El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, concedió a Sputnik, Valor Económico de Brasil y Radio del Plata de Argentina, una entrevista que fue transmitida en directo por Ecuador TV, Gama TV y TC Televisión.

En ella, el presidente se manifestó contrario a las sanciones internacionales contra Rusia, se refirió a la “tormenta perfecta” que se cierne sobre Ecuador por la caída de los precios del petróleo y las materias primas, el terremoto del 16 de abril y la dolarización de la economía. El mandatario habló también de temas económicos, dio su visión sobre la desigualdad en América Latina, los paraísos fiscales y su no reelección en 2017. Sputnik les brinda las respuestas del presidente a nuestras preguntas.

Hemos querido empezar esta entrevista con el tema de la tormenta perfecta, una expresión que usted ha utilizado varias veces. Quisiéramos que nos explique a qué se refiere y si se puede generalizar esta definición a la región latinoamericana.

Comienzo respondiéndole a la última parte. Sí, está pasando momentos duros la región, pero no se puede generalizar la situación de Ecuador por un sencillo motivo, que los demás países sí tienen una moneda nacional, excepto El Salvador y Panamá, y Ecuador no la tiene. Por eso hemos denominado tormenta perfecta lo que hemos enfrentado, porque es el desplome de los precios de nuestras exportaciones. Básicamente, pero no únicamente el petróleo. También está el atún, la palma, el camarón, el propio banano, etc. Esto ha permitido que (…) en el 2015 perdamos 7.400 millones de dólares en exportaciones —el 7,4% del PIB— y casi 2.000 millones más en el primer trimestre del 2016. (…) En total hemos perdido unos 9.000 millones.Además, esto es un círculo vicioso. (…) Perdimos 2.000 millones de dólares en financiamiento en el 2015. Ya llevamos más de 10.000 millones de divisas que no entraron al país, en una economía dolarizada de 100.000 millones de dólares, o dicho de otra forma, unos 10 puntos del PIB.

Porque, frente a esta clase de choques externos, es decir, factores internacionales como el precio del petróleo, del banano, del camarón o el atún, el instrumento más eficiente, más inmediato para contrarrestar estos problemas, es el tipo de cambio, que no tenemos.

No solo esto, sino que el dólar se está comportando exactamente en lo contrario a lo que requiere el país: en vez de depreciarse, se aprecia. Colombia, país al que queremos mucho, nos depreció el peso. En un momento, esa depreciación llegó al 85%. En Perú, el 20%. En promedio, el dólar se ha revaluado un 30%. O sea, en lugar de tener una moneda que se deprecie para contrarrestar la pérdida de exportaciones y equilibrar el sector externo, tenemos una moneda extranjera, que utilizamos como moneda nacional, que se ha apreciado fuertemente.

(…) Solo el terremoto del 16 de abril implica una reducción del PIB del 0,7%. Ha sido durísimo. Si a eso le agrega el colapso del mercado ruso, uno de nuestros principales mercados no petroleros, la desaceleración de China, uno de los principales financistas del Ecuador, de Latinoamérica, de Estados Unidos y del mundo, entonces el panorama ha sido extremadamente complicado.

Dentro de esos factores hay fenómenos naturales como el terremoto y otros que son producto de la mano del hombre, como la caída del precio de las materias primas, y en especial del petróleo, que bajó de 120 dólares a menos de 40. ¿Usted considera que esto puede haber sido una estrategia de ciertos países productores para dañar a otros países como por ejemplo a Venezuela, Ecuador o Rusia?

A mí nadie me quita esa convicción. Yo creo que hubo problemas geopolíticos. Básicamente perjudicar a Irán. Cuando se le levantaron las sanciones, quiso recuperar su nivel de producción, quiso recuperar sus mercados. Y obviamente también Venezuela, creo que Ecuador es menos importante en ese juego geopolítico a nivel mundial. También había razones de mercado como impedir la oferta de ‘shale oil’ [también llamado petróleo de esquisto] que es mucho más caro de producir en Estados Unidos, lo cual deprimiría en el largo plazo los precios del petróleo. Pero a mí nadie me quita la convicción de que un factor fundamental fue el geopolítico.

