A las 6 p.m. se anunciará cierre formal de las negociaciones de paz

Así lo dio a conocer el Equipo de paz del Gobierno. Histórico acuerdo tras cuatro años del proceso.

“A las seis de la tarde, hora de Colombia, anunciaremos la terminación de las conversaciones y el cierre del acuerdo”.  Con esa frase, el Equipo de paz del Gobierno anunció que se hará formal el punto final en los diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc, que comenzaron hace cuatro años.

¿Qué viene? El paso siguiente está relacionado con el plebiscito para refrendar los acuerdos.

Una vez logrados en La Habana los acuerdos para poner fin al conflicto, lo que sigue es tramitar el plebiscito, mecanismo mediante el cual se piensa refrendar lo pactado entre el Gobierno y la guerrilla.

Para eso, el primero paso es que el presidente Juan Manuel Santos tome el acuerdo final, se lo envíe al Congreso, le anuncie que va a convocar el plebiscito y le pida autorización para eso. Esto podría ocurrir mañana mismo.
Por ahora hay que esperar a que los acuerdos sean transcritos y revisados en totalidad por los negociadores. Ese es el proceso en el que se avanza este miércoles. (Además: Estos serían los tiempos para el plebiscito por la paz)

Si lo acordado llega mañana al legislativo, el lunes o martes de la próxima semana, las plenarias de Senado y Cámara, por separado, deben darle la autorización al jefe de Estado para que convoque a las votaciones.

Tras esto, el Presidente deberá emitir un decreto en el cual hace la convocatoria formal y da a conocer la pregunta que se les hará a los colombianos en las urnas.

Lo que está establecido es que 30 días antes de la fecha en la que se dé la votación, el Gobierno deberá hacer una divulgación masiva de los acuerdos, esto es, para que la gente conozca exactamente qué fue lo que se acordó en Cuba.

Previo a la realización del plebiscito, las Farc tendrán que realizar lo que han denominado su Décima Conferencia, que no es otra cosa que socializar ante los diferentes frentes los acuerdos de La Habana para que los avale la ‘guerrillerada’.

Según las autoridades, el plebiscito estaría realizándose durante el mes de octubre. Hay que entender que la misma Registraduría admite que requiere de más de un mes para organizar las votaciones.

Para Alexánder Vega, presidente del Consejo Nacional Electoral, la fecha más aconsejable para realizar el plebiscito sería el penúltimo o el último domingo de octubre. De todas maneras esa fecha está por resolverle.

El Tiempo


Crece expectativa por acuerdo final entre el Gobierno y las FARC

Dos años de conversaciones secretas. Tres años, diez meses, seis días y miles de horas de negociación en La Habana –las últimas 70 de trabajo ininterrumpido– tuvieron que pasar para que se produjera la noticia más esperada por varias generaciones de colombianos.

Este miércoles, a las 7:00 de la noche, por primera vez un gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC sellarán un acuerdo definitivo para poner fin a más de medio siglo de conflicto armado. Por eso, este 24 de agosto, ya empieza a ser llamado el día de la firma de la paz.

Por lo menos así lo calificó el equipo negociador de las FARC. Hacia las 8 de la noche de este martes, publicaron una fotografía en la que aparecían junto a los negociadores del Gobierno. Desde Jesús Santrich a Timoleón Jiménez, desde el general (r) Óscar Naranjo hasta Humberto de la Calle, los congresistas Iván Cepeda y Roy Barreras, unos más efusivos que otros, pero todos sonrientes. “El día se acerca. #Vamos por la paz”, fue la leyenda y la etiqueta que acompañó la fotografía, la cual fue calificada de histórica.

Ese fue el momento en que los negociadores del Gobierno y las FARC dieron por concluido lo sustancial de los acuerdos. Sólo faltan “pequeños temas técnicos” por resolver, los cuales ocuparán la jornada de trabajo de este miércoles. En la noche se darían por concluidas las negociaciones y será el momento en que todo quedará acordado. Los últimos asuntos por resolver fueron la amnistía y la participación política de las FARC, pero se desconoce el sentido de lo pactado.

