Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Una investigación por cinco delitos de corrupción y lavado de dinero, así como un proceso civil por enriquecimiento ilícito han provocado que el expresidente Mauricio Funes se asile en Nicaragua, alegando una persecución política que solo existe en su imaginación.

La Fiscalía General de la República ha dicho claramente que lo investiga por cinco delitos de corrupción y posible lavado, no lo persigue por sus ideas ni por sus decisiones políticas como ciudadano. Lo único criticable a la Fiscalía es que hizo un gran escándalo con los allanamientos, lo que favoreció que Funes huyera definitivamente y se asilara, y que tres semanas después aún no ha hecho acusaciones en su contra.

El lunes próximo Funes también enfrentará una audiencia por un proceso civil por enriquecimiento ilícito, así como su exesposa y uno de sus hijos. Ese es el origen de sus problemas.

Es una pena también como el FMLN sigue defendiéndolo y hasta admite haber recomendado que se quedara en Nicaragua ante el riesgo de su captura, es decir, para no enfrentar un posible proceso judicial en su contra.

Lo irónico es que todo lo que Funes prometió en su campaña, predicó desde la presidencia en sus furibundos programas sabatinos y criticó en sus adversarios políticos, se le ha revertido como un tsunami en su contra.

El Mundo