Sobre la desigualdad en América Latina, durante esta década y media de gobiernos progresistas, millones de latinoamericanos salieron de la pobreza. En Ecuador, fueron un 1,9 millones de personas. Pero, entre el 2000 y el 2015, las fortunas de los multimillonarios crecieron seis veces más que el Producto Interior Bruto (PIB) de América Latina, y hay 113 billonarios con fortunas que suman 438.000 millones de dólares, más que el producto de un país como Colombia, por ejemplo. ¿Qué no se hizo, o qué se debería haber hecho?

(…) Lo que usted manifiesta no ha ocurrido en Ecuador. No solo ha habido crecimiento sino que ha habido mejor distribución. Y gran parte de la disminución de la pobreza, la mayor parte, no es por efecto del crecimiento, sino por efecto de la distribución.

Ecuador era uno de los tres países más inequitativos en América Latina cuando nosotros llegamos al Gobierno en 2007. Hoy, de acuerdo a la Cepal, es de los tres países más equitativos. Estábamos en 0,55, por encima del coeficiente Gini de América Latina —que me parece que es el 0,52— y hoy estamos en el 0,47, el 0,46. O sea, hemos avanzado muchísimo. Obviamente, falta mucho por hacer.

(…) En la distribución del ingreso, el 36% antes era para el capital (…) Hoy la mayor participación en el ingreso es del trabajo, el 37%. Es una fuente de inequidad en América Latina que estamos corrigiendo, todavía hay que avanzar mucho más.

Usted se refiere al problema a nivel mundial. Podríamos llamarla la era de la desigualdad. Es impresionante cómo se ha acrecentado la desigualdad en el mundo precisamente por las políticas neoliberales (…). Tarde o temprano, tendremos que enfrentar de manera decidida ese gravísimo problema a nivel planetario que es el incremento de la desigualdad. Pero en Ecuador le puedo asegurar que se ha mejorado muchísimo en ese sentido. Falta mucho por hacer, pero tenemos un país mucho menos inequitativo que hace diez años.

Para la mejora, ¿qué habría que hacer?

Muchísimo. Que los que más tienen paguen más. Pero la tendencia, con esta ideología disfrazada de ciencia, es que hay que eliminar impuestos porque así hay mejor eficiencia. Vea toda la evidencia histórica. Nada sostiene eso. Es pura ideología. Aquí lo dicen también. Ecuador es un país de pocos tributos. Tenemos el 12% del IVA. Lo hemos tenido que aumentar dos puntos temporalmente un año para atender el terremoto. Pero el IVA en Ecuador es del 12% y dicen que es demasiado alto. La presión fiscal está por debajo todavía del promedio de América Latina, en el 15 o 16%. Los países de la OCDE tienen presiones fiscales del 30 o 40%.

Los ricos manipulan a las grandes mayorías con sus medios de comunicación, diciendo que es un país de altos impuestos. Yo les pregunto: ¿cómo se redistribuye el ingreso sin impuestos? Que alguien me lo explique. Hay que retomar sistemas impositivos más progresivos.

No solo eso. Tenemos que dar un paso adicional. Lo tratamos de dar en Ecuador y no se imagina la violencia que tuvimos que enfrentar. No solo distribuir el ingreso. El ingreso es fruto de los medios de producción, de la riqueza. Hay que distribuir esos medios de producción. Hay que distribuir la riqueza. Por ejemplo, con mayores impuestos a la herencia. De los multimillonarios a nivel mundial, al menos un tercio, su fortuna es heredada. Tiene que haber mayores impuestos a las herencias para tener verdaderas democracias, no aristocracias.Tiene que haber mayores impuestos a la plusvalía, a esa ganancia sin hacer ningún esfuerzo: pongo mi tierra a especular con información privilegiada, en tres años vale diez veces más y toda esa ganancia es para mí. Tiene que haber mayores impuestos a las fuentes, a la inequidad, que es la mala distribución de la riqueza.

