El alcalde del municipio de Álvaro Obregón, Juan Carlos Arreygue, fue consignado ante las autoridades junto con el jefe de la policía de ese lugar y tres elementos más de la corporación por el asesinato de 10 personas que fueron halladas calcinadas el sábado pasado en un paraje del municipio de Cuitzeo.

En conferencia de prensa, el procurador de Justicia en el estado, Martín Godoy Castro, aseguró que el alcalde es el autor intelectual de la muerte de estas personas por lo que fue consignado ante un juez y trasladado, la misma noche del lunes, al penal David Franco Rodríguez, ubicado en el municipio de Charo —cerca de Morelia— donde se seguirá un proceso judicial por secuestro y homicidio calificado.

El procurador especificó también que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y la Procuraduría General de la República (PGR), siguen líneas de investigación propias que tienen que ver con posibles nexos con el crimen organizado.

El lunes, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, dijo que el edil estaría ligado al exlíder de los Caballeros Templarios, Servando Gómez la Tuta y era investigado por sus vínculos con la delincuencia organizada, dedicada al robo y sustracción ilegal de combustible de ductos de Pemex.

De acuerdo con la versión de la PGJE, el alcalde de Álvaro Obregón, Juan Carlos Arreygue, mantenía diferencias personales con al menos una de las víctimas identificada como Luis Alberto L., por lo que ordenó a elementos de la policía municipal que lo “levantaran” la mañana del viernes.

Cuando la policía llegó a buscar a Luis Alberto L. a una tienda de abarrotes, esté se encontraba acompañado con otras personas por lo que fue secuestrado con todos y llevado a un lugar desconocido.

De acuerdo con la versión, no fue sino hasta las mañana del sábado cuando los llevaron a un paraje solitario en el municipio de Cuitzeo donde presumiblemente los ejecutaron y posteriormente les prendieron fuego.

Bajo investigación

El alcalde de Álvaro Obregón, Juan Carlos Arreygue Núñez, pasó todos los exámenes jurídicos y administrativos que impuso el Instituto Electoral del Michoacán (IEM) y los partidos políticos para ganar candidaturas en las elecciones del 2015, e incluso la Procuraduría General de Justicia en el Estado (PGJE) le extendió una carta de antecedentes no penales en marzo del mismo año.

No obstante el gobernador del estado, Silvano Aureoles Conejo, dijo este martes que a Arreygue se le seguía una investigación judicial desde el año pasado y aseveró que esta investigación la desarrollaba el propio Centro de Investigación de Seguridad Nacional (Cisen).

En conferencia prensa, el dirigente estatal del Partido del Trabajo (PT), Reginaldo Sandoval Flores, dijo esta tarde que el alcalde de Álvaro Obregón, emanado de su partido no estaba afiliado a sus filas y que la postulación como candidato a alcaldía “se llevó como una candidatura ciudadana”, luego de que no pudo concretarse una alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

“Básicamente no nos pusimos de acuerdo en una alianza porque el PRD quería imponer la primera regiduría y nosotros nos negamos rotundamente a ello, porque la planilla de nuestro candidato sabíamos que era fuerte y buena”, dijo.

Reginaldo Sandoval recriminó al gobernador del estado “que no haya presentado una denuncia penal antes y que haya decidido ventilar el asunto primero en los medios de comunicación”.

El mandatario michoacano dijo que la muerte y posterior calcinación de las diez personas encontradas el sábado pasado en el municipio de Cuitzeo, se dio por una rivalidad entre carteles rivales (Caballeros Templarios y el cártel Jalisco Nueva Generación) que se disputan las rutas de venta y distribución del narcomenudeo en Michoacán, Guanajuato y la zona del bajío del país.

En entrevista, el gobernador indicó además que un elemento de la policía municipal se encuentra prófugo.

Por otra parte, familiares de las víctimas señalaron a este medio que el alcalde mantenía rencillas personales con al menos uno de los hombres muertos y posteriormente calcinados, y que habían cruzado mutuas acusaciones y amenazas de muerte.

Además, refirieron que el alcalde de Álvaro Obregón no solo fue autor intelectual del crimen, sino que estuvo presente en todos los hechos desde el secuestro, hasta la ejecución y posterior calcinación de las víctimas.

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