La Caravana por la Defensa de la Madre Tierra y el Territorio comenzó en la Ciudad de México y se desarrollará hasta septiembre en estados donde megaproyectos, sobre todo mineros, hidroeléctricos o turísticos han causado un impacto impacto negativo a los recursos naturales y a las poblaciones.

Artistas apoyan el movimiento, como Rubén Albarrán, de Café Tacuba, Lengualerta e integrantes de La Maldita Vecindad, entre otros, quienes participarán en festivales y foros de análisis en Quintana Roo, Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Puebla, Hidalgo, Jalisco, Colima, estado de México y Michoacán.

En nombre de algunos de los afectados, se hizo un llamado a la participación en este movimiento, con el fin de sensibilizar a la gente acerca del impacto negativo que existe en los recursos naturales y los pueblos.

La lucha va tanto por los yaquis en Sonora como por los opositores a la presa La Parota en Guerrero o la construcción de la autopista en Xochicuautla, estado de México, que afectará zonas de bosques y viviendas, explicó Gerardo Meza, de la Organización Popular Francisco Villa Independiente.

En conferencia de prensa, Rubén Albarrán dijo que estamos enamorados de nuestro entorno, de la madre tierra, por eso queremos protegerla, igual que los pueblos. Por eso nos unimos y alzamos esta voz y de la misma forma invitamos a todos para que se unan. Lo que queremos es que podamos desarrollarnos de forma alegre y gozosa no en un entorno afectado por todos los proyectos. Es una lucha por la humanidad.

Roco, de La Maldita Vecindad, expuso que “más de 180 organizaciones nos llamaron. Todos juntos podemos hacer frente a esta avalancha devastadora. Pueblos completos son amenazados por proyectos que benefician a las oligarquías, no a las poblaciones. Cuando éstos exigen respeto a su territorio, la respuesta es la represión. Es el momento de que todos juntos luchemos.

El sistema neoliberal es la cultura de la muerte y es la que hace ver al territorio como una mercancía más. Nosotros construimos la cultura de la paz. Quienes llevan más de 500 años defendiendo el territorio son las comunidades indígenas, agregó.

La Jornada