Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Ha culminado la visita del canciller David Choquehuanca y comitiva a los puertos chilenos de Arica y Antofagasta que sirven al comercio exterior de Bolivia. La anunciada visita -calificada como “privada”, aunque luego nuestro país informó de la misma a La Moneda- generó una controversia que no debió ocurrir. La susceptibilidad chilena llevó las cosas al extremo, inclusive facilitó el manejo mediático de la situación por parte de la delegación boliviana. Esta fue obstaculizada y demorada en su propósito de realizar en Arica una simple inspección ocular, pese a haber estado constituida por personeros de alto nivel de nuestro país, ante quienes no se mostró ningún respeto.

No alcanzamos a entender por qué en la administración de la señora Michelle Bachelet (particularmente entre su canciller Heraldo Muñoz y varios políticos chilenos) se creó una tensa situación frente a lo que pudo ser un encuentro cordial en donde se examinen -con honestidad mutua- los problemas del libre tránsito y se brinden principios de solución. Como se dice vulgarmente, se armó un lío al “fósforo”. El Gobierno de Santiago hubiera podido monitorear la visita, dar todas las facilidades y brindar explicaciones (o excusas) con respecto a temas que legítimamente preocupan a Bolivia. Crear una línea de confrontación gratuita con matices demasiado formales entre lo “privado” y lo “oficial”, fue algo realmente desafortunado.

Bolivia presentó una nota formal de protesta y se han señalado las deficiencias u obstáculos que dificultan el flujo de mercaderías en las zonas portuarias asignadas a Bolivia, zonas que en función del Tratado de 1904 y de la Convención sobre Tránsito de 1937 gozan del más amplio e irrestricto libre tránsito entre Bolivia y Chile; ello comprende “toda clase de carga y en todo tiempo, sin excepción alguna”. Por su lado, el envío del reclamo chileno fue anunciado por Muñoz, quien afirmó que se presentará “por la actitud que ha tenido Bolivia al tratar de imponer con arrogancia una visita cuando no ha sido invitado, y en condición de visita privada. Así que nosotros les haremos saber nuestro parecer por los conductos diplomáticos”. Esto sí que es llevar la susceptibilidad a extremos…

Mientras los procesos jurídicos asentados por ambos estados en la Corte Internacional de Justicia de La Haya sigan su curso -en base al cronograma establecido por ese alto Tribunal- resulta imprescindible que ambas partes se esfuercen a la brevedad por cumplir con el pedido del papa Francisco y retomen el diálogo. Sólo así podrá superarse esta escalada de retórica e iniciar un camino de posibles entendimientos constructivos.

El Deber