Organizaciones sociales, estudiantes y sindicatos comenzaron a reunirse frente a la iglesia de San Cayetano, para la protesta que recorrerá 13 kilómetros desde Liniers hasta Plaza de Mayo.

La movilización, que se realiza bajo la consgina “Paz, Pan y Trabajo”, partió a las 9.30 desde avenida Rivadavia y Curzco, donde se encuentra el santuario, con las columnas de Barrios De Pie, CTEP, el Movimiento Evita, entre otras organizaciones.

La salida de la marcha fue bendecida por el obispo Juan Carlos Ares, en medio de las discusiones respecto al respaldo de la Iglesia a la protesta.

Un dato no menor es que miembros de las Scolas Ocurrentes se sumaron a la marcha, luego de que la organización estuviera bajo la mira por los cruces entre el Gobierno y el Vaticano.

Emilio Pérsico, del Evita, Jorge Ceballos, de Libres del Sur.

“Hoy en esta marcha se quiere visibilizar la dramática situación que atraviesan los sectores de la economía popular”, dijo Jorge Taiana, en diálogo con Clarín.

En la previa a la organización, uno de los convoncantes expresó su preocupación por la situación social. “Ya no estamos peleando por el trabajo con derechos sino que volvimos a pelear contra el hambre”, dijo Gildo Onorato del Evita.

Desde los sindicatos se contabilizaron alrededor de unos 200.000 despidos y una inflación que ronda el 40%, además de los aumentos de tarifas en lo que va del año, de los cuales algunos fueron frenados por la Justicia.

Clarín


San Cayetano político: organizaciones sociales marchan a Plaza de Mayo para pedir trabajo

Organizaciones sociales de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, con el acompañamiento de las dos CTA, gremios enrolados en la CGT, el PJ y sectores vinculados a la Pastoral Social de la Iglesia Católica, marchan desde San Cayetano hasta Plaza de Mayo bajo la consigna “Pan, Trabajo, Techo y Ni un pibe menos por la droga”.

La celebración popular del 7 de agosto por el día de San Cayetano adquiere así un colorido diferente al de otros años en que los pedidos y agradecimientos tenían un carácter individual, familiar, de amigos o de núcleos parroquiales, para sumar en esta ocasión un pedido colectivo y organizado de trabajadores.

En su reciente carta al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, el papa Francisco afirmó: “Seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos”. Y a propósito de la celebración de San Cayetano, agregó: “Cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad;y en esta celebración de San Cayetano pedimos esa dignidad que nos confiere el trabajo; poder llevar el pan a casa”.

Al respecto, Hugo Yaski, representante de la CTA resaltó la importancia de la presencia gremial en la peregrinación. “Nuestro propósito es unificar a los que tenemos convenio con los trabajadores de la economía informal. Es necesario que el Gobierno entienda que hace falta un cambio de rumbo. Hay que gobernar para el Pueblo y no para un sector. Se está destruyendo la industria, cada vez hay más desocupación. Esto no da para más”, enfatizó.

“Reclamamos cambios políticos para generar empleo. Basta de pensar que se puede gobernar hambreando al pueblo. Este es el mensaje de esta marcha. Nos tenemos que unir. Hay que hacer que el Gobierno genere empleo con salario digno. Todos los días hay despidos, en la construcción, en las pequeñas y medianas empresas que están al borde de la asfixia. Los despidos crecen todos los días. Estamos cada vez más cerca de llegar a los dos dígitos de desocupación y ese es el peor escenario”, agregó.

Por su parte, Roberto Baradel, secretario general de Suteba, advirtió con una medida de fuerza para el 11 de agosto en caso de que el gobierno de Macri tenga una negativa a reabrir las paritarias, otorgar nombramientos de cargos, entre otros reclamos. “Venimos a defender el trabajo y los derechos. Muchos ciudadanos lo han perdido por la política de este Gobierno. Una familia que no tiene trabajo, está condenada a la marginalidad y la pobreza. En este país todos merecemos vivir bien y no solo un grupo. La inflación licuó el aumento de salarios”, lanzó.

