Por Hugo Ruiz Olazar

La presidencia del Mercosur no puede estar en manos de un gobierno que viola los derechos humanos, mantiene presos políticos y restringe la libertad de sus ciudadanos, expresa el canciller Eladio Loizaga. En esta entrevista, reitera el absoluto rechazo de Paraguay a la presencia de Nicolás Maduro a la cabeza del bloque. Este lunes hablarán del tema los cancilleres en Montevideo.

–El lunes se convocó finalmente la reunión de cancilleres por el caso Venezuela en Montevideo. ¿Qué plantea específicamente Paraguay?

–Sí, el canciller (uruguayo) Nin Novoa convocó la reunión con base al pedido que Paraguay hiciera y reiterara la semana pasada. La posición paraguaya es clara. Hemos señalado que la Presidencia pro tempore del Mercosur tiene una institucionalidad jurídica internacional. Tenemos varios desafíos a encarar este semestre con la Unión Europea y otros bloques, incluso la Alianza del Pacífico. Necesitamos al frente del Mercosur un país que cumple con sus obligaciones democráticas. Nosotros hemos manifestado que nos preocupa Venezuela. Nos preocupan las restricciones que viven sus ciudadanos a su libertad de expresión y de prensa, las violaciones a los derechos humanos, sus presos políticos.

–¿Por qué Paraguay pone más énfasis que los otros miembros del Mercosur?

–El presidente (Horacio) Cartes, en su mensaje del 15 de agosto del 2013, expresó el compromiso de su Gobierno de apegarse estrictamente a la institucionalidad democrática, a la defensa de los derechos humanos y que los gobiernos del Mercosur asumieran las obligaciones que en el tratado están consagradas. En el Mercosur nos hemos acostumbrado a hacer reclamaciones pero a la hora de la verdad no hemos estado ejerciendo esa responsabilidad.

–En general se aplicó siempre la política del avestruz. ¿Qué motivó al Paraguay a liderar prácticamente una campaña contra las violaciones de los derechos en Venezuela?

–Hay principios que no pueden estar supeditados a cuestiones políticas o económicas. Hemos tomado conocimiento por actores de primer nivel como la señora Lilian Tintori, esposa del dirigente preso Leopoldo López, del excandidato a Presidente Henrique Capriles que también nos visitó, entre otros, sobre el drama que atraviesan los venezolanos como resultado de la intolerancia del Gobierno. La situación se torna más grave todavía con las afirmaciones del Jefe de Estado (Nicolás Maduro) que habla de suprimir la Asamblea Nacional (el Congreso de mayoría opositora).

–¿Cuál es la motivación de Uruguay para apoyar a Maduro? Su canciller dice que Venezuela solo tiene “democracia autoritaria”.

–El canciller (Novoa) hizo un anuncio inconsulto, de entregar la presidencia pro tempore del Mercosur (a Maduro) sin convocar a una Cumbre de Presidentes. Por eso nosotros hemos reaccionado con firmeza. Si bien la canciller de Argentina estuvo con el canciller de Uruguay en el anuncio de traspasar la presidencia a Venezuela, el presidente Mauricio Macri, en declaraciones realizadas durante su gira por Europa, coincide con nosotros en que Venezuela tiene un Gobierno que viola los derechos humanos y que sus ciudadanos necesitan un referéndum e ir a las elecciones lo más rápidamente posible”. En esto quiero señalar que el presidente Cartes ha tenido un liderazgo importante al fijar claramente la posición paraguaya.

–Y ¿qué pasa si de todos modos le dan la presidencia a Venezuela?

–En los 25 años de existencia del Mercosur jamás se ha pasado la presidencia en un acto que no fuera la reunión del consejo de ministros con la presencia de los presidentes. Quien ejerza la presidencia este semestre tiene que tener una paz interna, una estabilidad política y debe estar convencido de lo que quiere el Mercosur en su trato con los demás bloques. El Mercosur no es un grupo de países que se une “para luchar contra el imperio” o contra la Alianza del Pacífico como cree la canciller de Venezuela (Delcy Rodríguez). La presidencia pro tempore no puede estar en manos de un país que rechaza a otro grupo regional con el que estamos en pleno proceso de buscar una convergencia como es la Alianza del Pacífico. El presidente Cartes fue muy enfático desde el primer día al declarar que Mercosur debía regresar a sus orígenes: ser un espacio de libre circulación de bienes y servicios y dejar definitivamente a un lado lo ideológico que no lleva a ningún lado.

–Esa picardía de Uruguay de traspasar “por correo electrónico” la presidencia a Maduro ¿es solidaridad de camaradas?

