Organizaciones de derechos humanos, sociales y gremiales se movilizarán desde Calilegua hasta Libertador. Recordarán a los desaparecidos y pedirán el cese de la represión a los trabajadores.

“Ledesma está militarizada, espero que podamos marchar sobre la ruta, como hacemos desde hace 34 años”, teme Ricardo Arédez sobre la histórica movilización por un nuevo aniversario de la noche de los Apagones, de los que mañana se cumplirán cuatro décadas, en memoria de las víctimas de aquel operativo represivo ocurrido durante la dictadura. Lo dice porque la semana pasada los trabajadores de Libertador General San Martín, donde se ubica la planta principal del ingenio azucarero Ledesma, fueron ferozmente reprimidos cuando protagonizaban medidas de fuerza en reclamo de aumento salarial. “Diputados del Frente para la Victoria y del Frente de Izquierda se están comunicando con el gobernador Gerardo Morales para que garantice que podamos realizar la marcha en paz”, explica el hijo del desaparecido Luis Arédez, quien fue médico del ingenio y también intendente de Libertador. “Tal como sucedía en aquellos años, hoy el aparato represivo sigue trabajando para (el dueño del ingenio Ledesma, Carlos Pedro) Blaquier”, agrega Gabriela Ríos, del Centro de Acción Popular Olga Márquez de Arédez (Capoma).

Entre el 20 y el 27 de julio de 1976 se produjeron cortes de suministro eléctrico en forma simultánea en las localidades jujeñas de Calilegua, Libertador General San Martín y El Talar. El Ejército, la Gendarmería y la policía provincial desplegaron un operativo conjunto, con la participación directa de la empresa Ledesma, que aportó sus camiones y las listas negras para el secuestro de cientos de obreros y estudiantes, 33 de los cuales permanecen desaparecidos.

Los familiares de las víctimas, que mantuvieron el reclamo de memoria, verdad y justicia, habían puesto todas sus expectativas en la causa en la que estuvo imputado Blaquier, por su activo rol en la comisión de esos delitos de lesa humanidad, pero la falta de mérito que le dictó la justicia produjo en todas las agrupaciones que los nuclean una profunda desazón. Sin embargo, ahora renovaron su energía en la convocatoria para la marcha por los Apagones del Terror, que comenzará a las 14.30 e irá de Calilegua hasta Libertador, en cuya plaza será el acto central.

El Centro Popular y de Derechos Humanos Capoma fue creado tras el fallecimiento de Olga Márquez de Arédez, esa mujer que durante años marchó con su pañuelo blanco junto a otras Madres de desaparecidos, exigiendo la aparición con vida de su esposo. Y comenzó a denunciar la contaminación ambiental del ingenio y otras formas de abuso de poder. Capoma no tiene financiamiento, con la autogestión sostienen la casa donde vivieron los Arédez para conservar el archivo de Olga, que transformaron en biblioteca y videoteca, lugar de reuniones de las organizaciones y también sitio donde los últimos años reciben denuncias sobre casos de gatillo fácil, trata de personas, femicidios y contaminación. “Se acercan madres porque en la comisaría no les toman la denuncia, meten presos a pibes que salen del colegio sólo para amedrentar, en patrulleros en los que los policías van con los de seguridad privada del ingenio, es la misma impunidad y estructura represiva que sigue a su servicio”, denuncia la dirigente.

Ríos cuenta que también reciben muchas denuncias de contaminación ambiental por el amoníaco de los piletones que usan para procesar la caña de azúcar y el bagazo -el desecho de la caña que produce un olor nauseabundo– conocido por sus efectos contaminantes aunque no aún diagnosticado como tal por los médicos locales. “En dos oportunidad hubo grietas que contaminaron los ríos y los campos de siembra del lugar, algo que Ledesma, como siempre, negó. Y lo mismo hace con los filtros para el bagazo, los ponen sólo para la época de la marcha”, describe. “En la facultad de Medicina estudian el bagazo de México, como si en Argentina no hubiera”, se lamenta la dirigente, que milita en la sede porteña de Capoma. “Armamos con Ricardo (Arédez) la Comisión de Apoyo a las Madres de Ledesma, hacemos actividades para que se conozca quién es Blaquier, hicimos escraches, primero al museo donde Nelly Arrieta era presidenta de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, junto a otras organizaciones dejamos en evidencia la complicidad civil, que apenas se escuchaba en aquellos años, seguimos en el camino que nos trazó Olga, y muchos otros que hoy ya no están”, apunta Ríos.

Página 12