Contexto Nodal
En la noche del 26 de septiembre de 2014, policías federales y municipales de Iguala, estado de Guerrero, atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que se dirigían en autobuses a la capital mexicana a conmemorar la masacre de Tlatelolco en 1968. El saldo de la represión fue de seis personas asesinadas y 43 estudiantes desaparecidos. Sin avances en la investigación, sus familiares siguen reclamando justicia y denunciando la responsabilidad del Estado.

Padres de los 43 exigen justicia, castigo y verdad

Han sido dos largos años de ausencia, de ignorar su paradero; 731 días que 43 butacas han permanecido vacías en la Normal Rural de Ayotzinapa. Dos años de esperar justicia, de incertidumbre, tristeza y desolación. Pero a la vez de coraje, de resistencia y de búsqueda incansable. ‘‘No vamos a parar hasta encontrar con vida a nuestros hijos’’.

Madres y padres de los estudiantes desaparecidos, acompañados por miles de personas, llegaron anoche hasta el Zócalo de la Ciudad de México para traer a la memoria los hechos que conmovieron a México y que tuvieron eco en el mundo. Para recordar que justo hace dos años sus hijos no están a su lado.

También, que durante un ataque contra los jóvenes, la noche del 26 de septiembre de 2014 y la madrugada del 27, por parte de policías y presuntos integrantes del crimen organizado, 43 fueron víctimas de desaparición forzada y tres más asesinados, al igual que otras tres personas. Y, con firmeza, resumieron sus demandas en tres palabras: justicia, castigo y verdad. Exigencias que han mantenido desde el primer día.

Miles de personas respondieron a la convocatoria de los familiares para marchar del Ángel de la Independencia al Zócalo para conmemorar el segundo aniversario de estos hechos ‘‘marcados por la impunidad, la mentira y la obstrucción de la justicia’’. El lema en esta ocasión fue ‘‘43 Motivos de Lucha’’.

Todas esas voces inundaron las calles de la capital y se unieron en una sola para gritar varias consignas: ‘‘Vivos se los llevaron, vivos los queremos’’, ‘‘ni perdón ni olvido’’ y particularmente una, que tenía como receptor al titular del Ejecutivo federal: ‘‘Fuera Peña’’, se leían en muchas de las pancartas y en los gritos que eran reflejo del hartazgo ante la crisis que se vive en el país.

La lluvia amenazaba, pero eso no fue obstáculo para que desde las tres de la tarde miles de trabajadores sindicalizados, estudiantes universitarios e integrantes de organizaciones sociales comenzaran a congregarse en las inmediaciones del Ángel de la Independencia. Una hora y media después ya eran miles los que iniciaron la caminata, encabezada por los padres y madres de los 43 desaparecidos, quienes llevaban las fotos de sus hijos sobre el pecho.

La ciudadanía arropó y dio muestras de solidaridad a los familiares: ‘‘No están solos, no están solos’’, era la consigna unánime. En su ruta hubo dos escalas: la primera frente a la sede de la Procuraduría General de la República, donde exigieron que esa dependencia ‘‘haga ya justicia’’; la segunda, en el llamado antimonumento a los 43 (en Reforma y Bucareli), donde se dio el pase de lista.

La magnitud de la marcha rememoró aquellas que se daban, una tras otra, en los primeros meses de sucedidos los hechos. No sólo por el número –los organizadores calcularon más de 30 mil personas–, sino por la emotividad y airados reclamos de los asistentes. Hoy, cuando la vanguardia del contingente ingresaba por la calle de Cinco de Mayo, a unas cuadras del Zócalo, le retaguardia apenas rebasaba la glorieta de Cristóbal Colón.

Tras casi dos horas de marcha, los primeros contingentes llegaron a la Plaza de la Constitución. Los manifestantes se ubicaron en el circuito que rodea al Zócalo, pues una vez más la plancha estaba ocupada por grandes carpas, en esta ocasión para recibir la Semana de la Ciencia y la Tecnología. Por ello, el templete se tuvo que montar a unos pasos de la Suprema Corte, en la calle José María Pino Suárez.

Fueron nueve los oradores: tres madres, tres padres, dos estudiantes normalistas y el vocero de los familiares. En su conjunto, las intervenciones se basaron en los siguientes puntos: presentación con vida de los 43 normalistas; que no haya más desaparecidos en el país y respeto a los derechos humanos; cumplimiento a las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; castigo a los responsables, y apertura de nuevas líneas de investigación.

Todos los discursos fueron duros, pero las madres resultaron contundentes. ‘‘Ya no queremos saber nada de verdad histórica; queremos a nuestros hijos. No más mentiras’’, enfatizó Joaquina García, madre del normalista desaparecido Getsemany. Carmelita de la Cruz fue quien recordó que han sido dos largos años de ausencia, enorme dolor y también de rabia.

En punto de las ocho de la noche, ‘‘hora en que hace dos años comenzaba el ataque contra los normalistas’’, concluyó el mitin. Para ello, los miles de manifestantes entornaron el himno Venceremos y al final iniciaron una cuenta sucesiva del uno al 43, para rematar con el grito que fue la demanda central: ‘‘¡Justicia!’’

