Canciller reitera que visita de Choquehuanca no cumplió con normas diplomáticas. “El gobierno de Chile evaluará las consecuencias que pueda tener”, dice.

Ustedes insisten en que Bolivia no cumplió con los estándares mínimos para una visita de estas características. ¿Qué faltó?

Faltó lo mínimo: concordar un programa de actividades con Chile de una visita sin invitación, y hacerlo oportunamente. Esto, que es normal entre personas, lo es más entre autoridades diplomáticas. A mí jamás se me ocurriría entrar sin estar invitado y sin acordar una agenda con el país receptor, y además con casi 60 personas.

Choquehuanca alegó que Bolivia tiene oficinas en los puertos y que, por eso, tienen el derecho de ingresar libremente a inspeccionar.

El canciller Choquehuanca tiene una confusión. La aduana boliviana, que funciona en los puertos nacionales, no posee un estatuto de privilegio, inmunidades o inviolabilidades de ninguna especie que emane de los tratados vigentes con Bolivia. Las oficinas de ASP-B (Administración de Servicios Portuarios de Bolivia) están con permiso del Estado de Chile, sujetas a sus leyes y en suelo soberano de Chile. Es bien obvio, me parece.

¿La arremetida de Choquehuanca no afecta la imagen de Chile en el exterior?

Creo que afecta la imagen de Bolivia en el exterior. La comunidad internacional, y con mayor razón la de América Latina, ya se ha dado cuenta de que el gobierno de Bolivia ha hecho de Chile un adversario y un placebo para encubrir sus problemas internos. Y los insultos a las autoridades de otros países han dejado al gobierno boliviano en la soledad que observé cuando le contesté a Choquehuanca en la OEA, que pedía apoyo hemisférico a su demanda, y ningún canciller siquiera hizo uso de la palabra.

¿Tiene derecho Choquehuanca a hacer proselitismo a favor de su país en territorio chileno?

No, no tiene derecho, y así se le ha advertido. El gobierno de Chile sigue atentamente su conducta y evaluará las consecuencias que pueda tener.

Él pasó por el lago Chungará y afirmó que pudo constatar que el curso del río Lauca fue desviado para favorecer a Chile. Este es otro flanco abierto. ¿Chile podría demandar a Bolivia por este río también, como una forma de anticiparse a una ofensiva paceña?

El caso del río Lauca me parece muy interesante, porque es totalmente contradictorio con lo que ha estado diciendo el gobierno boliviano. Ellos dicen que, puesto que el río Silala nace en Bolivia, el 100% de sus aguas debían ser utilizadas sólo por Bolivia, negando que éste es un río internacional que pasa a Chile por la ley de gravedad. En este caso, nosotros somos país río arriba; es decir, el Lauca nace en territorio chileno. Si siguiésemos el criterio de Bolivia, tendríamos que utilizar el 100% de las aguas, y sólo utilizamos 20%. Esa es la realidad, así que creo que nuestra demanda del río Silala nos va a ayudar mucho para establecer claridad sobre los cursos de aguas internacionales que compartimos con Bolivia.

Parlamentarios oficialistas plantearon que el viaje tendrá un impacto en la relación entre Chile y Bolivia, asegurando que ésta podría quedar profundamente afectada.

No cabe duda. Agregaría que ya están profundamente afectadas. Hemos estado abiertos al diálogo y al restablecimiento de relaciones diplomáticas de manera inmediata y sin condiciones. Ningún gobierno de Bolivia llevó la relación a un nivel tan bajo en los últimos 100 años.

La Tercera