Nuevo estudio descarta que incineraran a los 43 en Cocula

Una reciente investigación del especialista en fuego José Torero, académico de la Universidad de Queensland, Australia, arrojó nuevos elementos que apuntan a descartar la posibilidad de que los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde septiembre de 2014 hayan sido incinerados en el basurero del municipio de Cocula, Guerrero, como señalan versiones oficiales.

En un artículo publicado en el portal online de la reconocida Science Magazine, se dice que el especialista –quien colaboró en parte de los trabajos que realizó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso– realizó pruebas con cuerpos de cerdos y encontró que al aire libre la materia orgánica no desaparece totalmente.

El texto, escrito por Lizzie Wade, corresponsal de esa publicación para América Latina, detalla que uno de los experimentos de Torero fue incinerar cuatro cerdos a la vez y concluyó que la hoguera necesaria para hacer cenizas 43 cuerpos no podría haber ardido en el basurero (de Cocula).

El experto –quien ha investigado incendios de alto perfil, como los que provocaron el derrumbe de las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001– simuló, en un terreno del campus de Gatton de la Universidad de Queensland, las supuestas pilas en las que se dice que incineraron a los normalistas.

De acuerdo con las investigaciones de la Procuraduría General de la República, un grupo de traficantes de drogas habría incinerado a los normalistas en el basurero. Según la versión oficial, se usaron neumáticos y madera para mantener el fuego y habrían sido calcinados totalmente, por lo que no es posible reconocer el ADN.

Junto a un equipo de colaboradores, Torero recreó las condiciones para quemar cuerpos al aire libre y no en un horno. Usó leños completamente secos, apilados de forma precisa y descartó el uso de neumáticos, pues éstos podrían haber reducido la eficiencia de la hoguera.

Science reporta que el equipo incineró sistemáticamente cuerpos de cerdos. En una de las pruebas se utilizaron 630 kilogramos de madera para quemar a un solo cerdo de 70 kilos de peso. Una vez que el fuego se consumió, se advirtió la presencia de 10 por ciento de la carne del animal.

El experto concluyó que para incinerar 43 cuerpos de tamaño y peso similar se habrían necesitado más de 27 mil kilos de madera y aun así se habría conservado materia orgánica, además de que la intensidad del calor hubiese dejado marcas en los troncos de los árboles de la zona.

Para colaborar con el GIEI, Torero visitó el basurero y no observó esas marcas, por lo que, sumado a otras indagatorias, determinó entonces que no hay posibilidades de que los normalistas hayan sido incinerados en ese lugar.

Otro de sus recientes experimentos fue quemar hasta cuatro cerdos al mismo tiempo para determinar si la grasa corporal pudo servir de combustible para el fuego. Sin embargo, halló que cada vez que se agregaba un cuerpo la intensidad del fuego disminuía.

De acuerdo con Science, en las próximas semanas el profesor presentará estos hallazgos a revisión de algunos colegas. Afirmó: hay que dejar de buscar en el basurero porque ahí no se encuentra la verdad de los hechos.

Science reporta que el equipo incineró sistemáticamente cuerpos de cerdos. En una de las pruebas se utilizaron 630 kilogramos de madera para quemar a un solo cerdo de 70 kilos de peso. Una vez que el fuego se consumió, se advirtió la presencia de 10 por ciento de la carne del animal.

El experto concluyó que para incinerar 43 cuerpos de tamaño y peso similar se habrían necesitado más de 27 mil kilos de madera y aun así se habría conservado materia orgánica, además de que la intensidad del calor hubiese dejado marcas en los troncos de los árboles de la zona.

Para colaborar con el GIEI, Torero visitó el basurero y no observó esas marcas, por lo que, sumado a otras indagatorias, determinó entonces que no hay posibilidades de que los normalistas hayan sido incinerados en ese lugar.

Otro de sus recientes experimentos fue quemar hasta cuatro cerdos al mismo tiempo para determinar si la grasa corporal pudo servir de combustible para el fuego. Sin embargo, halló que cada vez que se agregaba un cuerpo la intensidad del fuego disminuía.

De acuerdo con Science, en las próximas semanas el profesor presentará estos hallazgos a revisión de algunos colegas. Afirmó: hay que dejar de buscar en el basurero porque ahí no se encuentra la verdad de los hechos.

La Jornada