Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

En 1996 nació la efervescencia patriótica sobre la soberanía boliviana sobre las aguas del Silala en el departamento de Potosí, organizándose delegaciones que llegaban al lugar, como sucede actualmente, a proclamar y constatar la soberanía boliviana sobre ese líquido elemento, que fluye de bofedales y ha sido canalizado a territorio vecino desde hace muchos años.

Tiempo en el que, lamentablemente, la ignorancia de nuestra diplomacia, frente a la denuncia del uso arbitrario e ilegal de los recursos nacionales, dio lugar a que la Cancillería boliviana emitiese un Comunicado aseverando que se trataba de un río internacional de curso sucesivo, de propiedad de ambos Estados, documento que ahora es esgrimido por los vecinos en su demanda ante la Corte Internacional de La Haya.

A partir de esa fecha, la Cancillería rectificó y se tomaron acciones que quedaron en “agua de borrajas”, aunque en última instancia se recomendó que el tema sea llevado ante la Corte Internacional de Arbitraje de La Haya, para dirimir la verdad sobre los afluentes, paso que nunca se adoptó, ya que se prefirió continuar negociando sin mayores resultados.

El 23 de marzo de este año el Jefe de Estado, anunció que en un lapso de dos años, se demandaría a Chile sobre este tema, lo que alertó a La Moneda, la que se adelantó a Bolivia y presentó su demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde ya se establecieron tiempos y fechas para que se inicie la acción judicial.
Es así que Chile debe presentar su memoria el 3 de julio del 2017 y Bolivia su contramemoria en la misma fecha pero del 2017, en los dos años precisos pero, esta vez, ya no como denunciante sino en plan de defensa y para demostrar que Chile miente y tergiversa la verdad.

Sin embargo los chilenos, con esta acción congelaron cualquier acción nacional en el territorio donde nacen las aguas, además que se debe evitar la posibilidad de contaminar o disminuir la cantidad del flujo de las aguas, en cuyo caso el Mapocho podrá denunciarlo a la Corte y pedir que se eviten acciones de esa naturaleza.

En la controversia, Chile siempre manifestó que se trataba de un río internacional de curso sucesivo y ahora, en forma novedosa, no usa la misma definición en su demanda ante la Corte Internacional de La Haya, ya que asegura que “el derecho internacional general, un curso de agua que atraviesa dos o más Estados es considerado como un “curso de agua internacional”.

Tenemos al frente un acción que no sólo debe tener características de visitar el lugar, sino que requiere de otros complementos, estudios, informes, historia, etc., documentos que ya se elaboraron y que ahora es necesario reactualizarlos y complementarlos.

Mientras tanto la atención central de los bolivianos será la presentación de la contramemoria chilena ante la Corte Internacional de La Haya, prevista hasta el 25 de este mes, sobre la demanda boliviana para que se obligue a los vecinos a cumplir sus promesas respecto a una salida libre y soberana al Océano Pacífico

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