La presión ideológica de Paraguay y el gobierno interino de Brasil contra Venezuela, pone en riesgo la continuidad del Mercosur, tras la farsesca reunión de algunos cancilleres en la sede del ministerio uruguayo de Relaciones Exteriores, con el fin de lograr una componenda mafiosa para impedir que el país caribeño ejerza la presidencia pro témpore del organismo, como corresponde legal y formalmente.

Pero Argentina y Brasil no enviaron a sus titulares del Exterior. Por el gobierno de Macri llegó el segundo de Susana Malcorra, el secretario de Relaciones Exteriores, Carlos Foradori, y por el golpista gobierno brasileño el subsecretario general de América del Sur, Central y del Caribe, Paulo Estivallet de Mesquita, en lugar del canciller José Serra, coarticulador de la embestida.

Si se formaliza una reunión de cancilleres o vicecancilleres para tratar temas del Mercosur, deben ser citados todos sus miembros. Claro está que bien pudieron reunirse para hablar de fútbol, preocupados los tres países por su frustrada participación en la Copa América, pero no de los problemas mercosureños.

El canciller paraguayo Eladio Loizaga, quien fuera presidente de la Liga Anticomunista, explicó la posición de su país: “La situación de Venezuela cada día se complica más. Necesitamos al frente del Mercosur a un país que tenga tranquilidad interna y paz para que pueda llevar adelante los desafíos que tenemos el próximo semestre”. Loizaga fue mucho más allá al responsabilizar a la identificación ideológica de Uruguay y Venezuela, como causa del retraso del Mercosur.

Desde que existe el bloque regional, fundado hace 25 años por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay -al que más tarde se incorporó Venezuela como miembro pleno y en el que Bolivia está a punto de ingresar también en esa condición-, la Presidencia del Mercado Común del Sur (Mercosur) ha rotado en orden alfabético semestralmente.

“Es un hecho muy grave, al que se prestó el ministro uruguayo Nin Novoa. Difundieron por la prensa que había una reunión de cancilleres del Mercosur, pero no convocaron a todos los socios, lo que es un acto discriminatorio y contrario a las normas y costumbres. La convocaron para hablar del tema del organismo regional y sobre todo de Venezuela, después de la negativa de Paraguay de traspasar la presidencia pro témpore del grupo de Venezuela… Lo más grave es que te excluyan por tu forma de pensar”, señalaba un veterano diplomático uruguayo que recordaba “las formas” de épocas dictatoriales.

Se invocan normas, preceptos…para incumplirlos.

La reunión, que viola todas las normativas del acuerdo regional, tenía como eje la prepotente oposición paraguaya a que Venezuela ocupe la presidencia protémpore del Mercosur, acorde a los reglamentos.

El golpista José Serra, canciller brasileño (interino) señaló que esto se debía a que la inestabilidad del gobierno de Nicolás Maduro puede suponer un problema para las negociaciones del Mercosur con el resto de sus socios comerciales. Más inestable que Maduro, le respondió un delegado rioplatense, es el gobierno golpista de Michel Temer.

Junto al ex presidente Fernando Henrique Cardoso, considerado el “cerebro” del golpe blando, Serra intentó la semana anterior en Montevideo ejercer fuerte presión sobre Uruguay para conseguir que modificara su postura de entregar la Presidencia a Venezuela como establece el reglamento del Mercosur, buscando imponer “lo político por encima de lo jurídico”. Este lunes hizo mutis por el foro.

No conformes con el argumento ideológico (que bien hace recordar al macartismo) del canciller paraguayo, Serra y Cardoso sacaron otro conejo de la galera y señalaron que Venezuela no cumple las reglas de política comercial de la sociedad, por lo que no puede representar al bloque en otras negociaciones, ni asumir su identificación institucional.

Uruguay, que ostenta actualmente la Presidencia, dijo en cambio estar de acuerdo con hacer el traspaso de forma discreta, sin que se formalice una cumbre de presidentes. El gobierno de Tabaré Vázquez reiteró el jueves a través de un comunicado que traspasará el liderazgo del bloque, aunque no mencionó a Venezuela, lo que dejó camino a otra retahíla de especulaciones.

El canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, y el viceministro de Exteriores argentino, Carlos Foradori, debieron informar a la prensa que sigue) sin acuerdo entre ellos sobre el tratamiento del caso de Venezuela. Los principales conspiradores prefirieron salir por la puerta de atrás, por la calle Colonia.

