El mandatario ecuatoriano Rafael Correa ratificó este sábado que las deportaciones de los 121 ciudadanos cubanos se cumplieron en total observancia de los derechos humanos y ratificó que en Ecuador se aplica el principio de ciudadanía universal, para todas las personas que busquen radicarse en el país andino y no convertirlo en un sitio de paso.

“Aquí son bienvenidos todos los que quieran residir en este maravilloso país, aquí creemos en la movilidad humana, creemos en la ciudadanía universal, pero no vamos a servir de tráfico de personas para nadie, no nos vamos a convertir en un país de coyoteros compañeros, vamos a hacer respetar a Ecuador”, expresó Correa en su programa semanal de rendición de cuentas.

En las últimas tres semanas ciudadanos cubanos que emigraron desde la isla hacia Ecuador (y que llegaron al país procedentes de otros países) protagonizaron plantoneras y marchas en la capital ecuatoriana para demandar una visa a México, que les permita continuar su viaje a Estados Unidos en su intento por alcanzar el ‘sueño americano’.

Esto porque la Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, permite la admisión automática de los ciudadanos cubanos que logran arribar al territorio estadounidense por cualquier vía, incluso indocumentados, y les brinda facilidades exclusivas como la obtención de la residencia permanente al cabo de un año.

Según explicó el Jefe de Estado, no se puede permitir que el país se convierta en “vía para el tráfico de personas”. Agregó que los cubanos que llegaron al país no pensaban radicarse aquí, lo que se contrapone con el principio de ciudadanía universal.

“Todos son bienvenidos los que se quieran radicar en nuestro país, de hecho de esos cubanos dos pidieron refugio y se está tramitando”, manifestó en el programa radiotelevisado que se transmitió desde el Tena, en el Oriente ecuatoriano.

Además, explicó que el mismo procedimiento en Colombia y en otros países de Centroamérica, donde se han deportado “miles de cubanos”.

La Constitución de Ecuador establece, en su artículo 40, que “se reconoce a las personas el derecho a migrar. No se identificará ni se considerará a ningún ser humano como ilegal por su condición migratoria”.

Sin embargo, en diciembre pasado, Quito volvió a imponer el requisito de visa de turista por 90 días a los cubanos, que había eliminado en 2008, para desestimular una alta emigración irregular -a menudo sometida a mafias de tráfico de personas- de esos extranjeros desde territorio ecuatoriano hacia Estados Unidos.

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