Por tercera vez en la historia del Foro de Sao Paulo, El Salvador, tierra del FMLN, fue el anfitrión del congreso de los partidos de izquierda y progresistas de América Latina y el Caribe. Entre el 23 y el 26 de junio 450 delegados se dieron cita para debatir, analizar y sentar las bases para el avance de los partidos populares ante lo que se conoce como restauración conservadora que se da en nuestra Patria Grande.

La declaración de esta edición numero XXII hace un llamado a las fuerzas progresistas y de izquierda a “definir estrategias para aumentar su presencia en la integralidad del poder político, avanzando en el cambio de la correlación de fuerzas en la institucionalidad del estado, lo cual requiere no reducir la lucha política al poder ejecutivo. A la par de ello, los procesos revolucionarios y de cambio social en marcha en nuestro continente deben luchar por su perfeccionamiento y contra todo aquello que desde dentro de los procesos mismos, atente contra el avance de estos . Por otra parte, a pesar de los grandes avances obtenidos, debemos identificar todo aquello que podríamos haber hecho hasta ahora y aun tenemos pendiente”.

Esta declaración hace mención especial al Acuerdo de Paz logrado en Colombia entre el Gobierno y las FARC, como también repudia la militarización que se intenta llevar adelante con la instalación de bases norteamericanas en nuestro continente. Destaca la importancia de la CELAC, UNASUR, Petrocaribe, por ser organizaciones que representan los intereses de nuestro pueblo. En un apartado del documento se reclama por la libertad de la parlamentaria argentina del Parlasur Milagro Sala y por el cese de represión en países como Mexico y Colombia.

Este Foro de Sao Paulo tuvo a Cuba como faro y vio la luz en la década del noventa en Brasil cuando el PT y Lula iniciaban su camino a la presidencia del país más grande del continente y no menos de una docena de partidos políticos que participaron de los encuentros han llegado al gobierno en sus respectivos países en los últimos años. El hecho de que hoy se haya realizado en El Salvador, donde el presidente Salvador Sanchez Ceren y la mayoría de las primeras figuras del gobierno supieron ser combatientes del FMLN, y hoy asumen responsabilidades de estado como ministros, diputados y senadores, le da a este proceso un halo de mística y frescura tan necesario en estos días donde las derechas, como dice Joan Manuel Serrat, intentan arrasar con todo.

(*) Ex embajador argentino en Bolivia