El pleno del Senado brasileño aprobó este jueves (11) el proyecto de decreto legislativo que convierte en ley las reglas establecidas en el Acuerdo de París, firmado por Brasil y otros 194 países en la capital francesa a finales del año pasado. El acuerdo trata de medidas para reducir el cambio climático, y ya había sido aprobado en forma inicial esta mañana por la Comisión de Relaciones Exteriores del cuerpo.

El pacto tiene por objetivo limitar el cambio climático mediante el establecimiento de metas para frenar el aumento de la temperatura global. El tratado tiene fuerza de ley internacional, y plantea obligaciones y recomendaciones a los países firmantes. Cada miembro debe tener su propia meta de reducción de contaminantes. Para que entre en vigor, es necesario que al menos 55 países, responsables como mínimo de un 55% de las emisiones globales, ratifiquen el texto.

El acuerdo establece que, hasta 2025, los llamados “países desarrollados” deberán transferir un mínimo de US$ 100 mil millones anuales a los más pobres con miras a financiar acciones de combate a la contaminación. Concluido en diciembre de 2015, el acuerdo de París limita el aumento de la temperatura media global a menos de 2° C respecto a los niveles preindustriales, además de limitar el aumento de la temperatura a 1,5° C.

Para lograr ese objetivo, el tratado establece metas individuales de cada país para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En el caso de Brasil, el objetivo es reducir en un 37% hasta 2025 y en hasta un 43% hasta 2030 las emisiones de esos gases.

Reunión de las Naciones Unidas

El proyecto fue aprobado a poco más de un mes de la reunión de líderes mundiales sobre el tema que se celebrará el 21 de septiembre en Nueva York, y a la cual asistirá Brasil. El encuentro, convocado por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, busca acelerar el proceso de restringir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la reunión, las autoridades brasileñas deberán detallar las metas del país para reducir las emisiones de esos gases a partir de 2020, cuando empiezan a vigorar las normas del Acuerdo de Paris, en sustitución a las reglas del Acuerdo de Kioto.

En la agricultura, la meta de Brasil es restaurar y reforestar un área de 12 millones de hectáreas. Además, planea restaurar más de 15 millones de áreas degradadas y aumentar en 5 millones de hectáreas el sistema de integración cultivos-ganadería-bosque.

En el sector energético, el objetivo es aumentar al 18% el uso de biocombustibles sostenibles. Brasil planea utilizar un 45% de energías renovables en su matriz energética, de las cuales entre 28% y 33% provienen de fuentes no hídricas, incluidas la energía eólica y la solar. El país también planea aumentar su eficiencia energética en cerca del 10%.

Agencia Brasil