La represión que sufrieron los ngäbes y buglés del sector de Gualaquita, en Bocas del Toro, reactivó a la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales de este pueblo, que lideró la lucha contra la minería en la comarca y el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, en 2011 y 2012.

El grupo exigió al gobierno de Juan Carlos Varela que cese las represiones y respete la lucha de la población en defensa de sus tierras.

Dentro del comunicado, la coordinadora envía un mensaje alto y claro que dice: “Señor presidente Juan Carlos Varela Rodríguez, de no actuar de manera responsable en la búsqueda y alternativa para traer la paz, toda acción que se derive y las consecuencias que surjan será su responsabilidad y la de su gobierno”.

Sin embargo, Varela volvió a minimizar lo ocurrido el pasado jueves, y reiteró que los agredidos fueron los policías con piedras, palos y armas blancas.

El presidente advirtió que cincuenta manifestantes no pueden tomar de rehenes a 100 mil bocatoreños.

Agregó que no hay ningún manifestante herido de gravedad en los hospitales, ya que los policías solo usaron sus escudos y varas policiales para defenderse.

Sin embargo, la dirigente de Gualaquita, Ofelia Carrizo, reiteró que los heridos por estas protestas no han ido al hospital de Chiriquí Grande a atenderse, por temor a ser detenidos.

“Nosotros como ngäbes pedimos al Gobierno que se respete la comarca, se respeten los ríos, el derecho a protestar”, expresó.

Según videos difundidos por dirigentes del Frente por los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso), se contabilizan en el poblado tres heridos de consideración y 20 afectados por los hechos del 25 de agosto.

El día de ayer fue aprovechado por los indígenas para reunirse entre ellos y con otras agrupaciones como Frenadeso y el sindicato bananero.

En la orilla de la vía se encontraba apostado un contingente de unidades antimotines para impedir que los indígenas obstaculizaran el tráfico vehicular.

Los indígenas han condicionado un diálogo con las autoridades a que se dé el vaciado del embalse de la hidroeléctrica Barro Blanco y que se anule el acuerdo firmado por el presidente Varela y la cacica Silvia Carrera, el pasado lunes.

Agrupaciones ngäbes y buglés de otras partes del país comienzan a manifestarse como lo hicieran hace cuatro años para apoyar a sus compañeros.

En la noche del viernes, un grupo cerró la vía Panamericana a la altura de Pacora, advirtiendo que se preparan para una gran movilización nacional, el próximo 5 de septiembre, si no se anula el acuerdo del pasado lunes.

El abogado Miguel Antonio Bernal exhortó a que no se caiga en la vorágine de la violencia.

“El abuso de la fuerza innecesaria altera la seguridad”, puntualizó.

Tras la firma del acuerdo, el pasado lunes, no se ha conocido un pronunciamiento de la cacica Silvia Carrera, ante los últimos hechos.

Los residentes de Gualaquita reiteraron que los policías, aprovechando la noche, se llevaron sus alimentos y rociaron sus hogares con gas pimienta.

Dirigentes del Frenadeso, Sitraibana, así como representantes de la Defensoría del Pueblo se apersonaron a la comunidad para conversar con los indígenas sobre lo ocurrido el jueves.

Para el 5 de septiembre se ha anunciado protestas a nivel nacional por grupos indígenas.

Panamá América