–No hay que olvidar que en Uruguay hay un partido, el Frente Amplio, que está en ejercicio del gobierno en este momento y lógicamente debe haber una cercanía importante con Venezuela. Lastimosamente la identificación ideológica retrasa al Mercosur.

–Ahora se involucró Evo Morales. Pidió que se entregue a Venezuela.

–Lo que nosotros sostenemos es que la presidencia pro tempore tiene que ser entregada en la Cumbre de Jefes de Estado y de Cancilleres, así como se ha venido haciendo los últimos 25 años. Es la primera vez que uno de los países miembros (Uruguay) plantea una entrega automática de la presidencia. Lo fundamental aquí es ajustarse a los mandatos de la Constitución y no a la militancia ideológica.

–En caso de que Maduro consiga la presidencia, ¿Paraguay puede volver a salir del bloque, esta vez por propia voluntad?

–No creo que eso suceda. No está en nuestra visión. Paraguay no reconoció esa arbitrariedad del 2012 (impuesta por los presidentes Cristina Kirchner, Dilma Rousseff y José Mujica). Después de esa suspensión que nosotros no reconocimos se han tenido que firmar de vuelta los protocolos de adhesión de Surinam, Guyana, Venezuela para que tengan validez. Se revisaron 180 resoluciones firmadas en nuestra ausencia.

–¿Fue una condición?

–Fue nuestra exigencia, porque nunca nos consideramos excluidos. En Brasilia, en la Cumbre de 2015 se volvió a suscribir el acuerdo para el ingreso de Bolivia.

–¿Cuál es la posición de Brasil?

–Brasil propuso no definir nada hasta el mes de agosto. Me llamó su canciller y me transmitió la posición de ellos, de llevar esto hasta el mes de agosto. Eso no significa que no se tenga en cuenta nuestra posición en cuanto a la transferencia.

–Si Paraguay no sale de Mercosur, ¿es posible un Mercosur ampliado con la Alianza Pacífico?

–Todo camina hacia la convergencia. Hemos tenido tres reuniones de cancilleres del Mercosur-Alianza. En esas reuniones nos hemos manifestado a favor de una América del Sur unida y no dividida por el Tratado de Tordesillas o por ideologías que proclaman que nosotros somos “instrumentos del imperio”. Tiene que haber coherencia. Se es o no se es.

–Usted conoce el mundo “de punta a pértigo”: ¿Qué necesita Paraguay para que sea más conocido?

–Hoy Paraguay está en el mapa. Estamos haciendo presentaciones en el exterior. El ministro (Gustavo) Leite va a estar esta semana en Rusia. Yo iré en setiembre a Londres. Cuesta dinero movilizarse, pero nos movemos. Hay una nueva generación de embajadores jóvenes que están haciendo un buen trabajo. Ellos han trabajado para mejorar nuestros cupos de exportación de carne, por ejemplo. El Presidente estuvo en Europa varias veces. De todos modos, necesitamos un presupuesto fuerte para tener una presencia activa. Necesitamos abrir otras embajadas como en Arabia Saudita o Angola. Estamos conversando con los uruguayos para compartir edificios sin entrar en una competencia. Hay que invertir para que reditúe beneficios. Tenemos cosas que ofrecer: una mano de obra calificada y noble, energía eléctrica limpia y renovable… Tenemos que potenciar eso.

–¿Cuánto tiempo lleva en la diplomacia?

–Yo comencé en 1967 cuando estaba en primer año en la Facultad de Derecho. Renuncié en 1987 luego de 19 años.

–¿Por qué renunció?

–Ya estábamos enfrentados el “tradicionalismo” y la “militancia” (dentro del Partido Colorado). Me acuerdo que (el ministro de Justicia y Trabajo J. Eugenio) Jacquet me decía: “Te van a echar”. Yo le decía: “A mí nadie me va a echar de acá. Yo voy a salir…” y renuncié. Volví al sector público con el general (Andrés) Rodríguez en el 89.

–¿Con qué cargo?

–Estuve como su jefe de Gabinete. Era diputado electo en el 89 con permiso. Me acuerdo que anduve bastante para convencerle al Presidente de que convocara a la Constituyente del 92. Yo fui uno de los pocos civiles que supo del golpe, aparte de Argaña, Seifart, (Juan Ramón) Chávez, Carlín Romero Pereira, Papuchín Frutos. En casa tuvimos algunas reuniones. Analizábamos cómo tomaríamos las seccionales (coloradas). Después del golpe me acuerdo que le dijimos al director de ABC: “¡Pueden salir a la calle con el diario tranquilos!” (La clausura arbitraria de ABC por el dictador Stroessner en 1984 duró cinco años). A Humberto (Rubín) también le dijimos que podía salir (al aire) cuando quisiera (la radio Ñandutí estaba clausurada desde el año 1987).

ABC Color