Los cuerpos del subteniente Félix Fernando Fernández y el sargento segundo Sergio Daniel López fueron enterrados ayer en el cementerio de Concepción, en medio del pedido de justicia de sus familiares y críticas al Gobierno. Ambos fueron abatidos, junto a otros seis miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta, en un atentado del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) en Núcleo 6, Arroyito, el pasado sábado. Los demás militares que perecieron por el ataque fueron el suboficial principal Lucio Torrasca, sargento primero Robert Fabián Cañete, vicesargento primero Genaro Dejesús Arias, el sargento primero Éder Arias, el sargento primero Hugo Candia y el vicesargento Pablo Farías.

Tras una misa en el oratorio Don Bosco, los féretros de los militares abatidos fueron acompañados por una multitud que llevó banderas paraguayas y cantó Patria Querida. Al llegar al cementerio, militares realizaron un homenaje, en el cual compañeros de los fallecidos resaltaron el coraje y abnegación de ambos. Entretanto, familiares de los muertos al momento del entierro, en medio de gritos, exigieron que el caso no quede en el oparei y que la muerte de ambos no sea en vano.

Sergio Daniel López tenía 23 años, era oriundo de Concepción y era el sostén de su madre y hermanos, según comentó su tío, Teófilo Franco. El hombre señaló que López cumplía funciones en el destacamento militar en Paso Tuyá. “Él casi no salía del campamento. Era mozo de sus otros compañeros”, comentó Franco, quien también indicó que, aparentemente, su sobrino subió al camión que luego fue atacado porque iba a realizar una minicarga de saldo. Por su parte, el subteniente Fernández tenía 27 años, también era oriundo de Concepción, hermano e hijo de militares. Dejó una esposa e hija de 11 meses, que el próximo mes cumplirá su primer año.

Traición. Jorge Fernández es militar activo y hermano del subteniente Félix Fernández. Se mostró visiblemente afectado por la pérdida y cuando llegaron sus camaradas a saludarlo en el velatorio les gritó que se cuiden porque el mismo Estado los ha traicionado. “Camaradas, cuídense, tengan presente que tienen familias, cuídense que el mismo Estado nos traiciona”, sostuvo.

A esto se sumaron los reclamos de los familiares de otros militares activos que indicaron que el trato recibido es muy inhumano. Indicaron que van tres meses y que luego en la teoría deben tener un mes de tiempo, pero que a los 15 días ya los vuelven a llamar sin que se pueda reclamar.

Ayer también fueron inhumados en la comunidad de San Luis, distrito de Loreto, los restos del vicesargento 1º Pablo Farías Portillo. El joven militar fallecido se constituía en la esperanza de la familia. Construía una casa a sus padres. Una multitud acompañó el féretro que también recibió los honores militares. Asimismo, a las 16.00 se realizó el sepelio del suboficial primero Lucio Torrasca Galván en el cementerio de Paraguarí. Lo despidieron sus familiares y camaradas.

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