Josefina Vidal denuncia apoyo estadounidense a la subversión

La directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal, denunció ayer el uso de Internet desde la nación norteña como vía para fomentar la subversión interna en la isla.

En su cuenta en Twitter, la diplomática afirmó que no les basta con el uso ilegal de la radio y la televisión contra Cuba e insisten en el empleo de la red de redes como arma de subversión.

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Vidal compartió un texto publicado por el sitio digital Cubadebate bajo el título de Dinero del contribuyente de EE.UU. financiará reunión sobre uso subversivo de la Internet en Cuba.

La publicación señala que la ciudad de Miami acogerá el encuentro, como parte de los programas de subversión del Gobierno estadounidense contra la isla persistentes durante la presidencia de Barack Obama.

El texto apunta, además, que esa reunión será financiada a través de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, la misma que administra Radio y TV Martí.

La conferencia pretende ‘reunir a periodistas ‘independientes’ de la isla con innovadores digitales y activistas que aspiran al cambio de régimen en la nación caribeña mediante el uso de las nuevas tecnologías’, reseña Cubadebate.

El sitio digital recuerda que, según datos oficiales del Gobierno estadounidense, durante las últimas dos décadas en ese país se destinaron 284 millones de dólares para promover los programas de cambio de régimen en Cuba.

Cuba Debate


Dinero del contribuyente de EEUU financiará reunión sobre uso subversivo de la Internet en Cuba

Financiado con dinero de los contribuyentes estadounidenses a través de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB, según sus siglas en inglés), que administra Radio y TV Martí, Miami acogerá la primera conferencia sobre el uso de internet en Cuba, como parte de los programas de subversión del gobierno estadounidense contra la Isla que se han mantenido durante la administración de Barack Obama.

Con el título de Cuba Internet Freedom y organizada por la OCB, el evento tiene el objetivo de reunir a periodistas “independientes” de la isla con innovadores digitales y activistas que aspiran al cambio de régimen en la nación caribeña mediante el uso de las nuevas tecnologías.

De acuerdo con una nota divulgada por El Nuevo Herald, “buscamos, en primer lugar, brindar una visión del abc del uso del internet en Cuba, también presentar el internet offline que han desarrollado las personas dentro de la isla: aplicaciones, redes informales de información, entre otras”, explicó María (Malule) González, la directora de la OCB.

La ejecutiva dijo que esa oficina gubernamental tiene interés en potenciar su portal digital. “Nuestro primer medio de distribución es Radio Martí, pero cada vez funciona menos la onda corta en Cuba”, explicó González, sin aclarar que en realidad Radio y TV Martí son proyectos fracasados, sin audiencia en la Isla, como han reconocido incluso autoridades de ese país.

Desde que George W. Bush activó la Ley para la Democracia en Cuba que faculta al Congreso norteamericano a derogar 20 millones de dólares al año para los programas de cambio de régimen en Cuba, en las últimas dos décadas se han destinado con este fin 284 millones de dólares, según datos oficiales del gobierno de EEUU.

Entre el 2009 y 2012, durante el actual gobierno Obama, cada año fueron asignados 20 millones de dólares, bajo la Ley para la Democracia en Cuba. En el 2013 bajó a 13 millones, mientras en el 2014 y 2015, en pleno inicio y desarrollo del proceso de restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países, el gobierno estadounidense destinó otra vez 20 millones. Este año subieron el presupuesto a 30 millones. A todo esto se suman los dineros dedicados a las transmisiones de Radio y Televisión Martí, que desde 1984 a 2015, cinco administraciones estadounidenses han dedicado cerca de 797 millones de dólares.

Con ese financiamiento público, la OCB ha impulsado proyectos similares al Zunzuneo, una plataforma tipo Twitter para Cuba que generó un escándalo político en Washington, cuando se descubrió que encubría una operación secreta financiada y dirigida por la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID). Esta entidad gubernamental empleó empresas de fachada constituidas en secreto y financiamiento desde bancos extranjeros a través de las nuevas tecnologías (vía teléfonos celulares y redes sociales), cuyo propósito consistió en crear situaciones de desestabilización para provocar cambios en el ordenamiento político cubano.

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