La sorpresa la dio la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, que llegó a Uruguay alertada por los medios, pero no pudo participar en el encuentro, ya que Brasil y Paraguay sostuvieron que la reunión era solamente entre países fundadores del bloque.

También fueron ellos quienes recibieron a la canciller venezolana para explicarle lo que se había resuelto de hecho, no la recibieron, solo se reunió con Argentina y Uruguay. Rodríguez se fue molesta y dijo que los representantes de Brasil y Paraguay se habían “escondido en el baño” para no hablar con ella. La canciller venezolana, el embajador boliviano y sus acompañados fueron limitados a un pequeño espacio, lejos de la sala de la reunión apócrifa del sexto piso, en un nervioso operativo ideado por los funcionarios almagristas de la cancillería uruguaya.

Es importante resaltar que la vanciller no fue invitada, se apareció sin ser invitada, se habia enterado por la prensa que había una reunión, pero no habia una invitación formal del gobierno uruguayo.

El embajador de Bolivia en Uruguay, Benjamíns Blanco, se hizo presente en el Palacio Santos, pero fue invitado a retirarse con el argumento de que no era una cumbre formal y de que no estaba invitado argumento que por sí solo, desconoce la validez de la reunión “futbolera”.

Argumentos

Los argumentos esgrimidos por Paraguay y por Brasil son de tipo político (“no estamos de acuerdo con ese gobierno”) e ideológicos, mientras que los de Uruguay fundamentalmente jurídicos (“es lo que corresponde y no se ha dado ninguna situación que altere la normal aplicación de las normas”).

Pero, el canciller de Uruguay se presta para el circo, se presta para esta movida autoritaria, (él que días atrás calificó a Venezuela como una “democracia autoritaria”) sin considerar la posición institucionalista del presidente Vázquez.

Es más, el canciller paraguayo se lo dijo expresamente: “No hay que olvidar que en Uruguay hay un partido, el Frente Amplio, que está en ejercicio del gobierno en este momento y lógicamente debe haber una cercanía importante con Venezuela. Lastimosamente la identificación ideológica retrasa al Mercosur”, dijo Loizaga en una entrevista con ABC.

La posición de Paraguay contra Venezuela no es nueva. Es el único país del Mercosur y de América del Sur en acompañar las posturas injerencistas del secretario geeral de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro y anteriormente fue el país que mantuvo en suspenso durante años el ingreso de Venezuela porque sus organismos legislativos se negaban a permitir “el ingreso de Chávez al Mercosur”.

En la cancillería uruguaya Loizaga y sus hombres encontraron caldo de cultivo para sus posiciones, en funcionarios de alto y mediano rango que dejara el anterior canciller y hoy secretario general de la OEA –desde donde emprendió una dura campaña contra Venezuela- Luis Almagro. La canciller venezolana se refierió a los que, expresamente y en las sombras, promueven esta conspiración como fuerzas “almagristas”.

El presidente uruguayo Tabaré Vázquez dijo también que no comparte “en absoluto” la activación de la Carta Democrática Interamericana a Venezuela. Vázquez fue crítico respecto a la postura del secretario general de la OEA Luis Almagro. “No estamos -y lo digo en forma personal- de acuerdo con la actitud que ha tomado el secretario general Almagro. Ya lo hemos dicho estando en la Unasur y en la Presidencia pro témpore del Mercosur”, reafirmó.

Lo de Paraguay tiene viso de “vendetta”. Mercosur aplicó a Paraguay la cláusula democrática del Protocolo de Ushuaia. El país fue suspendido del bloque por sus socios en junio de 2012 tras la destitución del presidente Fernando Lugo, tras un golpe parlamentario. Un año después, se levantó la suspensión.

El que quedo mal parado fue el ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, quien dijo que “cada uno de los países está manteniendo su posición”, y los delegados se dieron “un cuarto intermedio”, con un plazo hasta el jueves, para realizar nuevas consultas entre los países miembros. Luego aclaró que el plazo es flexible y que no necesariamente habrá una resolución a corto plazo.

La idea es estirar lo más posible la entrega de la presidencia pro témpore a Venezuela, aunque ello signifique pasar por encima de normas y reglamentos. Mientras, Nin Novoa deberá explicarle al partido de gobierno, el Frente Amplio, de qué se trata esta componenda mafiosa.

*Investigador del Cenro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)