Sergio Palazzo, secretario general de la Asociación Bancaria, reconoció que su sector no se vio tan afectado con los despidos como sí sucedió en otros ámbitos, pero alertó sobre la falta de empleo en el país. “La mitad de la población no tiene empleo o tiene empleo informal. Hay que dar una política desde la CGT que incluya a todos los trabajadores.  Los despidos que se produjeron fueron de carácter político y persecutorio”, acusó.

Cronograma

Las actividades arrancaron a las 8:30 con una celebración en la Basílica. A las 9, los jóvenes de la CTEP, la CCC y Barrios de pie marcharon de Liniers hacia Plaza de Mayo. Manifestantes de los movimientos sociales van a esperarlos en Plaza del Congreso y la 9 de Julio para llegar juntos a la Plaza de Mayo cerca de las 14, donde habrá ollas populares y actos con oradores. A su vez, se leerá la carta que el papa Francisco mandó a los trabajadores y en la que expresó su preocupación por los altos índices de desocupación que hoy sufre el país. Por último, habrá un festival musical.

Infobae


San Cayetano: una jornada marcada por la marcha de Liniers hasta el Centro

Por Emiliano Russo
Con motivo de la celebración de San Cayetano, el patrono del trabajo, organizaciones sociales realizarán hoy una marcha desde el histórico santuario de Liniers hasta Plaza de Mayo para pedir al gobierno que declare la emergencia social y garantice un ingreso universal para todos los trabajadores de la ‘economía popular’.

El reclamo se produce a 15 días que el INDEC difunda el nuevo índice de desempleo que seguramente reflejará un aumento respecto al último número informado (5,9% en noviembre último). Una calificada fuente gubernamental admitió que el índice que dará a conocer el organismo ubicado en Diagonal Sur y Perú ‘estará un poco por arriba del 8%’.

Con ese porcentaje casi que coincidió el titular del bloque del FPV en la Cámara de Diputados y reconocido abogado laboralista, Héctor Recalde. ‘Nosotros nos fuimos con un 5,9% de desocupación. Y tenemos estimaciones que desde diciembre se perdieron 250 mil puestos de trabajo, lo que equivaldría a 2,5 puntos, por lo que creo que el índice rondará el 8,5% en un contexto en el que no hay medidas anticíclicas para combatir la desocupación’.

Lo cierto es que, producto del denominado ‘sinceramiento de la economía’, en lo que va del año también creció la pobreza de acuerdo al último informe de la UCA. Ante este panorama, laConfederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie y la Corriente, Clasista y Combativa (CCC) convoca a la marcha hacia Plaza de Mayo para exigir ‘Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo’, de la que participarán personalidades como el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.

La movilización comenzará a las 9 en Liniers y a las 14 comenzará el acto en Plaza de Mayo, donde se instalarán ollas populares, habrá una choripaneada masiva -‘donaron 18 mil chorizos’-, hablarán referentes de las tres organizaciones convocantes y luego llegará el turno de los recitales de Liliana Herrero y ‘Peteco’ Carabajal.

Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita (que integra la CTEP), explicó que la marcha ‘es contra el desempleo y el hambre. En estos meses volvimos a abrir 600 comedores al que concurren unos 60 mil chicos para merendar. En los barrios desapareció la changa y encima hubo despidos en la economía formal en sectores medios. El ajuste y la inflación han favorecido este fenómeno’.

De buen diálogo con el oficialismo, Pérsico admitió que ‘el gobierno nos ayuda en los comedores con alimentos. Somos una herramienta para llegar a los más humildes. Pero queremos que en esta celebración se vea la realidad de los barrios. Por eso pedimos una ley de emergencia social que garantice un ingreso universal equivalente a la mitad del salario mínimo’.

Juan Carlos Alderete, referente de la CCC, no asistirá porque viajó a El Vaticano donde, se estima, que hoy será recibido por el Papa Francisco.

