Por Yamid Amat

Comenzó la reorganización de las Fuerzas Armadas para alistarlas para el posconflicto. El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, abogado javeriano con maestría en administración pública de la Universidad de París, explica que ya se comenzó la reforma en el Ejército, la Policía y la Armada, y se prepara la de la Fuerza Aérea.

Villegas destaca lo que significa para los militares la justicia transicional y anuncia que a través de ella también serán examinados los llamados ‘falsos positivos’, por estar vinculados con el conflicto.

 Igualmente anuncia que la ONU alista viaje de inspección a las zonas de ubicación y revela que mañana estará en Washington con la canciller María Ángela Holguín “para dialogar sobre intereses concurrentes y sobre defensa y cooperación en seguridad, sobre el plan Paz Colombia, el posconflicto, las ayudas de Estados Unidos en desminado, el fortalecimiento del plan antinarcóticos, la lucha contra cultivos ilícitos. En resumen: posconflicto y futuro de la cooperación internacional en seguridad”.

¿Será tratado el tema del aumento de producción de coca y cocaína en Colombia?

Sí. Tenemos que explicar con toda la humildad el problema. Hemos hecho una gran intervención militar. Se han destruido en los últimos meses unos tres mil laboratorios. Queremos que Estados Unidos y la comunidad internacional sepan que la lucha contra esa cadena criminal es nuestro objetivo fundamental.

¿Sí cree que con la firma de la paz y la desmovilización de la Farc bajará la producción de coca y cocaína?

Esa es una de las razones para ser un ferviente defensor de los acuerdos. El hecho de que no haya una organización armada defendiendo esos eslabones criminales debilitará inmensamente al narcotráfico. La erradicación hoy se hace contra las Farc. Sin ellas será muchísimo más rápido sustituir cultivos.

¿Las Farc no podrían ser sustituidas por otros grupos criminales en esa actividad?

Los espacios que dejarán las Farc los cubrirá el Estado. En primer lugar, a través de la Fuerza Pública. El piloto que se realiza en Briceño es importante, y en la vereda La Granja, de Ituango, la Fuerza Pública llegó ya a llenar un vacío que dejaría a la comunidad vulnerable de no actuar tempranamente.

Han surgido voces de frentes de las Farc que desconocen su jefatura…

Acabo de regresar de Mitú, Vaupés, donde está el frente primero de las Farc, del cual se ha dicho que es uno de los disidentes. Allí le oí a un general esta frase: “Si fuimos capaces de vencer a las Farc, con seguridad venceremos a uno de sus frentes”. Toda disidencia que esté por fuera de los acuerdos y siga delinquiendo será perseguida con toda la fuerza del Estado.

¿Las disidencias no serán una estrategia de las Farc?

Si lo son o no, serán perseguidos y atacados como delincuentes. Si las disidencias son una estrategia o no de las Farc, quedan por fuera de los acuerdos. Quedan en la ilegalidad y los hombres de ese frente primero serán tratados como delincuentes.

¿Por qué ha crecido tanto la siembra de coca y la producción de cocaína…?

Cuando se suspendió la aspersión aérea, ya habían crecido los cultivos de coca. O sea: que se haya interrumpido la fumigación con glifosato no es la razón única del alza. Quienes cultivan coca aprendieron a defenderse de la fumigación aérea.

¿Cómo?

Forrando las hojas con una fumigación de azúcares. Por ejemplo, sembrando en laderas pendientes donde no podían entrar aviones, sembrando dentro de cultivos lícitos y, por último, organizando a la gente para oponerse tanto a la sustitución como a la erradicación. Ese menú produjo el aumento que está concentrado en cuatro departamentos: Norte de Santander, Nariño, Putumayo y Caquetá.

¿Cuántas hectáreas están sembradas de coca en el país?

Son 95.000 hectáreas, que equivalen más o menos a la mitad del Valle del Cauca. De ese tamaño es este problema tan preocupante. En cinco departamentos está el 81 por ciento de las hectáreas cultivadas de coca.

Otro tema: ¿cómo ve los desarrollos de las investigaciones recientes en la Policía sobre chuzadas a periodistas y el escándalo de la comunidad del anillo?

