Varios centenares de personas marcharon hoy por las calles de Asunción para pedir la absolución de los once campesinos procesados en el juicio por la masacre de Curuguaty, cuya sentencia se conocerá el próximo lunes.

Organizaciones campesinas, estudiantiles y sindicales, así como religiosos artistas y representantes de partidos políticos de izquierda y de grupos de defensa de los derechos humanos presentes en la marcha denunciaron que no existe ninguna prueba que les incrimine, y por lo tanto reiteraron su petición de absolución.

Los once procesados están acusados por los delitos de homicidio doloso, asociación criminal e invasión de inmueble ajeno, y la Fiscalía pide para ellos penas de entre 5 y 30 años de prisión, mientras que la defensa solicita que sean absueltos.

La acusación se refiere a los hechos ocurridos el 15 de junio de 2012, cuando varios centenares de policías acudieron a desalojar a unos 70 campesinos que ocupaban unas tierras del distrito de Curuguaty (este) para pedir que se integraran a la reforma agraria.

Durante el desalojo murieron en un tiroteo once campesinos y seis policías, pero la Fiscalía no investigó las muertes de los labriegos.

Mariano Castro, padre de los acusados Néstor y Adalberto Castro, y de Adolfo Castro, fallecido durante la masacre, recordó a Efe que los procesados son en realidad las víctimas de la matanza, que resultaron heridas durante el tiroteo, o perdieron en él a sus familiares.

“No vamos a descansar hasta aclarar qué pasó en Curuguaty. Si no hay libertad de nuestros compañeros, no nos quedaremos de brazos cruzados. El lunes termina el juicio, y esperamos que los jueces tengan conciencia y hagan justicia”, afirmó.

La marcha de hoy se detuvo ante las sedes de la Fiscalía paraguaya y del Ministerio del Interior para denunciar que ambos entes actuaron al servicio de los latifundistas que promovieron el desalojo que desembocó en la masacre.

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