Aunque una historia de dominación e imposición cultural ha hecho que la medicina occidental sea uno de los saberes más consensuados del mundo, los pueblos originarios que habitaron las tierras del mundo antes de las conquistas, también se enfermaban, pero respondían a ese desequilibrio de una manera diferente.

En la provincia de Neuquén, Argentina, el 8% de la población es mapuche, uno de los pueblos originarios que habitan Chile y este país, desde antes de la llegada de los españoles. Eso quiere decir que 8 de cada 100 personas se reconoce como originario y, con ello, reconoce y practica su cultura. Pero, al momento de algo tan importante y crítico como un problema de salud, los originarios precisan atención, y no quieren renunciar por eso a sus creencias.

Por eso, en la provincia se decidió articular las culturas que ya conviven en la vida cotidiana y dar vida a un hospital intercultural, que tiene como referencia las experiencias en salud intercultural de Chile, donde la medicina pública tradicional y la medicina mapuche se conjugan.

La Bioguia