Veo con agrado lo que viene revelando la Fiscalía. En primer lugar, se tiene ya bastante claro que este no es un gobierno que persigue ni que chuza periodistas. En segundo lugar, también me alegra que se haya avanzado en el sentido de que había un complot desde fuera para desprestigiar el mando policial, y por ese lado debilitar a la Policía y quién sabe qué prebendas obtener por esa vía. En tercer lugar, saber que los casos de prostitución que fueron denunciados empiezan a ser investigados como casos personales de miembros de la institución, y no como una comunidad que existió con la connivencia del mando o de manera organizada. Ya solo nos faltaría, para terminar todo el proceso de reingeniería de la Policía, el informe de la Comisión Presidencial que debe ser presentado en las próximas semanas.

¿Cuándo se comienza a aplicar el nuevo Código de Policía?

Una de mis satisfacciones, que en este oficio son pocas pero son grandes, es esa: el Código de Policía. Acaba de ser sancionado y arranca una nueva época de la Policía en Colombia. Antes no podía hacer muchas intervenciones. Con este código puede hacerlo y lo hará.

¿Viene una reforma interna en la Policía?

Sí. Vienen seis meses de capacitación: todos los intendentes, subintendentes, agentes, suboficiales y los oficiales estarán perfectamente enterados de lo que ahora pueden hacer y cómo lo deben hacer para salvaguardar los derechos ciudadanos.

¿Y viene una gran reforma también en la Armada?

Sí. Ya anunciamos la reforma del Ejército, que en resumen es recuperar sus misiones primarias como son el cuidado de las fronteras y la protección de nuestra soberanía, sin perder las capacidades que aprendió en el conflicto como fuerzas especiales, intervenciones, movilidad e inteligencia. Lo mismo se hará con la Armada, que tendrá mayor patrullaje en nuestros mares y ríos, mayor capacidad de protección del medioambiente, mayor capacidad para atender emergencias. Una Armada que pueda patrullar nuestros espacios marítimos a plenitud, que pueda garantizar en el Pacífico la pesca legal. Esa es la nueva Armada.

Es decir, ministro, ¿está en marcha la reforma de las Fuerzas Militares?

Así es. De las Fuerzas Militares y de la Policía. En un par de semanas estamos sacando ya el plan de modernización de la Fuerza Aérea.

¿Qué van a hacer allí?

Es una fuerza que ha aprendido también en el conflicto a apoyar al resto de las fuerzas de una manera realmente muy exitosa. Lo que está en marcha es una reorganización de nuestras Fuerzas Armadas para alistarlas para el posconflicto. Esto significa el fortalecimiento de las Fuerzas, no el debilitamiento. Esto no es, como malévolamente se ha sugerido, que vamos a recortar personal, ni que vamos a tener menos buques o menos aviones. Tendremos unas fuerzas poderosas con unos nuevos roles.

La instrucción del presidente Santos ha sido muy clara: al otro día de firmar los acuerdos de paz, el país debe encontrar a las Fuerzas Militares y de Policía más poderosas de nuestra historia. Nuestro mando militar entiende perfectamente que ganó la guerra, y eso es muy importante; y que no obstante haber ganado la guerra es necesaria la negociación para terminar para siempre el conflicto.

Se ganó la guerra, es cierto, pero en la cárcel siguen aún muchos militares…

Uno de los grandes aportes de Colombia a la paz global es nuestra justicia transicional, que hará que los procesos de paz carezcan de impunidad. Esta justicia se aplicará a los agentes del Estado, especialmente para aquellos que hacían parte de las Fuerzas Militares. Para los que están investigados e inclusive para aquellos que están condenados. Sus casos serán revisados también a la luz del Derecho Internacional Humanitario y habrá casos en los cuales muchos de nuestros hombres, que ya llevan muchos años condenados, se podrán ir para su casa.

¿Cuántos militares están siendo investigados?

Unos 3.500, y condenados tenemos un poco más de mil.

¿Los militares responsables de ‘falsos positivos’ también van a ser cobijados por la justicia transicional?

Sí. Difícilmente se podrá encontrar en Colombia unos falsos positivos que estén plenamente desvinculados del conflicto. Lo que dice la justicia transicional es que todos los delitos que tengan conexión directa o indirecta con el conflicto pasan a su jurisdicción. Lo harán si están en disposición de cumplir con los otros requisitos de verdad, reparación y no repetición. Ni siquiera delación, porque en la justicia no está previsto eso. Usted responde por su propia conducta.