Su Gobierno impulsa una consulta popular para que ningún funcionario pueda tener cuentas en paraísos fiscales. En Ecuador, cerca de 30.000 millones de dólares, un tercio del PIB, está fuera del país ¿Qué medidas se pueden tomar para que esos capitales vuelvan?

Esa es la teoría de los incentivos. (…) Mucha de esa plata salió antes de nuestro Gobierno. Pero ustedes escucharán a estos señores decir que ‘no confiamos en el Gobierno y por eso tenemos que sacar nuestra plata del país’.

(…) Yo no creo en esa teoría de los incentivos. Tarde o temprano la volverán a sacar porque no creen en su propia patria y hacen más daño que beneficio. Entonces, yo prefiero saber que no cuento con ese dinero, que no cuento con esa gente, seguir con los escasos recursos que tenemos pero confiando en nuestra propia fuerza. Es decir, usted le puede dar todos los incentivos, regresan al país, tratan de maximizar su ganancia en el menor tiempo posible y apenas el país tenga un estornudo sacan sus capitales y ese estornudo se vuelve pulmonía. Yo, para evitar eso, prefiero que se queden con su platita afuera, con sus conciencias, si tienen, y nosotros seguir con nuestros recursos pero marchar con nuestros propios pies, depender de nuestra propia fuerza y no de esta gente que solo busca especular.

¿No se puede recuperar ese dinero?

Tal vez en un Gobierno de derecha como el de Mauricio Macri puede funcionar. Yo creo que como saben que soy muy crítico de estas cosas no funcionaría. Pero incluso si funcionaría [sic], yo no lo haría. No creo en esas cosas. Creo que les podemos dar muchos incentivos, traen su plata, especulan, y al primer problema la vuelven a sacar y el país queda peor que antes. Mejor es continuar sin ellos.

¿Cómo están las relaciones de Ecuador con Rusia, con un comercio bilateral que ha llegado a 1.500 millones de dólares, cifra mucho mayor que la de Argentina, y las inversiones de Rusia en el sector hidroeléctrico?

El mercado ruso se convirtió en uno de los principales mercados no petroleros para el país, pero sobre todo sobre todo para la banana y las flores. Tenemos una balanza comercial positiva con Rusia. Importamos insumos agrícolas, algunas cosas de Rusia. Mayores inversiones de Rusia en Ecuador no hay. Sí hay empresas rusas trabajando en Ecuador, pero en base a créditos internacionales, no inversión directa de empresarios rusos. Pero sí se ha desarrollado muchísimo el comercio con Rusia y tenemos un saldo favorable en cuanto a balanza comercial.

¿Existen proyectos de financiación de algunos proyectos e hidroeléctricas?

Normalmente, créditos atados a las empresas rusas trabajando en Ecuador. Tenemos un par de empresas rusas construyendo básicamente hidroeléctricas, Toachi-Pilatón, y me parece que este financiamiento vino de un banco ruso, pero más bien financiamiento, no inversión directa. Pero muy poco todavía, marginal.

¿Hay acuerdos para avanzar en el financiamiento de otros proyectos?

Hasta donde entiendo, no. Deberíamos profundizar esa relación. Rusia tiene capacidad de financiamiento, aquí hay proyectos muy interesantes, hay oportunidades de trabajo de sus empresas. Pero no es tan sencillo. Por ejemplo, todavía no tenemos conectividad adecuada entre Moscú y Quito. Pese a que Rusia es un gran mercado de flores, normalmente las flores van a través de Holanda. Se han dado grandes avances, pero falta mucho para aprovechar en su debida dimensión ese gran mercado ruso.

