Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La izquierda latinoamericana y caribeña está absolutamente paralizada, en lo que tienen que ver con la actualización ideológica, programática y cultural.

Un ejemplo de ello es que la izquierda en sus distintas vertientes, no debate sobre la actualización del modelo cubano. Por ello parece increíble, si miramos al tiempo pasado, que hoy no se esté discutiendo las nuevas perspectivas de Cuba, cuando en la década del 60 la isla de José Martí se discutía en cualquier rincón de nuestra América.

Hoy Estados Unidos se refiere a los cubanos con respeto, cosa que no hacía hasta hace pocos meses, hoy la tierra productiva pasa a manos particulares y seguramente mañana en Cuba se instalará la inversión extranjera. Pero de esto no se discute en las esquinas cubanas, pero tampoco en nuestras propias esquinas.

También es cierto que hoy en la isla millones de cubanos están analizando dos documentos, que fueron aprobados preliminarmente en abril pasado por el Congreso del Partido Comunista de ese país.

Uno de ellos es la Conceptualización del Modelo Económico y Social hasta 2030 y el otro es la Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos.

La Conceptualización consiste en el establecimiento de las bases teóricas de la actualización del modelo socialista cubano.

Según distintos intelectuales el objetivo estratégico del modelo “es impulsar y consolidar la construcción de una sociedad socialista próspera y sostenible en lo económico, social y medioambiental, comprometida con el fortalecimiento de los valores éticos, culturales y políticos forjados por la Revolución” en un país “soberano, independiente, socialista, democrático…”.

En cuanto al segundo documento se lo define como la estrategia para alcanzar los objetivos descritos en la conceptualización.

Los dos documentos parten del principio de preservar y perfeccionar las conquistas sociales de la revolución, incluyendo el derecho al trabajo, a la educación pública, gratuita y universal; a la salud, a la seguridad social, a la práctica del deporte y a una vivienda digna. Se destaca el derecho y “sagrado” deber de defender la patria de la agresión externa en un documento de tono antimperialista e internacionalista que conceptúa al bloqueo y al hegemonismo de Estados Unidos como graves obstáculos al desarrollo.

Estamos, entonces, ante una nueva realidad revolucionaria que toda la región – sus partidos políticos- deberían estar discutiendo, para salir de esta siesta ideológica, cultural y programática que estamos viviendo.

La República