No habrá acto simbólico, como sucedió el 23 de septiembre del 2015 cuando se acordó el capítulo de justicia transicional, y el 23 de junio, día en que el Gobierno y las FARC acordaron un cese bilateral al fuego definitivo. Aunque todo parecía indicar que el 23 sería de nuevo el número cabalístico, el destino quiso que el 24 de agosto los negociadores anuncien el acuerdo final.

Sin embargo, minutos después de aquella fotografía, Jesús Santrich pareció bajar la euforia del optimismo. Primero desmintió que se hubieran finalizado las negociaciones, pues aún restaban temas delicados, y posteriormente pidió “no ensillar sin traer las bestias”.

En Colombia, varios congresistas recibían la noticia visiblemente emocionados. Por ejemplo, el presidente del partido de la U, Armando Benedetti, confesó estar al borde de las lágrimas: “Nunca pensé en vida ver que los comandantes de las FARC fueran a firmar la paz con un gobierno colombiano”. Claudia López, del Partido Verde, dijo que sería una “bendición” que este miércoles se firmara el acuerdo definitivo. “Después de 52 años de conflicto seremos la primera generación que pueda vivir sin FARC y sin guerra con las FARC”.

Para el mayor crítico del proceso de paz, el senador Álvaro Uribe, la fotografìa tiene otra lectura; un acuerdo con el terrorismo.

También a la expectativa, en Bogotá, estará el presidente Juan Manuel Santos, quien se jugó su capital político en este proceso de paz. Confió en que las negociaciones serían cuestión de meses, pero finalmente conseguirá uno de sus principales objetivos, la firma de un acuerdo con las FARC.

Tan pronto como este acuerdo se firme en la Habana, Santos quedará habilitado para enviar al Congreso la convocatoria del plebiscito, el mecanismo adoptado por las partes para que el pueblo colombiano refrende el acuerdo final. En ese momento se publicará el contenido definitivo de los acuerdos.

Semana


Así fueron las últimas 70 horas de los diálogos de paz

Aunque las negociaciones de paz han tomado casi seis años, las últimas 70 horas en La Habana fueron intensas. Para llegar al acuerdo final que se cerró este martes, las jornadas de trabajo no bajaron de 17 y 18 horas.

Ayudó también mucho la llegada de refuerzos, como la de Roy Barreras, expresidente del Senado –las últimas semanas–, así como las del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, y el alto consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, esta semana.

Los negociadores de las partes –ya no en una sola mesa como antes, sino en salas separadas–, casi uno a uno, con temas específicos, lograron hundirle el acelerador al acuerdo.

Durante los últimos siete días nadie salía de la casa en la que están concentrados. Almorzaron con los platos sobre los documentos y era escaso el tiempo hasta para ir al baño.

Comenzaban las reuniones o las discusiones a las 7 de la mañana y casi siempre se iban a acostar después de las 12 de la noche.

La canciller María Ángela Holguín, Cristo y Pardo guiaron las discusiones sobre implementación de los acuerdos, verificación y reincorporación. Y siempre coordinados por el jefe del equipo, Humberto de la Calle.

Desde la Casa de Nariño en Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos estuvo estos días también dedicado a absolver preguntas puntuales de hasta dónde se podía ir.

No fue fácil. Hubo momentos como el lunes, casi a la medianoche, cuando hubo que rechazar varias propuestas de las Farc, que querían elevar a canon constitucional algunas de sus inquietudes. El equipo del Gobierno dijo que no.

Barreras propuso, desde que se inició el último segmento, que llevaran la comida a los puestos de trabajo, y su solicitud, aunque dura, fue aceptada.

Cena, como tal, solo hubo uno de estos días. Los demás, solo pasabocas, café, limonada y una que otra cosa para picar.

El tinto ya no se servía por tazas, sino por litros…

El tema de verificación demandó bastante trabajo. Al comienzo hubo dos comisiones de trabajo para este tema: el general (r) Óscar Naranjo y la canciller Holguín, en la parte internacional.

Rafael Pardo, Juan Fernando Cristo y Roy trabajaron en los asuntos de reincorporación.

Frank Pearl se concentró en los asuntos de reintegración.

Durante tres días seguidos, Pardo, Cristo y el senador Barreras trabajaron en la misma mesa frente a ‘Iván Márquez’, ‘Jesús Santrich’ y el abogado español, Enrique Santiago.

Aunque predominaron el rigor y la atención en la negociación, hubo momentos para anécdotas. O gracejos. “Me duelen los pies”, se quejó varias veces ‘Santrich’.

