Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

El 21F continuará teniendo réplicas entre los miembros de nuestra dirigencia, no hay dudas. La confusión que parece haber afectado a líderes de todos los niveles es notable y lo es mucho más cuando se exhiben sin reparos los desacuerdos existentes, no lo neguemos, entre los que apoyamos este proceso de cambio. No obstante, está de más decir que se trata de una actitud contraproducente que debe ser meditada.

Hay cambios que se deben hacer, tornillos que se deben ajustar, enfoques que se deben cambiar. Pero estos cambios se deben resolver, en primer lugar, con el beneplácito de las organizaciones sociales. Y en segundo lugar, sin perder de vista que si bien no hay un enemigo en los mismos términos que gestiones pasadas, si hay una oposición que podría capitalizar esta confusión si es que tuviera una mejor reputación y pudiera desligarse de su pasado.

Por ello, las declaraciones del compañero Peredo deben ser al menos puestas en tela de juicio. No desconocemos su aporte a la lucha de pueblo boliviano, habiendo sido y siendo un revolucionario que se jugó la vida cuando ser de izquierda era suficiente para ser perseguido y cosas peores, ni hablar de su pasado militante.

Cuestionar si el Vicepresidente debe o no seguir en el gobierno es algo que ciertamente no le corresponde a un solo individuo, y de la misma forma que reconocemos los méritos del compañero Peredo, no se puede negar, más allá de las opiniones personales, que García Linera también tiene una historia de lucha y compromiso incuestionables, sin mencionar los aportes que sigue realizando día a día.

Es un momento oscuro en la historia reciente de una época que se mostraba al principio como gloriosa. No es que la actual oposición política deba preocuparnos, no cuando sus únicos logros vienen de nuestras debilidades. Pero sí debemos considerar que hay un verdadero enemigo, allá en el norte, del cual deberíamos cuidarnos. Y eso no lo hacemos peleando entre nosotros.

Los medios de derecha esperan ansiosos a que demostremos inseguridad en las filas, desunión con los aliados. Ellos saben muy bien, no obstante, que no será suficiente con dividirnos. La Bolivia plebeya que ellos desprecian es peligrosa mientras exista una sola organización social con capacidad de lucha. Eso hará que se muestren como portavoces de los sectores descontentos, pero cuando llegue el momento adecuado también apuñalarán por la espalda a los hombres y mujeres que consideran poco dignos de ocupar el Estado.

Los tiempos de crisis son tiempos de oportunidad, pero no desde un punto de vista personal, sino colectivo. Nadie saldrá ganando nada como individuo de estos días difíciles, sino que saldremos fortalecidos si sabemos sacrificar justamente esa individualidad en pos de un pueblo más unido contra sus verdaderos enemigos, cuyas coordenadas geográficas apuntan al norte.

Los medios de comunicación pueden deleitarse todo lo que quieran con nuestros desaciertos, eso no cambia el hecho de que la era de la partidocracia ya fue enterrada y que las organizaciones sociales y sus líderes pueden cometer errores, pero no olvidan su rol en la Bolivia actual. Ese rol, por el momento, es asegurarnos de que no volveremos al pasado.

La Epoca