El primer día de agosto se festeja a la PACHAMAMA en los pueblos de nuestra región. En el amanecer de este lunes, las ciudades de la provincia de Salta estarán llenas de humo, luego de que las casas sean sahumadas por sus dueños. Ofrendar a la Madre Tierra, devolver lo que se ha recibido, es un rito antiguo y su concepto se extiende por todo el continente. Para esta época se suceden las “comidas” para la Tierra, la quema de cosas viejas, el replanteo de posibles desencuentros, el agradecimiento. Comienza la noche anterior, sahumando las casas y los negocios. Luego se limpia bien y se deja que el aire se lleve el humo. Luego se le “da de comer a la tierra”. Para ello se “abre la boca” del planeta: un pequeño hoyo, donde se “corpachan” diferentes productos como la infaltable coca, cigarrillos, fósforos, alcohol o comida. Se dice que se “corpachan”, no que se entierran, “como se hace con un muerto”. Para el profesor Osvaldo Maidana, estudioso de la mítica profunda del continente, la relación de los primeros españoles que presenciaron rituales a la Madre Tierra fue con la adoración y totemismo, “porque no comprendían el sentido de la ofrenda: con ese acto, mínimo e inmenso, el hombre cumple con lo que corresponde”, dice Maidana. “La Pacha es el centro cósmico del hombre americano. Donde está, aquí y ahora. Su verdadera responsabilidad”, asegura el desaparecido estudioso.

LA CIENCIA DE LA TIERRA

Ricardo Alonso se doctoró en ciencias geológicas y como tal está relacionado a la Tierra, una madre a la que los científicos han datado en 4.576 millones de años. “De nuestro paisaje, lo que vemos no es más antiguo que 600 millones de años”, explica Alonso, dejando ver que somos un mundo nuevo en muchos aspectos. “Los griegos tenían a la diosa Gea, cuya idea la tomó James Lovelock y Lynn Margulis para su “teoría Gaia”, que es un poco la síntesis de un planeta vivo, donde los organismos y acontecimientos están interrelacionados. Algo parecido ya había hecho el padre de la geología James Hutton, que pensaba a la Tierra como un ser vivo. No solamente aquí y en estas fechas se rinde culto al planeta. Las apachetas son un culto permanente a la Pachamama. La gente en la Puna todos los días hace partícipe a la Tierra de lo que se está comiendo o bebiendo. Es algo ancestralmente ligado a la gente de todo el mundo. ­En el Tibet hay apachetas! De muchas maneras aparece el culto a la Madre Tierra en muchas culturas. Y desde el punto de vista de la geología, el suelo es todo. Después está la idea de que lo que está arriba, viene de lo que está abajo. O sea, del subsuelo se sacan los minerales, de ahí te nutrís y hacés tu casa. La misma geoquímica de los suelos marcan hasta la naturaleza y las características de las personas. Hay un geoquímica en cada ser humano, que replica a su lugar de nacimiento”, explica Alonso. “Nosotros no somos nada frente a las inmensas edades de la Tierra. Lo que vemos hoy, se formó en las últimas centenas o decenas de miles de millones de años. En lo personal, la Fiesta de la Pachamama me recuerda a una experiencia personal que viví en mina Tincalayu en 1980. Me tocó ser parte de la ceremonia en el fondo de la mina y hoy lo recuerdo con respeto”, dice Alonso.

LA DUALIDAD DE LAS COSAS

Según el lingüista boliviano Enrique Rocha Franz, “la Pachamama es la que da la vida, pero es quien la quita, provee y deja en el desamparo, tiene prados y valles, pero también volcanes y terremotos. Por eso se representa con dos caras, una llena de flores y panes, la otra con culebras y sapos. Esta dualidad es la idea existencial del hombre americano. Por eso se acepta la muerte con la misma naturalidad con que se acepta la vida. El hombre es un ser terrenal y a la vez parte de una hermandacósmica”.

Las “bocas de la Tierra” se abren cerca de las casas o en donde se trabaja con los animales. También se “corpacha” en las “apachetas”. Se trata de simples monolitos de piedras encimadas, que se levantan a la vera de los senderos. No necesariamente debe ser el primero de agosto para dejar ofrendas, pero para el primero de agosto, las apachetas son reconocidas como señales de la Tierra.

El Tribuno


Día de la Pachamama

El Día de la Pachamama se celebra el 1º de agosto. Es la más popular de las creencias expresadas por los pueblos originarios de América Latina. “Pacha” significa universo, mundo, mientras que “Mama” es madre.

Agosto es momento de adorar a la Madre Tierra, de agradecer por la cosecha, el buen tiempo y la abundancia del suelo. El primer día del mes se realiza el ritual de la gratitud y, según el lugar, se expresa de diferentes maneras. Los quechuas, los aymaras y otras etnias de la región andina realizaban ancestralmente ofrendas para la Pachamama.

Cómo se celebra actualmente

Por ejemplo en Argentina, en Salta, se recuerda lo que proviene de la tierra y se recurre al sahumerio para ahuyentar los posibles males. En Jujuy, se cava un hoyo en la tierra y se le da de comer y beber a la Pachamama.

Por qué se toma caña con ruda el Día de la Pachamama

Honrar a la Pachamama con la protección de la caña con ruda, reza el lema en muchas de las provincias del norte y el litoral argentino. Por eso, el 1º de agosto también es ritual tomar caña con ruda, un remedio casero, para mejorar la salud, atraer la suerte y alejar los maleficios. La caña con ruda se bebe en ayunas y en general en tres sorbos, aunque también la ingesta se realiza en siete sorbos o de un trago largo. Se toma en agosto, mes que en que aumentaban las muertes en la población por el frío y las lluvias. “Julio los prepara y agosto se los lleva”, decía el refrán.

Cómo se prepara la caña con ruda

Es un brebaje que se prepara con anticipación: dentro de una botella de caña, se echan algunas hojas de ruda macho y se deja macerar.

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