La Jornada


Desde Colombia, Peña ofrece ampliar las investigaciones

En el contexto de su visita a Colombia para atestiguar los Acuerdos de Paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el presidente Enrique Peña Nieto ofreció trabajar a profundidad y ampliar las investigaciones sobre la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Asimismo, deslindar las responsabilidades de quienes estén involucrados, ya sea que pertenezcan al crimen organizado, a instituciones o miembros de autoridades municipales y policías.

Durante un mensaje a medios que ofreció en esta Cartagena de Indias, el mandatario reiteró ‘‘el firme compromiso que tiene el gobierno de la República para realmente trabajar a profundidad y ampliar las investigaciones que correspondan por parte de la Procuraduría General de la República, a efecto de que realmente estos hechos queden debidamente esclarecidos’’.

A dos años de la desaparición de los normalistas, el Presidente sostuvo que para el gobierno federal el único interés que se ha puesto por delante ‘‘es la total apertura y transparencia’’, que permita conocer lo que ocurrió en Iguala.

Para tal efecto, refirió Peña, se ha contado con la participación de organismos internacionales, sobre todo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a la que ‘‘México le ha abierto el espacio para involucrarse, para conocer, para que coadyuve en los trabajos que correspondan a la autoridad responsable de llevar a cabo la investigación, que en este caso es la Procuraduría General de la República’’.

La Jornada


A dos años de la desaparición de 43 normalistas, Iguala es más violenta

A dos años de la desaparición forzada de 43 normalistas en el municipio de Iguala, esta localidad del norte de Guerrero sufre índices de violencia aún mayores a los registrados en septiembre de 2014.

Al día siguiente de los ataques contra los normalistas –ocurridos el 26 de septiembre de 2014–, las policías Estatal y Federal asumieron las labores de vigilancia en Iguala, que mantienen hasta la fecha.

A pesar de ello, durante los dos últimos años, el número de asesinatos, y otros delitos vinculados con el crimen organizado en Iguala, ha alcanzado récords históricos.

Según los registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2015, el primer año que Iguala fue vigilada por fuerzas estatales y federales, en esta localidad fueron asesinadas 105 personas, lo que representa un incremento de 45% en el número de homicidios, con respecto al año anterior; las muertes por arma de fuego, por ejemplo, se incrementaron un 136%.

Luego, durante 2016, la tendencia en el aumento de los homicidios dolosos ha continuado: durante el periodo enero-agosto de este año, en Iguala fueron asesinadas 96 personas, lo que representa el número de homicidios más alto de los últimos seis años, para este periodo.

De hecho, aunque en la estadística aún falta registrar los últimos cuatro meses del año, en este 2016 Iguala ha sufrido más asesinatos con arma de fuego, comparado con años anteriores, al sumarse 58 víctimas hasta agosto pasado.

Además, en el periodo 2015-2016, medio centenar de personas han sido baleadas, aunque salvaron la vida, lo cual contrasta con los 28 casos que se registraron en el periodo 2013-2014.

Los registros delictivos oficiales muestran como los otros dos municipios de Guerrero en los que se investiga la operación del crimen organizado, Huitzuco y Cocula, también registran un aumento en el número de homicidios, luego de la desaparición forzada de los 43 normalistas.

Se trata de municipios con menor número de pobladores que Iguala, pero que aun así han visto un alza en los crímenes.

En Huiztuco, por ejemplo, los asesinatos se duplicaron durante el año siguiente al rapto de los normalistas, hasta alcanzar 16 casos para finales de 2015.

Luego, en 2016, los asesinatos en Huitzuco descendieron, y hasta agosto se habían contabilizado sólo seis casos.

Por el contrario, en el municipio de Cocula sólo se registraron dos asesinatos en 2015, pero en lo que va de este año el delito repuntó, y ya suman cinco casos.

Iguala: otros rostros de la violencia

Luego del rapto de los 43 normalistas, además de las fuerzas estatales y federales de seguridad pública, en Iguala también hizo presencia un amplio equipo de investigadores de la Procuraduría General de la República, que incluyó 16 equipos de inteligencia, 17 helicópteros, cuatro laboratorios móviles, entre otros insumos.

Desde entones, al menos 125 integrantes del cartel Guerreros Unidos han sido detenidos en la zona.

Sin embargo, las operaciones del crimen organizado en Iguala no han sido desmanteladas, tal como muestran los registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública

En lo que va de 2016, por ejemplo, han sido robados 211 autos. Eso representa 78% más casos que en todo el año anterior.

Aún cuando el 2016 no ha terminado, éste es ya el año que más autos han sido robados de forma violenta en Iguala, en toda la historia del municipio, con 100 casos, siendo que el año anterior sólo se habían registrado 25 robos de este tipo.

Eso representa un aumento de 300% en el número de automovilistas despojados de su vehículo de forma violenta en Iguala, y aún faltan cuatro meses por contabilizar.

En 2016 han registrado un aumento también los casos de fraude (22%), la extorsión (28%), y en lo que va del año se han denunciado dos secuestros, siendo que en el año 2015 no se había registrado ningún caso.

Animal Político