia la normalización, el bloqueo que ha sido codificado en un conjunto de leyes aprobadas por el Congreso de ese país para someter por hambre y necesidades al pueblo cubano, es hoy una política anacrónica que solo puede ser derogada por los congresistas y senadores norteamericanos.

Tanta es la pugna sobre el tema Cuba en el Capitolio de Washington DC que luego de presentarse enmiendas favorables a permitir los viajes turísticos de los estadounidenses a Cuba y la ampliación del comercio agrícola con la Isla, algunos senadores anticubanos lograron, no solo que fueran retiradas de la Cámara Baja, sino que impusieron algunas propuestas para recrudecer el bloqueo.

Para llegar a la normalización falta un camino por recorrer que llevará a que Estados Unidos elimine, además, las políticas migratorias selectivas como la de “pies-secos, pies-mojados”, la Ley de Ajuste cubano, cesen las transmisiones radiales y televisivas y se ponga fin a los programas subversivos y de desestabilización contra la Isla.

Asignaturas pendientes que deberán ponerse sobre la mesa y tener resolución para llegar al día en que, con respecto a la soberanía de Cuba, se afirme que las relaciones entre Estados Unidos y la mayor de las Antillas son normales.

ACN