El jueves 28 de julio asumió Pedro Pablo Kuczynski como nuevo presidente del Perú por cinco años. Es indudable que PPK, como lo llaman en su país, asume en un marco regional mucho más favorable a su visión del mundo de la que había años atrás cuando la corriente progresista era la locomotora que cuestionaba los tratados de libre comercio impulsados por Estados Unidos y las políticas neoliberales. Kuczynski es un hombre puro y duro del establishment peruano e internacional que fue funcionario del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional además de tener diferentes cargos ministeriales en los gobiernos de los presidentes Belaúnde Terry y Alejandro Toledo.

Kuczynski es consciente de que llegó a la presidencia sólo porque se enfrentaba a una candidata que se apellida Fujimori. Su partido “Peruanos por el Kambio” obtuvo apenas el 21 por ciento de los votos en la primera vuelta y a nivel de escaños en el Parlamento será la tercera fuerza, por detrás del Frente Amplio, una movimiento de izquierda que llamó a votar por él en la segunda vuelta únicamente para vencer a Keiko Fujimori.

Perú es un país que ha crecido de manera notable en el rubro minero en los últimos años y se ha convertido en una potencia mundial en la explotación de cobre, oro, plomo, zinc, hierro y estaño. Según datos del Banco Central peruano las exportaciones mineras ya representan el 60 por ciento del total de sus exportaciones, lo que ha convertido al Perú en un país eminentemente minero. Sin embargo, una de las contradicciones del Perú actual es que alrededor de la minería se han producido algunos de los conflictos sociales más importantes de los últimos años.

Vale la pena recordar qué sucedió con el ahora expresidente Ollanta Humala. Durante su campaña electoral en el año 2011 afirmó una y otra vez que el agua era mucho más importante que el oro. El 5 de junio de ese año en Cajamarca preguntó “¿Ustedes quieren vender su agua? (¡No!, le responden) Porque, ¿qué es más importante: el agua o el oro? (¡El agua!, le gritan) Porque ustedes no toman ni comen oro, pero nosotros tomamos agua. (…) Yo me comprometo a respetar la voluntad de Bambamarca y Hualgayoc con respecto a la minería. Se va a respetar la agricultura, la ganadería y el agua para los peruanos”. Sin embargo, una vez en el gobierno afirmó “Rechazamos posiciones extremas: el agua o el oro. Nosotros planteamos una posición sensata: el agua y el oro (…)”. (http://gestion.pe/politica/declaraciones-ollanta-humala-sobre-conga-durante-tres-anos-2084924) Según el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (http://www.conflictosmineros.net) existen en el Perú 38 conflictos en que la población se ha manifestado, entre ellos el de la mina de oro de Yanacocha en la provincia de Cajamarca al norte del país, considerada la más importante de América del Sur.

No cabe la menor duda de que la cuestión de la minería y la conflictividad social ha sido importante durante la gestión de Humala y probablemente lo será para el nuevo gobierno. Antes de asumir el cargo Kuczynski afirmó “mis dos vicepresidentes van a dedicarse de lleno a los conflictos sociales, que es el problema número uno en el país”, lo que indica que ha tomado nota del problema.

El gran escritor peruano José María Arguedas escribió en su famosa obra El zorro de arriba y el zorro de abajo “No, no hay país más diverso, más múltiple en variedad terrena y humana; todos los grados de calor y color, de amor y odio, de urdimbre y sutilezas, de símbolos utilizados e inspiradores”.

Nada de lo que decía Arguedas ha cambiado. ¿Lo recordará Pedro Pablo Kuczynski que asume con un poder muy precario aunque con el apoyo de los organismos financieros internacionales que lo elogian?. ¿Logrará lidiar con los conflictos sociales y que también que lo elogie la mayoría de los peruanos?