El Sumo Pontífice envió esta semana a los obispos un mensaje referido a la fiesta patronal. ‘El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución buena que te lo acerca, al menos en Argentina donde nuestro pueblo es tan solidario. Pero trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos’, alertó.

Juan Grabois, cofundador de la CTEP y también de estrecha relación con Bergoglio, remarcó que ‘el sector de la economía popular se agranda por la exclusión: al haber menos empleo en el estado y el sector privado, hay más gente vendiendo en la calle o cartoneando’. Y advirtió sobre un retroceso: ‘Hoy volvimos a ver el fantasma del hambre en las barriadas como no veíamos entre 2001 y 2004’.

No obstante, aclaró que ‘tenemos un diálogo fluido con el gabinete social. Lo valoramos. Pero las medidas compensatorias del gobierno van en chancletas y el deterioro económico que provoca el tarifazo y los despidos viaja en avión’.

Los números sobre desempleo del INDEC se conocerán el próximo 22 de agosto justo el mismo día en que la CGT anunciará su reunificación. ‘Creo que a partir de ese día cambiará el panorama’, conjeturó el diputado Recalde al describir un eventual endurecimiento de la central obrera.

Diario Popular


Religión y política

Por Washington Uranga

Desde hace más de un siglo el 7 de agosto de cada año la celebración religiosa de la festividad de San Cayetano, “el santo del pan y del trabajo”, se ha convertido en un fenómeno que trasciende lo meramente religioso para constituir una suerte de “termómetro” de la realidad social del país. Fue el 18 de enero de 1913 cuando se erigió como parroquia el templo dedicado al santo italiano en el mismo lugar del barrio obrero de Liniers donde hoy se encuentra emplazado. Allí concurren año tras año los peregrinos en petición al santo para elevar sus plegarias y llevar donaciones esperando recibir como retribución los favores solicitados.

“Si alguien piensa en un santo argentino, ese es San Cayetano, aunque sea italiano” (nacido en Vicenza en 1480 y reconocido santo en 1671) asegura en declaraciones a Radio Vaticano el sacerdote Marcelo Zubía, vicario general de los teatinos, la congregación fundada por el santo.

Podría decirse que la devoción es comparable con tantas otras experiencias de religiosidad popular, la mayoría de ellas de raíz católica, que persisten hoy mixturadas con prácticas religiosas provenientes de otras culturas y tradiciones y que poco a poco se han ido desinstitucionalizando de la Iglesia Católica a pesar del esfuerzo en contrario de sus ministros. Sin embargo, las características de la devoción, ligada al pedido del pan y del trabajo, hacen de San Cayetano no solo una de las prácticas de piedad más arraigada en los sectores populares, sino también una manifestación tangible que permite medir la preocupación de las clases más pobres respecto de estos temas. La concurrencia a San Cayetano crece de manera directamente proporcional al aumento del desempleo y a las penurias económicas de los más pobres.

Aunque la concurrencia al templo de Liniers mantiene un piso en cualquier coyuntura porque los fieles también acuden para “agradecer” al santo, la afluencia crece cuando las circunstancias económicas y sociales se hacen más críticas y las penurias aumentan. El dato no escapa a los responsables eclesiásticos, pero tampoco a la mirada de políticos, sindicalistas y analistas sociales. No en vano el papa Francisco envió este año una carta a propósito del 7 de agosto recordando su participación en esa festividad cuando era arzobispo de Buenos Aires y haciendo mención a “la angustia de hombres y mujeres que quieren y buscan trabajo y no encuentran” y subrayando que el país sigue “viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos”.

