Las organizaciones que integran la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y Barrios de Pie instalaron ollas populares en cien puntos de la ciudad de Buenos Aires, para reclamarle al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que implemente los presupuestos sociales. “Queremos que den respuesta a las necesidades crecientes que hoy tienen miles de vecinos de los barrios del sur, donde los comedores populares están siendo desbordados”, señaló Daniel Menéndez, de Barrios de Pie. El dirigente advirtió, en este sentido, que en un escenario de mayor demanda generada por el ajuste, los despidos y la suba de los precios, la Ciudad continúa subejecutando las partidas destinadas a lo social.

La protesta buscó dar visibilidad a la dura situación que están pasando los desocupados y trabajadores informales de la ciudad. “Las familias que antes vivían de la Asignación Universal por Hijo y de algún programa de empleo lo complementaban con changas que ahora desaparecieron”, apuntó Menéndez.

Con las ollas populares, que fueron acompañadas por piquetes, la imagen de la ciudad remitió a la crisis de 2001. La jornada comenzó a las 7 de la mañana, en Callao y Corrientes, con un corte parcial del tránsito. Al mediodía los manifestantes armaron las ollas frente a organismos del Estado, a hoteles cinco estrellas como el Sheraton y en plazas o puntos de gran tránsito, como el Obelisco. Frente al Congreso repartieron alimentos a personas en situación de calle.

Otros lugares elegidos como emblemáticos fueron la plaza Constitución, la sede del Ministerio de Educación porteño, la estación ferroviaria de Retiro y las calles más turísticas del barrio de Palermo.

En las ollas, los manifestantes denunciaron no sólo la situación general de deterioro de las condiciones de vida de la población más vulnerable, sino urgencias concretas frente a esta emergencia. Por ejemplo, plantearon que el presupuesto de Buenos Aires para los comedores se mantiene igual al año pasado, y que los planes sociales tuvieron aumentos nominales que quedaron superados ampliamente por la inflación. Otros números de dominio público fueron recordados para completar el panorama: según los relevamientos del CEPA, en lo que va del año se acumulan 160 mil despidos. De los últimos datos del Indec se infiere que el consumo en los supermercados sigue en picada, con un caída que en mayo fue del 13 por ciento.

“El macrismo reniega de la herencia, pero ese 7 por ciento del producto bruto que el gobierno anterior nos dejó destinado a políticas sociales es lo que permite que la situación no explote. Entendemos que ese es el gran colchón que tenemos”, planteó desde la CTEP Gildo Onorato. “En la medida en que no se implementen polticas para frenar el deterioro social de los más vulnerables, que no se frene la inflación y que no se reactive la economía, lo que vemos es un escenario que nos conduce irremediablemente a una crisis.”

En este marco, el dirigente sostuvo que el Gobierno se demora en implementar puntos de la agenda social, como la tarifa diferenciada.

Menéndez señaló que el aumento de la pobreza “genera una mayor presión social a los que trabajamos vinculados con los sectores más humildes. Esto nos toca a todos: a la iglesia, a Margarita Barrientos y a las organizaciones que vemos que hace falta extender la red de contención social. Por eso planteamos que se deben implementen políticas que fortalezcan los programas de empleo que tiene el gobierno de la Ciudad, y que se atienda la situación que se expresa en centenares de comedores del sur de la ciudad”.

La jornada de protesta será continuada con más medidas: para la semana próxima, las mismas organizaciones analizan marchar a la gobernación bonaerense, en La Plata, para llevar un reclamo del mismo orden a María Eugenia Vidal. Y para el 7 de agosto, día de San Cayetano, se prepara una movilización desde la iglesia ubicada en Liniers a la Plaza de Mayo.

Página 12