El presidente de Ecuador, Rafael Correa, y el canciller Guillaume Long rechazaron este martes el informe de la Secretaría de Estado de los Estados Unidos sobre la Trata de Personas publicado recientemente, y cuestionaron que ese país se erija como ‘juez mundial’ para realizar ese ejercicio.

“Ese informe, como el informe de lavado de activos, tiene grandes inconsistencias y más una orientación política que técnica”, señaló el mandatario en un conversatorio con la prensa desde el Palacio de Carondelet.

“Aquí la cuestión de fondo es qué convenio internacional, qué acuerdo mundial firmado por nuestros países ha otorgado la calidad de jueces al Secretario de Estado de EE.UU. para que haga esos informes condenando, exonerando, analizando”, señaló.

El Jefe de Estado consideró que ello constituye un “atentado a la soberanía de los países” y agregó que también “rompe la igualdad jurídica de los países”.

“O sea el problema de fondo es quién les ha otorgado la calidad de jueces”, remarcó al señalar la necesidad de un nuevo orden mundial “donde no haya imperios, donde no haya capataces”.

Calificó el informe de “totalmente inexacto” y a continuación se preguntó “quién puede creer que aquí hay trata de personas y esas cosas”, y demandó mucha más responsabilidad para lanzar acusaciones como estas, que puede hacer daño al país.

Por su parte, el titular de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana refirió que Ecuador ha rechazado todo lo que signifique procesos de certificación, descertificación, aprobación o desaprobación, y comentó que “hay muchísimo rechazo a este tipo de injerencia, a ese tipo de unilateralismo”.

“Nosotros queremos crear un mundo multilateral; el presidente lo decía, nadie le ha abrogado funciones de Naciones Unidas a los Estados Unidos “, señaló.

El jefe de la diplomacia ecuatoriana refirió que su país continuará rechazando el intento por parte de Estados Unidos de ser la “policía mundial, de ser el juez del planeta”, sobre todo cuando Ecuador ha avanzado tanto en asuntos como derechos humanos y movilidad humana, en los cuales, apuntó, el país norteño debería de hacer un “ejercicio de autorreflexión, cuando hablan de derechos humanos y siguen teniendo a (la base naval de) Guantánamo y sigue habiendo una política exterior de injerencismo, de bombardeo”.

Consideró importante que el gobierno ecuatoriano continúe manejando esa política exterior digna de rechazo a cualquier injerencismo y de rechazo al unilateralismo.

“Hay que construir un mundo multilateral donde no sean los grandes poderes los jueces, los policías del mundo, sino un verdadero sistema de Naciones Unidas que se base en la democracia”, aseveró.

Ecuador rechazó el viernes pasado el contenido del Informe Anual de Estados Unidos sobre la Trata de Personas, de 2016, y ratificó que el gobierno registra avances en el enfrentamiento a este flagelo, al que calificó de “un grave problema que merece la acción cooperativa e inmediata de la comunidad internacional”.

En un comunicado oficial emitido por la Cancillería ecuatoriana el pasado día 1 de julio, se señala que el gobierno nacional, en concordancia con los principios constitucionales que rigen la política exterior, no concede legitimidad a los informes que el gobierno de los Estados Unidos emite por pedido del Congreso de ese país sobre variados temas.

 

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