Condenas a prisión perpetua en la megacausa La Perla

El proceso judicial más grande de la historia de Córdoba finalizó este jueves con la sentencia a condena a prisión perpetua e inhabilitación perpetua para 28 acusados de los hechos cometidos en la dictadura militar en los centros clandestinos de La Perla, Campo la Ribera y el D2.

Entre los múltiples imputados, recibió su 12ª condena a perpetua el exjefe del Tercer Cuerpo de Ejército Luciano Benjamín Menéndez, que ya suma 14 sentencias. “Es histórico porque también se lo juzgó por el robo de bebés”, dijo Sonia Torres, titular de Abuelas Córdoba.

En las afueras de Tribunales, una multitud se hizo presente para escuchar el fallo. Al finalizar el juicio, el exagente civil de Inteligencia Arnoldo López levantó su brazo e insultó a los familiares presentes en la sala, con lo que hubo cánticos contra el represor.

Más condenas

La misma condena a Menéndez alcanzó a Héctor Pedro Vergez y Ernesto “Nabo” Barreiro, que recibe la primera sentencia a perpetua en estos juicios de crímenes de lesa humanidad.

También fue condenado Carlos Yanicelli, exjefe de la D2 de la Policía provincial.

Además, fueron condenas a perpetua Jorge González Navarro, Herminio Jesús Antón, Calixto Flores, Héctor Romero, Arnoldo López, Ricardo Lardone, Carlos Díaz, Miguel Ángel Gómez, José Herrera y Eduardo Grandi.

También recibieron esa pena Ernesto Padován, Jorge Eduardo Gorleri, Jorge Acosta, Héctor Hugo Chilo, Luis Martela, Luis Gustavo Diedrichs, Alberto Luis Choux, Alberto Lucero, Yamil Jabour, Marcelo Luna y Juan Molina.

Mirtan Anton, la primera mujer juzgada por la represión ilegal en Córdoba, también fue condenada a cadena perpetua.

El resto de los acusados recibieron condenas de diferente grado, salvo Antonio Filliz, Ángel Corvalán, José Idelfonso Vélez, Francisco Melfi y Juan Carlos Cerutti que fueron absueltos.

Para algunos de los detenidos se ordenó la libertad porque ya cumplieron parte de sentencia.

Domiciliaria

El Tribunal Federal Número 1, a través de su presidente Jaime Díaz Gavier, pronunció el fallo sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en Córdoba.

El Tribunal consideró que una junta médica debe determinar si se aplica o no el criterio de la prisión domiciliaria y rechazó los pedidos de excarcelación.

Este megajuicio comenzó el 4 de diciembre de 2014. El 12 de marzo de ese año se incorporaron además cinco nuevas causas. En aquel momento, sumaban 52 los imputados, 10 de los cuales fallecieron.

Terrorismo, antes del golpe

El fallo por las atrocidades cometidas en el campo de detención clandestina La Perla se convirtió este jueves en el primero a novel nacional en reconocer que el terrorismo de Estado comenzó antes del golpe militar de marzo de 1976.

De esta forma, dejó abirta la posibilidad para que se juzguen posibles crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el gobierno democrático de Isabel Perón.

Presentes

Mientras tanto, a la audiencia de hoy asistieron el gobernador Juan Schiaretti, el ministro de Justicia Luis Angulo, entre otras autoridades provinciales, legislativas y municipales.

También estuvo presente Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo (quien declaró en el juicio como testigo), entre otras representantes de organismos de derechos humanos.

El fallo completo

La Voz del Interior


Una multitud acompañó la sentencia

“Nos tienen miedo porque no les tenemos miedo”, cantó al comando de su piano Liliana Felipe. No fue la protagonista excluyente: tocó con el Coro de Ex Presos Políticos de Córdoba, y la voz cantante fue la de Susana Strausz: la vivaz y chispeante sobreviviente de la dictadura a quien los represores no podían hacer callar. Susana cantaba en defensa propia. La habían arrancado de su casa mientras le servía la leche de la tarde a sus hijos, y era conocida en el barrio por sus bellos ojos azules y por tararear todo el tiempo canciones de María Elena Walsh. A tal punto su placer de las canciones para chicos, que su esposo, desesperado por saber si ella estaba viva cuando rogaba a las afueras del Campo de La Ribera, les rogó a los gendarmes que custodiaban que le dijeran al menos si no había una mujer que cantaba. Esa fue la llave exacta: “Sí, hay una -le dijeron-. Una que canta todo el tiempo “estaba la Reina Batata…”.

La aguerrida Felipe llegó de México sólo para estar presente en la sentencia. Y ayer, con la emoción apretándole la garganta, se dijo feliz por el día de justicia. Su hermana Ester y su cuñado Luis Mónaco, que era periodista, fueron secuestrados por las hordas de Menéndez. Los mataron en La Perla. La bebé de ambos tenía menos de un mes. Ayer, Paula Mónaco Felipe, reconocida periodista en México, fue una más entre las casi diez mil personas que coparon la avenida Arenales, en el Parque Sarmiento, frente al edificio de los tribunales federales.

En el escenario, las organizaciones de derechos humanos recordaron los tiempos en que no eran escuchadas. Nombraron a Néstor Kirchner “por su decisión política”, y le agradecieron “a Cristina, a la Justicia” y se prometieron “seguir luchando para que se siga haciendo justicia “con todo lo que pasa”. Para que “tengamos más días como el de hoy”. El abogado querellante Claudio Orosz usó su tiempo para remarcar “que los abogados además del trabajo también ponemos la militancia. Y creo que es necesario decir que en Alemania es un crimen negar el genocidio, el holocausto. ¡Y acá se discute el número de los desaparecidos! Esto a nivel mundial es un crimen. Ya en 1978, cuando los EE.UU. desclasificaron documentos, se supo que acá habían declarado que hubo 22 mil asesinados. Nosotros decimos que es de cobardes matar y desaparecer. Y que no se puede jugar con las cifras. Es trivial y necio”.

Uno de los homenajes más sentidos fue para la abogada María Elba Martínez: su recuerdo y su foto en la pantalla despertó una gran ovación. “María Elba dejó su vida en estas causas. Fue la decana de los abogados de derechos humanos en Córdoba”, dijo emocionada la querellante Adriana Gentile. Verborrágica, tenaz y batalladora, Martínez murió hace dos años. El propio Raúl Zaffaroni vino a despedirla. Y este juicio tuvo que ver con décadas de su vida. De hecho, ella comenzó la investigación en 1984 y la Megacausa La Perla- Campo de La Ribera que terminó ayer, en realidad lleva su nombre en los expedientes.

Lo que siguió fue puro baile y alegría hasta cerca de las cinco de la tarde. Hubo colegios que, por decisión del Ministerio de Educación, tomaron la jornada de ayer para dedicarla al juicio; y otros, como la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano –que tuvo decenas de desaparecidos entre sus ex alumnos– que invitó a padres, docentes y alumnos a asistir a la sentencia. Anoche, por las redes sociales, los convites a los festejos seguían.

Es que a pesar de todos los pesares, ayer, y desde el amanecer, Córdoba fue consciente de que vivía un día que se inscribirá a fuego en la memoria y en su historia.

Página 12