Los primeros 100 días desde el terremoto de 7.8 grados que asoló la costa ecuatoriana, el 16 de abril de este año, transcurrieron hasta la fecha con las agendas gubernamentales copadas de tareas, proyectos y plazos para intentar restablecer la vida cotidiana en el menor tiempo posible en la región devastada.

Todavía con el dolor a flor de piel por la pérdida de 671 vidas en esa fecha y con las imágenes en la retina de la destrucción por doquier, los ecuatorianos empiezan a levantarse y el panorama se transforma poco a poco, aunque las calles de algunas ciudades de las provincias de Esmeraldas y Manabí tengan las huellas de la oscilación de la tierra y las réplicas ya sumen más de 2.700 desde entonces.

La creación a pocas horas después del potente sismo del Comité de Reconstrucción encabezado por el vicepresidente Jorge Glas permitió establecer un comando conjunto para organizar la labor de recuperación del país y poder continuar la atención sostenida en el tiempo de los afectados y los problemas prioritarios para los ecuatorianos.

Si la solidaridad nacional e internacional fue primordial tras los primeros minutos y días después del terremoto, la instancia gubernamental ha enfocado sus esfuerzos en tres ejes, para afrontar la emergencia inicial y luego poder dar paso a la reconstrucción y a la reactivación productiva.

A la llegada de un avión con un grupo de rescatistas venezolanos en las horas subsiguientes a la tragedia, se produjeron otras decenas de aterrizajes desde todos los confines del mundo que dieron el soporte inicial para resistir la desolación y el dolor de los primeros momentos.

De conjunto con ministerios y entidades estatales, desde el gobierno se busca garantizar los servicios básicos a los 8.632 ciudadanos que permanecen en los 26 albergues oficiales, y a buscar soluciones a los problemas de las 68.000 familias que constan en el Registro Único de Damnificados.

Hasta el momento se han asignado 540 millones de dólares en proyectos de reconstrucción, los cuales han priorizado los servicios de salud, educación, vivienda, agua y saneamiento y medios de transporte. Mientras, en la reactivación productiva, al menos unos 2.000 negocios, empresas y negocios han sido rehabilitados con créditos productivos.

La vivienda, un desafío prioritario

Para afrontar la situación derivada del impacto del terremoto, existen 16 proyectos de reasentamiento (11 en Manabí, tres en Esmeraldas, uno en Santo Domingo y uno en Babahoyo).

Por otra parte, las personas que han perdido sus viviendas pueden optar por bonos o incentivos que impulsa el gobierno para reconstruir sus casa en terreno propio o en estos reasentamientos (Bonos de 4.000 dólares). Además existe un bono de 9.000 dólares para adquirir viviendas de hasta 70.000 dólares. Este incentivo es para personas con mayor capacidad de endeudamiento

Según estimados, hasta diciembre de este año se espera que sean entregadas 4.000 viviendas y hasta finalizar la actual administración totalizarían cerca de 10.000 casas.

A partir de este mes el gobierno de Ecuador construirá aproximadamente 1.500 casas en las zonas afectadas por el evento telúrico de 7.8 grados en la escala de Richter, con lo que se espera hasta diciembre tener reconstruido al menos el 70% de los territorios impactados.

La semana pasada el presidente Rafael Correa confirmó que existe capacitad para levantar esa cantidad de viviendas.

Una de las primeras urbanizaciones que se entregará a las familias de los damnificados es Acuarela dos, que consiste en 168 casas construidas en bloques de cuatro departamentos cada una.

La ministra de Desarrollo Urbano y Vivienda, María de los Ángeles Duarte, dijo la ruta crítica tiene que ver con los trabajos de urbanización, pero se concluirá en los próximos días.

Además, desde que inició el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas, el gobierno entregó bonos de readecuación de hasta 4.000 dólares si la vivienda fue afectada pero no destruida, y un bono para la construcción de vivienda nueva, ya sea en terreno propio o para ciudadelas.

Cada una de las viviendas tiene un costo de 10.000 dólares, de los cuales 9.000 los paga el Estado y los 1.000 restantes estarán financiados por los propietarios con un año de gracia.

Carlos Bernal, secretario técnico para la Reconstrucción, señaló que son más de 580 millones de dólares asignados a proyectos que han sido priorizados por el Comité de Reconstrucción.

“Hemos tenido muy buenos resultados en los bonos de acogida y de interés, son más de 8.240 bonos que se han entregado hasta la fecha de modo que se está pasando hacia la solución definitiva de los albergues”, explicó.

Inversiones para avanzar

La banca pública ha colocado 46 millones de dólares en créditos: BanEcuador ha colocado, hasta el 19 de julio, más de 17 millones de dólares de créditos productivos, mientras que la Corporación Financiera Nacional (CFN) cerca de 29,5 millones, según cifras oficiales.

Con la de Ley de Solidaridad Tributaria aprobada por la Asamblea Nacional se ha logrado una recaudación que ya supera los 200 millones de dólares, los cuales se están invirtiendo en varios proyectos en las zonas de desastre.

En todos los proyectos que están en ejecución y otros gastos de la emergencia se han invertido más de 540 millones de dólares.

En créditos de contingencia el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Mundial (BM) han otorgado 640 millones para esta emergencia.

Además, el gobierno central realizó una asignación de 60 millones de dólares para los Gobiernos Autónomos Descentralizados y con el 80% de subsidios y de 5,3 millones de dólares para los gobiernos parroquiales. Esos recursos serán destinados a la construcción de mercados, aceras, bordillos, entre otras cosas.

La inversión en educación alcanza los 50 millones de dólares que se han dividido 35 millones para escuelas provisionales y 15 millones que se destinaron para equipamiento y arreglos menores.

El empleo, vital para la recuperación

Los trabajos de demolición, reconstrucción y habilitación de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 16 de abril generaron más de 13.000 empleos en las provincias arrasadas por el evento telúrico.

El vicepresidente Glas confirmó que los indicadores internacionales que se utilizaron para cuantificar el impacto del terremoto, dan cuenta que se destruyeron aproximadamente 22.000 plazas en las zonas afectadas.

Los puestos han sido creados en los trabajos de demolición, construcción de carreteras, de escuelas, reparaciones, construcción de vivienda, entre otras actividades.

La solidaridad, oportuna y constante

Por otra parte, la ayuda internacional también ha sido decisiva desde el inicio y siempre ha estado dispuesta, según reconoció la ministra coordinadora de Desarrollo Social, Gabriela Rosero, en entrevista con el portal digital Ecuadorinmediato.

Desde los primeros instantes de conocerse en el mundo la catástrofe, Ecuador comenzó a recibir muestras de solidaridad de gobiernos, presidentes, pueblos e instituciones, e incluso de parte de los emigrados ecuatorianos que se organizaron e hicieron llegar artículos y aportaciones económicas a través de las cuentas dispuestas para ello.

En esta etapa, Rosero destacó la importancia de enfocar la asistencia y cooperación con una mirada desde la ruralidad e identificar acciones necesarias de atención como: seguridad alimentaria, desnutrición, vivienda temporal, entrega de bonos alimentación.

“La cooperación internacional debe incluir la mirada de lo social y de protección a los afectados por el pasado terremoto”, instó la ministra.

Para las autoridades de Ecuador, los retos son aún mayores, en medio de circunstancias económicas adversas para el país por la caída de los precios petroleros y la apreciación del dólar, pero la voluntad de avanzar parece superar los obstáculos, mientras se aprende de los errores en estos primeros 100 días que siguieron al peor evento de este tipo registrado en los últimos 67 años.

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