¿Cómo ve usted las sanciones que se han impuesto a Rusia por parte de la Unión Europea y de Estados Unidos?

La doble moral internacional es perversa, es terrible. Nosotros creemos en un multilateralismo. Vamos a creer en cualquier sanción impuesta por el sistema de Naciones Unidas del cual formamos parte, pero jamás vamos a aceptar sanciones impuestas por bloques o por países unilateralmente.

Hay una campaña llamada ‘Rafael contigo siempre’, que busca juntar más de 900.000 firmas para derogar la cláusula transitoria de las enmiendas constitucionales que le impiden presentarse como candidato presidencial en 2017. Si todos estos pasos se dieran, ¿usted se presentaría otra vez?

No. Mi decisión está tomada. Les agradezco mucho (…). Pese a que hay un candado constitucional, porque los que tenemos dos reelecciones no podemos presentarnos a una tercera, pese a mi pública negativa a ser candidato, los jóvenes insisten. Qué mayor satisfacción para un político, y más aún viniendo de los jóvenes. Por si acaso, ya han recogido más de 900.000 firmas, ya van por más de un millón, y en mucho menos tiempo de lo que les daba la ley. Eso es un sano orgullo que uno tiene y un merecido reconocimiento que uno recibe. Mi gratitud a los jóvenes, pero mi decisión está tomada. (…) Tenemos la fe en nuestro pueblo (…) y que continúe este proceso histórico que realmente ha cambiado nuestro país.

¿Cómo ve su sucesión?

Hay tres candidatos que suenan en la Alianza País: yo mismo, que no me voy a lanzar, Lenín Moreno, mi anterior vicepresidente, y Jorge Glas, mi actual vicepresidente. Si mañana fueran las elecciones, todos ganamos en primera vuelta y también ganamos mayoría en la Asamblea. Hay que verlo, todavía median 200 días hasta las elecciones. Va a haber una campaña muy sucia, ya quieren manchar la imagen de Lenín. Hay que ver cómo marcha la economía, que es determinante en los procesos políticos, pero nosotros tenemos mucha fe en nuestro pueblo.Creo que trabajando como si no tuviéramos ni un solo voto, como siempre hacemos, con el cariño y el apoyo de nuestro pueblo, con el legado que ha dejado la revolución, tendremos una nueva victoria en febrero de 2017.

Nadie puede negar la década ganada. Las cifras son contundentes. Nosotros tenemos una moneda dura, el dólar. ¿Saben cuánto ha subido el ingreso per cápita? Más del 70% desde el 2007. La economía se ha multiplicado por 2,2 veces. Yo recibí una economía de 46.000 millones de dólares, tenemos una economía de 100.000 millones de dólares. Pasamos de ser un país de renta baja a un país de renta media. Hemos crecido a un promedio del 3,9% anual, pese a que en 2015 el crecimiento fue de apenas del 0,4%. El PIB per cápita creció al 2,1% anual.

Las cifras son demasiado contundentes. 1.900.000 personas, 16,5% de la población, dejó de ser pobre. Pasamos de ser uno de los peores países en equidad a ser de los tres más equitativos. No son cifras de nuestro Gobierno. Son cifras de la Cepal. Pasamos de ser el país con peor infraestructura vial a ser el mejor país con estructura vial del continente. Somos de los países, de acuerdo a la Unesco, que más progresa en educación en la región. Nuestras universidades se están convirtiendo en las mejores de América Latina. La energía, hoy día tenemos un 85% de energía de origen hídrico. Tantos y tantos logros, que no se puede tapar el sol con un dedo. Lo más importante de un proyecto político es su legado. El legado de esta revolución es inmenso y por eso tenemos confianza de que nuestro pueblo reelegirá este proceso, no a las personas, al proceso, la revolución ciudadana, en [los comicios] febrero de 2017.

Portal Alba