Más de 60.000 estudiantes, cuyos planteles se destruyeron como consecuencia del terremoto del pasado 16 de abril, inician este lunes el año lectivo en 26 nuevas unidades educativas que construyó el gobierno de Ecuador en las provincias costeras de Manabí y Esmeraldas, las más golpeadas por el sismo.

En la construcción de las unidades educativas se invirtieron unos 50 millones de dólares, informó el vicepresidente de la República, Jorge Glas, quien reemplazó al mandatario Rafael Correa, en el habitual enlace sabatino de rendición de cuentas.

El segundo mandatario reconoció que los planteles, que tienen una arquitectura prefabricada para una duración de unos 25 años, se han construido en “tiempo récord”, al tiempo que destacó que contarán con 30 aulas cada una con laboratorios de ciencias, oficinas administrativas, canchas, áreas de esparcimiento y conectividad gratuita de internet banda ancha.

Agregó que cada plantel, 26 en Manabí y 2 en Esmeraldas, albergarán a un promedio de 2.500 alumnos en doble jornada. “Estas escuelas tienen mejores condiciones que las anteriores que se dañaron por el sismo”, expresó Glas y garantizó que cuando se desmonte una de estas escuelas será porque se la reemplazará con una unidad educativa del milenio.

También destacó que la edificación de esas unidades educativas, en el marco del programa de reconstrucción post sismo, generó 1.440 plazas de trabajo para habitantes de las zonas afectadas por el desastre natural.

El gobierno interviene más de 1.500 centros educativos que registraron algún tipo de afectación. “En 2017 Manabí tendrá la mejor infraestructura educativa del país”, indicó Augusto Espinosa, ministro de Educación.

El presidente Correa inaugurará este lunes en Manabí el año lectivo en una de las educativas provisionales.

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