Como autoridad eclesiástica de Buenos Aires, el entonces arzobispo Bergoglio siempre alimentó la devoción y estuvo presente en cada celebración. Demostró en esa actitud su vocación para vincular o revincular lo religioso con lo social, pero también para recapturar institucionalmente las manifestaciones de piedad popular. El 7 de agosto del 2003, en medio de la crisis que vivía el país, sostuvo que “de la mano de San Cayetano queremos agarrar las manos de todos los argentinos, en especial las de los que ya no tienen esperanza, para recibir así, en conjunto, el don del pan y el don del trabajo”. Y agregaba que “el pan y el trabajo son un derecho inalienable que recibimos juntos y que compartimos; hacen a nuestra dignidad, como personas y como Nación”. Y con sentido claramente político subrayaba entonces que “puede costar más o menos lucha recuperarlos para todos. A veces hay que exigirlos, a veces pedirlos, y compartirlos siempre… Pero con la conciencia de que no es limosna, es justicia”.

Ya desde el año 1970, al influjo de las corrientes de pastoral popular, la Iglesia argentina había comenzado también a generar transformaciones en la propuesta de religiosidad popular vinculada a San Cayetano. Desde entonces se promovió que los devotos del santo que concurren a los santuarios de Liniers y Belgrano, en la Capital Federal, cambien sus promesas de velas y flores por alimentos y ropa que se envían a las regiones más necesitadas del interior del país. Así, especialmente la parroquia de San Cayetano de Liniers se convirtió en un recurso de solidaridad para muchas familias de toda la Argentina. En palabras de los propios sacerdotes que están a cargo del templo se pretende que en torno a la devoción se construya “un puente solidario” hacia quienes menos tienen. La propuesta de solidaridad apunta también a romper el sentido meritocrático individualista mediante el cual se ofrece una donación a cambio o como pago de un favor.

Con el correr de los años se comenzaron a crear también otras acciones con la misma orientación: un servicio social que contempla una bolsa de trabajo, una farmacia, un lugar de atención a familias necesitadas y otro para madres solteras. Todo ello dio lugar además al surgimiento de medios de comunicación como la revista “Pan y trabajo”, una radio comunitaria y hasta una editorial vinculada inicialmente a la obra. Algo de esto se entronca también con la historia del propio santo, hijo de una familia rica que decidió donar todos sus bienes y, después de obtener dos doctorados, dedicó su vida a atender a los necesitados y fundó asociaciones llamadas “Montes de piedad” (Montepíos) que se dedicaban a prestar dinero a gentes muy pobres con bajísimos intereses.

Ahora, en su carta con motivo de la celebración anual de San Cayetano el papa Francisco recordó que “cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad; y en esta celebración de San Cayetano pedimos esa dignidad que nos contiene el trabajo; poder llevar el pan a casa”. Y retomando la que ha sido una de sus consignas sociales más importantes Francisco recordó que “trabajo (esa T –que junto con las otras dos T: Techo y Tierra– está en el entramado básico de los Derechos Humanos” porque “cuando pedimos trabajo para llevar el pan a casa estamos pidiendo dignidad”.

Pero en su esfuerzo constante de reinterpretar al Papa el presidente Mauricio Macri no se quedó atrás en esta ocasión. Dijo que “este gobierno está trabajando en la misma agenda” papal y explicó que “el papa Francisco describió que quien paga el pan con esfuerzo propio tiene otro sabor”. Para Macri, de quien no se sabe que haya concurrido jamás a San Cayetano, “es importante la solidaridad del trabajo en conjunto. Que cada uno pueda hacer el mejor esfuerzo para conseguir mejores oportunidades para todos”. Según el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca, “el papa Francisco una vez más nos ayuda a plantear lo que está pasando en Argentina”.

Mientras desde los editoriales del diario La Nación se dictan lineamientos para una reforma de la legislación laboral que recorte derechos de los trabajadores para “no desalentar la inversión ni afectar la productividad” y el propio presidente Macri alienta cambios normativos en el mismo sentido, la concurrencia de devotos a San Cayetano en petición de pan y trabajo se convertirá este 7 de agosto en una manifestación más de la crisis y un termómetro de la gravedad de la situación social, en particular, del desempleo.

Página 12