Colombia es cada vez más un ejemplo de progresismo e igualdad de derechos. El camino para conseguirlo ha sido espinoso, sin embargo, se ha tornado esperanzador.

1. Los mismos derechos patrimoniales

El histórico fallo de la Corte Constitucional abrió el camino para que las parejas homosexuales gocen de los mismos derechos patrimoniales que los heterosexuales. Esto quiere decir que si uno de los miembros de la pareja gay fallece, los bienes y el capital conseguidos por socorro, trabajo y ayuda mutuos podrán ser heredados por su compañero permanente.

2. Cambio de sexo en la cédula

La expresión de género u orientación sexual es una decisión personal que ahora puede ser materializada en el documento de identidad. Desde el 4 de junio de 2015 es posible que una persona cambie su situación legal en el registro civil y la cédula de ciudadanía en cualquier notaría del país. Esta batalla ganada significa un gran paso para garantizar la autonomía y reconoce la identidad sexual de cada quien independientemente del cuerpo en el que nacieron.

3. Trascendental decisión: homosexuales pueden adoptar

Un fallo de la Corte Constitucional indica que ninguna persona homosexual podrá ser excluida de un trámite de adopción, es decir que, a priori, ninguna integrante de la población LGBTI podrá ser considerado falto de requisitos para someterse al trámite de adopción.

4. ¡Sí, acepto!: el matrimonio igualitario

El matrimonio concebido como la unión entre un hombre y una mujer quedó en el pasado. En una decisión histórica la Corte Constitucional estableció que las parejas del mismo sexo pueden celebrar matrimonios en las mismas condiciones que lo hacen las heterosexuales. Dicho logro fue el último paso de un largo proceso, en el que se destaca la decisión de la Corte que indicó que jueces y notarios ya no podrán negarse a celebrar matrimonios entre parejas del mismo sexo.

5. Ley Rosa Elvira Cely cobijaría también a víctimas LGBTI

La normativa lleva el nombre de la mujer que fue brutalmente torturada, violada y asesinada en el Parque Nacional de Bogotá. La ley tipifica el feminicidio como un delito autónomo y da una pena de hasta 50 años de cárcel. Gracias a la ponencia de la magistrada Gloria Ortiz se planteó que dicha norma cobije a la población LGBTI en su lucha contra la discriminación.

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