De la Calle y Jaramillo, los máximos líderes de la negociación, se instalaron en un cuarto desde donde absolvían consultas.

Lo mismo hizo ‘Timochenko’, el máximo jefe de esa guerrilla. Se encerró en otro cuarto solo a responder interrogantes y a resolver dudas.

La clave para que la negociación se haya cerrado la víspera fue una: total aislamiento estos días. Nada de llamadas, nada de salidas, nada de nada.

El Tiempo


¿Qué es y por qué es importante la décima conferencia de las Farc?

En algún punto del país los máximos jefes de las Farc, miembros del Secretariado y del Estado Mayor Central se reunirán en los próximos días para realizar la Décima Conferencia. El encuentro, aún sin fecha, será histórico: será el primero avalado por el Gobierno, todos los anteriores han sido en el secreto de la ilegalidad, pero sobre todo porque esta vez la guerrilla no hablará de estrategias de guerra y del futuro en la subversión, sino de paz.

Estas conferencias, que comenzaron a finales del mes de octubre en 1965 en Marquetalia, Caldas (un año después de que las Farc surgieron), han sido el centro de las decisiones del grupo armado que han marcado más de 50 años de guerra: secuestro, expansión, narcotráfico, extorsión y minería ilegal, entre otros delitos.

“Lo característico de las anteriores conferencias es que fueron plataformas tanto políticas como militares de cara a la guerra contra el Estado”, dice Iván Garzón Vallejo, director del programa de Ciencias Políticas de la universidad de La Sabana.

Por ejemplo, fue en la tercera conferencia, en 1968, (la segunda fue en 1966) cuando las Farc diseñaron una técnica militar que incluía el desarrollo de combate en nuevas aéreas. Como lo citan en su página web, en ese año las Farc siguieron expandiéndose y planearon la estructuración de redes secretas para el abastecimiento de implementos, equipos y municiones.

En las conferencias que les siguieron, 1971 y 1974, la guerrilla siguió su expansión hacia el Urabá, donde libraron un sangriento enfrentamiento con el Epl, y hacia el Cauca, donde aún mantienen una fuerte presencia. Empezaron a incrementar sus acciones militares contras las Fuerzas Armadas, sabotearon el transporte, la infraestructura e implementaron su primer plan financiero reajustando el plan militar para fundar nuevas columnas y compañías móviles.

Ya para 1978, tuvo lugar la sexta conferencia en la región de El Duda, en La Uribe, Meta. Para esta reunión la guerrilla ya contaba en sus filas con cientos de hombres, mujeres y hasta niños reclutados. Crearon el Estado Mayor Central, la figura con jefes guerrilleros para la toma de decisiones, que recrudecieron la violencia.

En esta, de acuerdo con documentos oficiales, las Farc reglamentaron la organización en tres documentos fundamentales: estatuto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, reglamento de régimen disciplinario y normas internas del comando. Además de esto dieron las pautas sobre el reclutamiento y crearon diferentes ‘incentivos’ para los integrantes del grupo armado.

La séptima conferencia de1982, en La Totuma, en el municipio de Cubarral, fue una de las más importantes. En esa reunión las Farc decidieron ser un movimiento guerrillero totalmente ofensivo, redoblando su capacidad militar. En esta conferencia se marcó el comienzo del secuestro, al que llamaron ‘retención económica’, y establecieron los ‘impuestos de guerra’: las extorsiones.

“En la séptima conferencia aprueban lo que ellos llamaron como el ‘plan estratégico’ en el que señalan la toma del poder por la vía de las armas y conforman el ejército del pueblo”, recuerda Carlos Lozano, director del Semanario VOZ, al hacer referencia que fue en ese año cuando sumaron la siga EP a su nombre.

Aquí se decidió también que la organización guerrillera debía tener un crecimiento en sus filas de 200 hombres por año, estos debían estar entre los quince y treinta años, y que a consecuencia se tenía que lograr la obtención de 100 armas por cuadrillo en el mismo periodo de tiempo.