¿En qué va la preparación de las zonas de ubicación?

Estamos ya con un gran avance en la cartografía de las veredas de los 23 municipios y de los 8 puntos campamentarios. Falta la visita física a esos sitios después de tener ya las fotografías aéreas. Comisiones de Naciones Unidas, de técnicos militares e inclusive de las Farc las estarán visitando antes de que arranquen. Se van a establecer con Naciones Unidas las entradas, los anillos, quién entra, quién sale, cuáles son las funciones de policía, cuáles de los militares, dónde estarán las fuerzas especiales de Naciones Unidas para esa seguridad, etc.

¿Naciones Unidas viene a inspeccionar?

Así es. El país verá en las próximas semanas las visitas de la ONU y el sistema tripartito.

¿Usted parte de la base de que el plebiscito avalará el acuerdo de paz?

Por supuesto. No quiero entrar en especulaciones, pero obtendremos entre 8 y 10 millones de votantes. Creo que cuando el acuerdo de paz sea visible, no menos del 75 por ciento de los votantes lo hará por el sí.

El país está relativamente en paz, la gente no siente la guerra. ¿Eso no es un perjuicio para el plebiscito?

Yo sí creo, sobre todo para los centros urbanos más grandes. Estuve esta semana en zona bananera, Magdalena, y en Mitú, y allí había afiches que decían: “Sí a la paz porque conocimos la guerra”. Eso debe ser el énfasis en la campaña, y que los ciudadanos no crean que el plebiscito es un ejercicio académico. Pero sí veo en las grandes ciudades cierta frialdad que recuerda la frase de Luther King: “No me preocupa la maldad de los malos sino la indiferencia de los buenos”. El sí en el plebiscito es la definición del futuro de nuestros hijos.

A propósito del plebiscito, ¿usted qué opina de cartas como la que acaba de enviar el expresidente Andrés Pastrana al directorio conservador sobre el acuerdo con las Farc?

Tengo razones políticas, personales y familiares para admirar al expresidente Pastrana. No acabo de comprender por qué el gran gestor de la fortaleza de las Fuerzas Militares en el momento más difícil de la historia en Colombia esté hoy lejos de un proceso de paz que casi ya termina y que llegará a los mismos fines que él buscó en 1998. Para mí eso sigue siendo misterioso.

El expresidente Pastrana dice que la disyuntiva de paz o guerra es un chantaje…

No. Creo que ahí estamos en presencia de la emoción política. Ojalá la paz cuente con Pastrana en el futuro.

La Corte Constitucional les dio vía libre a la intervención en defensa del plebiscito a los funcionarios públicos. ¿Apoyarán las Fuerzas Militares?

La Fuerza Pública anhela la paz en Colombia porque ha vivido la guerra, pero no vamos a ver militares, ni a policías ni al ministro de Defensa pegando afiches.

¿Qué opina del proyecto del voto para los militares?

Como lo ha dicho el presidente Santos, el momento para ese debate es el posconflicto. Y hay que tener cuidado. La política deliberativa tiene que estar ausente de los cuarteles. No se puede permitir que los ascensos caigan en discusión política; que los contratos de las Fuerzas Militares terminen en discusión política; que los traslados, que la disciplina, que las comandancias, que la relación –por ejemplo– entre la Policía y los alcaldes electos sean cosas interferidas por la política, sobre todo una política muy rudimentaria y mezquina que todavía tenemos en Colombia.

Hay que tener cuidado para que el ejercicio de ese derecho al voto no afecte el gran activo nacional que son las Fuerzas Armadas unidas. Una vez terminado el conflicto, se abrirá la ventana de discusión porque, ciertamente, no puede haber ciudadanos que tengan derechos públicos menores que otros, independientemente de su función. En casi todo el mundo, los militares votan.

Primer paso para eliminar visa a E.U.

¿Qué opina sobre el sistema Global Entry en Estados Unidos?

En eso trabajé mucho cuando fui embajador allá. Consiste en que si usted se inscribe previamente a través de internet y declara quién es, a qué y cuándo va, pasa a las aduanas y migración de Estados Unidos sin hacer las filas. Eso significa confianza de ese país en Colombia y se inscribe como el primer paso para eliminar la visa si cumplimos juiciosamente con las exigencias.

El Tiempo