En otro documento oficial se reseña que en la séptima conferencia las Farc diseñaron “el ‘Plan Estratégico para la toma del poder’” en el que decían que se tomaría la Cordillera Oriental como centro de despliegue estratégico y que buscarían la obtención de 8.000 millones de pesos para financiar el cumplimiento del plan, que obtuvieron con lo antes nombrado el secuestro, la extorsión y el vínculo directo a actividades del narcotráfico.

Sin embargo, organismos de seguridad del Estado aseguran que ese plan nunca prosperó.

En abril de 1993 se reunieron de nuevo para la octava conferencia, luego del fallido proceso de paz (entre el 84 y 86) en el gobierno de Belisario Betancur, que en parte fracasó por el exterminó de los militantes del partido Unión Patriótica (UP), que iba a ser la plataforma política de la guerrilla si se firmaba este acuerdo.

Esa conferencia se realizó en La Uribe, Meta, y allí decidieron aumentar el número de frentes: pasaron de 46 a 61, y fortalecieron la estrategia de cada una de las columnas, para esto conformaron el secretariado con siete miembros incluyendo a Jorge Briceño Suarez, alias Mono Jojoy, y a Noel Matta Matta-Guzmán, alias Efraín Guzmán.

Además acordaron, como lo cita un documento de inteligencia militar, incrementar el accionar contra la clase dirigente del país, “matizado en los secuestros, asesinatos de líderes de la vida nacional y altos mando militares con el fin de mostrar la ‘debilidad’ de las Fuerzas Armadas”.

La última conferencia hasta ahora, la novena, fue en el 2007. El país venía del fracaso del proceso de paz con el gobierno de Andrés Pastrana en El Caguán, que terminaron en el 2002.

Para ese entonces, en el 2007, la guerra contra las Farc estaba en su máximo punto: primero con el Plan Colombia que fortaleció a las FF. MM. y que llevó a crear la estrategia del Plan Patriota, con el que cayeron varios jefes guerrilleros, como alias el Negro Acacio.

Eso obligó que la guerrilla no se reuniera físicamente, y que el encuentro fuera a través de correos electrónicos. Organismos de seguridad señalan que en esa conferencia se definieron planes de contraofensiva militar y de ampliación de las fuentes de financiación, como la incursión en la minería ilegal, la inversión en ganado y la comercialización de oro.

Pero la décima conferencia será diferente. Luego de cuatro años de negociaciones de paz en La Habana, el tema central será la paz. Los jefes guerrilleros socializarán los acuerdos los jefes de cada bloque para que estos aprueben la firma de la paz.

Carlos Lozano, director del Semanario VOZ, dice que “como se ven las cosas, en esta conferencia se van a ratificar los acuerdos. Con la labor que están haciendo los delegados de La Habana con la pedagogía de la paz en su organización, creo que se garantizará su aprobación”.

Durante el encuentro, también está previsto que se señalen los lineamentos estrictamente políticos con el fin de dar paso a que este grupo insurgente se transforme en un movimiento adaptándose a los reglamentos y estatutos que ha dado y dará el Gobierno Nacional.

“Esta décima conferencia está enfocada al tema de la paz, el principal factor a tener presente es la conversión de las Farc de la insurgencia a la vida democrática. En ese sentido, lo más importante es esa transición”, agrega Andrés Agudelo, politólogo y docente del área de ciencias políticas de la Universidad de la Sabana.

Según Agudelo, las Farc se han caracterizado por ser una organización muy sincronizada y coherente en sus líneas internas y aunque se haya hablado de frentes que no apoyan los acuerdos pactados en La Habana, como es el caso de algunos disidentes del frente primero, es más fuerte, y va prevalecer, los términos políticos a los que quiere llegar el grupo guerrillero.

“La reunión de este año marcará la última de las Farc como un grupo armado. Después se harán transiciones hacía las dinámicas de una democracia y sus reuniones pasaran a ser congresos como lo hace cualquier partido político”, dice el politólogo.
Aunque la aprobación de todos los acuerdos será uno de los temas centrales de la conferencia, es de conocimiento público que lo más importante será debatir sobre el papel político que llegarán a jugar los miembros de las Farc en el futuro.

“En esta conferencia se podrá evidenciar el tránsito a la vida civil y política de esta organización buscando que prevalezcan los aspectos de la plataforma política sobre los militares y sobre los aspectos estratégicos”, explica Iván Garzón Vallejo, director del programa de Ciencias Políticas de la Sabana.

El Tiempo